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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA I

03 Juan Escoto Eriugena 2ª parte

Historia de la Filosofía Medieval y Renacentista I - Grado de Filosofía - 2º año UNED Creado con Notebook LM

Transcripción

Bienvenidos de nuevo. Hoy volvemos a sumergirnos en la mente de uno de los pensadores más originales y atrevidos de la Edad Media, Juan Escoto Eriugena. Si en la primera parte nos centramos en su figura, ahora vamos a meternos de lleno en su gran sistema filosófico, un intento de explicar nada más y nada menos que el cosmos en su totalidad. Y vamos a empezar con esta frase, ¿qué es el corazón de todo? A primera vista puede sonar algo críptica, ¿verdad? El despliegue de los géneros extrentales. Bueno, para que nos entendamos, Eriugena nos está diciendo que las ideas puras, los arquetipos, no son una cosa y la realidad otra. son lo mismo en distintas fases. Es como si el plano de un edificio y el edificio en sí fueran la misma esencia manifestándose. Quédense con esta idea porque es la llave maestra para abrir todo su pensamiento. Para poder desentrañar este sistema tan complejo, vamos a seguir esta hoja de ruta. Primero veremos cómo conocemos, luego qué somos, después cómo se organiza la realidad según él y finalmente el gran ciclo cósmico que lo une todo. Vamos allá. Muy bien. Pues lo primero es lo primero. Para entender la metafísica de Eugenia, su visión del universo, antes tenemos que entender su teoría del conocimiento. O sea, ¿cómo llega nuestra mente a comprender algo? Para él no es un acto instantáneo, sino un viaje, un proceso que avanza por etapas muy claras. Y este viaje tiene tres grandes paradas. Primero, los sentidos externos, luego el sentido interno y, finalmente, la razón. Como ven, es un camino que va desde fuerer hacia dentro, desde lo que tocamos y vemos hasta las ideas que se forman en nuestra mente. Todo arranca aquí en la experiencia sensorial. Y ojo, porque aquí la influencia de Platón es enorme. Para Eriugenia, el mundo material que percibimos con los sentidos no es la auténtica realidad, es solo un punto de partida, un eco, una sombra de las esencias verdaderas. Y aquí es donde la cosa se pone fascinante. El census interior actúa como una especie de procesador. Recoge toda esa información caótica que le llega de los sentidos y empieza a abstraer, a buscar patrones. Ve miles de árboles distintos, pero es capaz de extraer la idea universal de árbol. Capta la esencia que se esconde detrás de los casos particulares. Y así llegamos a la cumbre del conocimiento propiamente humano. La ratio, la razón. La razón va un paso más allá. no solo entiende la esencia de árbol, sino que la conecta con su causa primera, con el arquetipo, con el plano original del árbol que existe en un plano superior. Aquí es donde lo sensible y lo inteligente se dan la mano. Claro, para que este viaje del conocimiento sea posible, se necesita un viajero con unas características muy especiales. Por eso, Eugenia nos presenta su modelo del ser humano, una antropología que es en sí misma una síntesis increíble de toda la filosofía anterior. Fíjense en esta tabla porque muestra muy bien cómo trabajaba Eriugena, no parte de cero. Él recoge las estructuras de tres partes del ser humano, de la tradición griega, la hebrea y la latina, y las fusiona añadiendo un cuarto nivel en la cima para crear su propio modelo de cuatro estratos. La clave, por tanto, es esta jerarquía. El ser humano es como una escalera. Empezamos abajo en el corpus, lo más pegado a la materia. Subimos a la sensibilidad que abstrae, luego a la razón que comprende y finalmente llegamos al nivel superior, el que nos conecta con el origen de todo. Y ese nivel superior es la inteligencia. Pensemos en ella como un puente entre nuestra mente y la mente divina. Es la facultad donde residen las ideas primordiales, los arquetipos de la creación. No es una facultad que calcula o razona, es una facultad que ve, que intuye directamente porque está iluminada por el verbo divino. Bueno, pues con esta estructura del conocimiento y del ser humano ya