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HISTORIA ANTIGUA Y MEDIEVAL | Libro: Introducción a la Historia de la Edad Media | Emilio Mitre

02 01 Mahoma y la expansión del islam

Mahoma y la expansión del Islam. Las primeras entidades históricas en la Península Arábiga. Mahoma y el nacimiento del Islam. La primera fase de la expansión islámica | Omar y el Califato ortodoxo. La segunda fase de la expansión | Los Omeyas y el Reino árabe. La definitiva articulación política del mundo musulmán | Los Abbasíes. Segunda parte | La Alta Edad Media (siglos VIII al XI) | Los asaltos contra la Europa cristiana.

Transcripción

Vamos a sumergirnos en una de las historias más fascinantes y transformadoras de todos los tiempos, la de cómo una fe nacida en el corazón del desierto dio lugar a un imperio que redibujó el mapa del mundo. La pregunta es casi increíble, ¿verdad? ¿Cómo es posible que la Península ábica, un territorio que muchos consideraban árido y marginal, se convirtiera de repente en la cuna de una civilización global? Pues eso es lo que vamos a desgranar hoy. Para entender bien esta explosión, tenemos que hacer un viaje en el tiempo. Hay que situarse en el siglo VIº y ver qué estaba pasando en el mundo, porque el contexto lo es todo. Y en ese contexto, Arabia era vista como, bueno, como una enorme extensión de arena, una especie de zona de nadie, un colchón geográfico entre los dos grandes colosos de la época que estaban a punto de chocar. A un lado teníamos al Imperio Bizantino, el heredero cristiano de Roma. al otro, el poderoso imperio persaasánida. El problema llevaban siglos luchando entre sí. Estaban completamente agotados, desangrados, con las fronteras debilitadas, un escenario perfecto para que algo nuevo surgiera. Y ojo, porque religiosamente Arabia no era un lienzo en blanco, era más bien un hervidero de ideas. Había un politeísmo muy antiguo con lugares de culto como la Caaba, pero también había comunidades judías y cristianas muy asentadas. Y flotando en el ambiente ya existía la idea de un Dios supremo, Alilá. El terreno estaba abonado para un mensaje que pudiera unificar todo aquello. Y es justo en ese mundo, en plena bullición sobre el año 570, cuando nace un hombre que sin saberlo iba a cambiarlo absolutamente todo. La trayectoria de Mahoma es sencillamente vertiginosa, de mercader en la Meca a recibir la primera revelación a los 40 años. Luego un momento clave, la Egiá en el 622, la huida a Medina que se convierte en el año cero del calendario islámico. 8 años después regresa como conquistador a la Meca y muere solo 2 años más tarde, dejando tras de sí una Arabia unificada como nunca antes. Pero si hay que destacar una idea verdaderamente revolucionaria es esta, la UMA. Pensemos por un momento en una sociedad basada en clanes, en la familia, en la sangre. Y de repente llega alguien y propone una comunidad nueva, una nación unida solo por la fe. Esto rompía con todo lo anterior y ponía la primera piedra de un verdadero estado. Y esa nueva comunidad, esa fe que se recogería en el Corán, se asienta sobre unos pilares muy claros. Son preceptos que van desde lo más personal, como la oración, hasta lo comunitario, como la limosna o el ayuno. Juntos no solo daban forma la vida del creyente, sino que forjaban una identidad colectiva potentísima. Y claro, a la muerte de Mahoma, con las tribus árabes unidas por primera vez y con un propósito común, la energía contenida en la península simplemente estalló y lo hizo con una velocidad que dejó al mundo boquiabierto. ¿Cómo fue posible algo así? Bueno, pues no fue por tener mejores armas o ejércitos más grandes, fue, como decíamos la tormenta perfecta. Por un lado, los dos gigantes, Bizancio y Persia, estaban en la lona. Por otro, los árabes tenían una cohesión y un fervor que sus rivales habían perdido hacía mucho tiempo. Y los resultados fueron espectaculares. Damasco en el 634. 2 años después, la batalla de Yarmuk les da toda Siria. Jerusalén cae en el 642 se hacen con Egipto y para el 651 el milenario imperio persa simplemente ha dejado de existir. En menos de 20 años el mundo conocido era otro. Además, su política con los pueblos conquistades fue muy pragmática. A las comunidades judías y cristianas, la gente del libro se les ofrecía un estatus de protegidos o diñes. Podían mantener su fe y sus costumbres a cambio de un impuesto. Para muchos que venían de la intolerancia religiosa bizantina, este nuevo gobierno era de hecho, un malmenor. Claro que una cosa es conquistar un imperio a la velocidad del rayo y otra muy distinta es cómo se gobierna todo eso. Este nuevo desafío provocó una evolución política fascinante. El nuevo imperio pronto desarrolló una sociedad muy estratificada. En la cima, una élite de conquistadores árabes, por debajo las masas de no musulmanes y en una posición intermedia y algo incómoda estaban los mawali, gente que se convertía al islam pero que no era de origen árabe. En teoría eran iguales, pero en la práctica no lo eran. Y esa tensión iba a ser una bomba de relojería. Y la bomba estalló en el año 750 con la revolución Abasi. Esto no fue un simple cambio de dinastía, fue un cambio de paradigma total. Se pasó de un reino árabe gobernado desde Damasco a un Imperio Islámico Cosmopolita con influencias persas, una nueva capital espectacular y una forma de gobernar mucho más sofisticada. Y con los abasíes, el centro de gravedad del mundo islámico y en muchos sentidos del mundo entero se desplazó a un lugar casi mítico, la nueva y deslumbrante ciudad de Bagdad. Bagdad una capital, era el centro del planeta, el corazón económico, administrativo y cultural. Es la época dorada del califato, un tiempo de una riqueza y un poder inimaginables que todos asociamos a la legendaria corte del calif Harun al Rashi. Y es que más allá de los ejércitos, la verdadera sangre que recorría las venas de este imperio era el comercio. Los abasíes controlaban las rutas que unían China con Europa, la India con África. El comercio era la manifestación más clara de su poder global. Bagdad era el nexo de todo. Al final, la historia del ascenso del Islam es una demostración increíble de cómo una idea poderosa, en el momento y lugar aados puede transformar una tierra considerada marginal en el centro del mundo y todo en el lapso de una vida humana. nos deja pensando qué fuerzas similares podrían estar gestándose hoy.