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HISTORIA ANTIGUA Y MEDIEVAL | Libro: Introducción a la Historia de la Edad Media | Emilio Mitre

00 Evolución de los pueblos en la época Medieval

HISTORIA ANTIGUA Y MEDIEVAL - Grado de Filosofía - 2º año UNED Basado en el libro de Emilio Mitre: Introducción a la historia de la Edad Media Europea Realizado con NotebookLM

Transcripción

Venga, vamos a intentar poner un poco de ordan en una de las épocas más confusas y fascinantes de la historia. Un tiempo de imperios que se desmoronan, de pueblos que emergen, un auténtico lío de nombres y fechas que vamos a desenredar. Exacto. Visigodos unos bizantinos, ¿quién es quién? ¿Cuándo aparece cada uno? Pues ese es justo el reto de este análisis, esa madeja de nombres y fechas y tejer una historia que por fin tenga sentido. Y para entender todo este movimiento de pueblos, tenemos que empezar por nuestro punto de partida, nuestro ancla, el Imperio Romano. Pero ojo, el Imperio Romano tardíó, que para nada era ese bloque unificado que a veces nos imaginamos. A ver, la idea de repartir el poder para gobernar un territorio tan inmenso no era nueva. Ya lo intentó Diocleciano a finales del siglo tercero con la famosa tetrarquía. Pero el momento clave, el punto de no retorno, llega en el año 395. Tras la muerte del emperador Teodosio, la división se hace definitiva y a partir de ahí cada parte del imperio seguirá su propio camino. Y vaya, si fueron caminos diferentes. Aquí está la clave de todo. En Occidente, lo que se conocía como la pars occidentalis, el imperio se va a desmononar, se va a fragmentar entre los distintos pueblos germánicos que se asientan en sus tierras. Mientras tanto, en Oriente, la Pars Orientalis, la historia es muy distinta. sobrevive, se reinventa y se convierte en lo que hoy conocemos como el Imperio Vicentino que aguantó 1000 años más. Vale, entonces vamos a centrarnos en Occidente, que es donde está todo el jaleo. Lo que pasa aquí es fascinante. No hay que pensar en una simple invasión de ejércitos organizados. es algo mucho más complejo. Es una era de migraciones, un continente entero que se pone en movimiento. Y claro, en medio de todo ese movimiento, hay momentos que lo cambian todo. Fijaos en las fechas. En la noche Vieja del 406, una masa de suevos, vándalos y alanos cruza el río Rincongelado. Imaginaos la escena, poco después ya están entrando en la península ibérica. Y el golpe definitivo, el que hizo temblar al mundo conocido, fue el saqueo de Roma por los bisigodos de Alarico en el año 410. Claro, el impacto de ese saqueo fue brutal. No era solo una ciudad, era la ciudad, la capital del mundo, la ciudad eterna, cómo podía caer. La gente estaba en shock y de esa crisis psicológica, de esa necesidad de encontrarle un sentido a todo, surgen obras filosóficas tan profundas como la ciudad de Dios de San Agustín. Ahora bien, para entender a estos pueblos germánicos, hay que quitarse de la cabeza la idea de estado o nación como las entendemos hoy. Su estructura social era otra cosa, se basaba en la sipe. ¿Y qué es la sipe? Pues es el clan, la comunidad de linaje era la familia extendida la que te daba protección y la que te definía, mucho más importante que cualquier rey o cualquier territorio. Bueno, y con todo esto en mente, vamos a ver el mapa, porque esa fragmentación de Occidente no fue solo caos y destrucción, fue también el nacimiento de algo nuevo. De las ruinas del imperio empezaron a surgir nuevas entidades políticas, los futuros reinos de Europa. Un ejemplo perfecto son los bisigodos. Después de saquear Roma, acaban asentándose en la península ibérica y allí fundan un reino potentísimo con capital en Toledo. Lo curioso es que aunque eran germanos, no borraron lo anterior, sino que mezclaron sus tradiciones con las romanas e incluso imitaron el ceremonial de la corte de Roma y de Bizancio. A la vez, un poco más al norte, en la Galia, los francos estaban haciendo algo parecido. Liderados por reyos como Clodobeo, se hacen con el control de casi todo el territorio. Y aquí tomaron una decisión que fue clave para su éxito. se convirtieron al catolicismo. La mayoría de los otros pueblos germánicos eran arrianos, una rama distinta del cristianismo. Al hacerse católicos, los francos se ganaron el apoyo de la población local galorromana y del Papa, una jugada maestra. Y si cruzamos el canal de la Mancha, el panorama es todavía más radical. En Britannia, la presencia romana siempre fue más débil. Cuando las legiones se marcharon, dejaron un vacío de poder enorme. ¿Y quién lo llenó? pues varios grupos de anglos y sajones que llegaron desde el continente allí crearon un paisaje cultural completamente nuevo, una serie de reinos conocida como la eptarquía. Pero la historia no se detiene. Claro, el mapa que se formó con estos reinos germánicos no fue el definitivo, ni mucho menos. Estos nuevos reinos tuvieron que enfrentarse a sus propias oleadas de migraciones e invasiones que siguieron dibujando y redibujando el continente durante siglos. Efectivamente, a partir del siglo VI, desde el norte empiezan a llegar los vikingos o normandos. danes y noruegos que con sus barcos llegaron a todas partes, desde Britannia hasta el Mediterráneo saqueando y también asentándose, y por el sur la expansión del Islam con fuerzas árables que transformaron la península ibérica. O sea, que Europa siguió siendo un auténtico herbidero. Y aquí llegamos a la gran conclusión de todo este recorrido. Pasamos de tener un único imperio que lo dominaba todo a un continente de reinos diversos y a menudo enfrentados. Ese proceso que fue caótico, violento y fascinante a partes iguales es ni más ni menos que el nacimiento de Europa. Y todo esto nos deja con una pregunta final para reflexionar. Si el colapso de un solo imperio dio lugar a tantas identidades nuevas, ¿qué nos dice eso sobre cómo se forman las naciones incluso hoy en día? Es una buena prueba de que la historia no es estática y que de la fragmentación y la migración pueden surgir, y de hecho surgen, culturas y naciones completamente nuevas y con una fuerza increíble.