establecida, Eriugena se lanza a desarrollar su gran método para entender la realidad en su conjunto. Lo llama dialéctica y consiste básicamente en un juego de divisiones. Y la primera división es absolutamente radical. Redefine lo que significa ser. Para eriugena algo es si puede ser comprendido por una mente. En cambio, aquello que es tan inmenso, que desborda nuestra capacidad de entenderlo como la esencia misma de Dios, en cierto sentido, no es, ojo, no porque no exista, sino porque es tan superior a nosotros que no podemos abarcarlo. Pero la segunda división es todavía más importante. Aquí la naturaleza, entendida como la totalidad de lo que es y lo que no es, se divide en cuatro grandes especies. Y esto es crucial. Para Eugenia, esto no es un simple esquema para organizar conceptos, es la propia ley dinámica de la realidad, la estructura misma del universo. Y esta división en cuatro nos lleva directos al corazón de su sistema, el gran ciclo cósmico, la idea de que toda la realidad emana de un origen divino y está destinada a volver a él, un proceso de salida y retorno que él llama en latín exitus y reditus. El éxitus es el viaje de ida, el descenso, es el proceso por el cual la unidad perfecta de Dios se despliega en la multiplicidad infinita de la creación. Pensemos en ello como una fuente de la que brota toda la realidad, desde la naturaleza que crea y no es creada, Dios, hasta nuestro mundo material, la naturaleza que es creada y no crea. Pero la historia no termina ahí. Una vez desplegada, toda la creación siente una especie de nostalgia, un anhelo de volver a su origen. Y ese es el reditus, el viaje de vuelta, el ascenso. Es un proceso de reunificación donde toda la multiplicidad del universo busca volver a la unidad de la que partió. Y esto es fundamental para entender bien a Eiúgena. Como él mismo insiste, su doctrina no es solo un ejercicio de lógica, él la llama una fisiología, es decir, una descripción del comportamiento real de los seres. El ciclo Exitus Redditus no es una forma de pensar la realidad, es la forma en la que la realidad es y funciona. Y con esto llegamos a la última parte. Si este es el gran sistema cósmico, ¿cómo podemos llegar a conocerlo? ¿Qué papel juegan la fe y la razón en todo este esquema? Bueno, para Eriugena son un equipo inseparable. Él sigue la famosa idea de San Agustín, cree para comprender. La autoridad de las Escrituras, la revelación es el punto de partida, el fundamento, una especie de luz divina que nos guía. Pero la verdadera razón, la dialéctica, es la herramienta que Dios nos ha dado para analizar, comprender y profundizar en aquello que la fe nos presenta. Una sin la otra se queda coja. Por supuesto, un sistema tan ambicioso deja abiertas algunas preguntas muy complejas. Por ejemplo, si las ideas de todas las cosas existen en Dios desde siempre, ¿no compromete eso la unidad absoluta de Dios? Y otra cuestión, ¿esa iluminación que recibimos en la inteligencia es un proceso natural de nuestra mente o es una intervención sobrenatural y directa de Dios en cada acto de conocimiento? Son tensiones que el propio sistema genera. Tanta audacia, como se pueden imaginar, no pasó desapercibida y le trajo problemas. Su idea de un cosmos que emana de Dios y que finalmente regresa a él fue vista por muchos como una forma de panteísmo. O sea, la idea de que Dios y el universo son la misma cosa y eso fue considerado herético. El resultado, como ven, fue que sus obras acabaron siendo condenadas y prohibidas durante siglos. Más de 800 años. Pensemos un momento en esta cifra. Es un tiempo extraordinariamente largo. Nos da una idea de lo radical, lo adelantado a su tiempo y para muchos lo peligroso que se consideró su pensamiento. Y esto nos deja con una pregunta final que es quizá la más interesante de todas. Un pensador silenciado durante casi un milenio no puede ser una simple anécdota. ¿De qué manera este sistema tan audaz y sintético estaba en realidad adelantando las grandes preguntas sobre Dios, la creación y la conciencia que la filosofía y la teología occidentales seguirían debatiendo durante toda su historia?