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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA I
05 AVERROES | El sabio andalusí
Historia de la Filosofía Medieval y Renacentista I - Grado de Filosofía - 2º año UNED
Creado con Notebook LM
Transcripción
Muy buenas. Hoy nos vamos a sumergir en la vida de una figura, bueno, una figura absolutamente monumental. Un pensador que quizás no suena tanto como Platón o Aristóteles, pero cuya influencia en el pensamiento occidental fue sencillamente decisiva. Vamos a hablar de Aber Roes. Y para arrancar lo hacemos con un enigma. Fijaos en la famosa escuela de Atenas de Rafael, el corazón del Renacimiento. Ahí, en medio de todos los sabios griegos, el pintor coló a un personaje conturbante. La pregunta es inevitable. ¿Qué demonios hizo un pensador andalusí del siglo XI para ganarse un sitio en el Olimpo de la filosofía? Pues esa es la historia que vamos a desgranar. Para entenderlo tenemos que hacer un viaje en el tiempo. Nos vamos a Alándalu, siglo XI, en pleno imperio Almoade, un lugar que era un auténtico hervidero de cultura y conocimiento. Y allí en Córdoba nace nuestro protagonista, Abuid Mohamedin Rust, a quien en Occidente íbamos a conocer como Aerroes. Y para hacernos una idea del tipo de persona que era, basta con esta anécdota que contó uno de sus primeros biógrafos. Es que es increíble pensarlo. Una disciplina y una pasión por el saber casi sobre humanas. Una set de conocimiento que literalmente no le dejaba dormir. Toda esa dedicación, claro, se tenía que traducir en algo. ¿Y en qué? Pues en una producción intelectual de otra galaxia. Se calcula que llegó a escribir unos 10,000 folios. 10,000. Pensemos por un momento lo que significa eso en una época sin imprenta donde cada folio era un trabajo titánico. Es una escala, bueno, sencillamente brutal. Porque además no era solo un filósofo. Qué va. Aberroes era un polímata en toda regla. Fue un jurista famosísimo, un médico respetado, cuya enciclopedia médica, el kulillat, se estudió durante siglos en Europa. Pero a pesar de ser un crack en tantos campos, donde de verdad iba a cambiar las reglas del juego para siempre, fue en la filosofía. Y con esto llegamos al meollo de la cuestión, a su gran legado, porque lo revolucionario de Aberroes no es solo lo que pensaba, sino cómo enseñó a Occidente a pensar. Introdujo un método de trabajo, un método académico que lo cambió absolutamente todo. Su gran innovación fue popularizar el comentario. ¿Y qué era? Pues algo que hoy nos parece de cajón, pero que entonces fue una bomba. dijo básicamente, "Se acabó leer Resúmenes de resúmenes. Hay que ir a la fuente, al texto original y dialogar cara a cara con el autor. Esto obligó a los estudiosos a remangarse, a analizar y a pensar por sí mismos. es ni más ni menos que la base del trabajo académico moderno. Y el tipo, además, era un pedagogo excelente. Sabía que enfrentarse a un hueso como Aristóteles era muy duro. Así que creó un sistema de tres niveles. Primero, unos compendios como un tutorial para principiantes, luego unas paráfrasis para ir cogiendo soltura y por último para los expertos sus famosos comentarios literales. Un análisis línea por línea. Un genio. Hizo accesible lo más complejo. Su método fue tan, tan influyente que se ganó un apodo que lo dice todo. Imaginen ser tan bueno en algo que con eso basta para identificarte. El mismísimo Dante en la Divina Comedia no escribe a Berroes, escribe el comentador con mayúsculas y todo el mundo sabía que se refería al sabio de Córdoba, la autoridad máxima. Pero claro, traer de vuelta el racionalismo puro y duro de Aristóteles a una Europa medieval profundamente religiosa era buscarse problemas y los encontró. Sus ideas desataron una auténtica tormenta intelectual en el epicentro del saber de la época, la Universidad de París, una verdadera batalla por el alma del pensamiento europeo. Y en esa batalla se formaron tres bandos muy claros. Por un lado, los aberroístas radicales, sus fans más acérrimos, que defendían la autonomía total de la razón. Por otro, los antiaberroístas, que lo veían como una amenaza pagana, y en medio gente como Alberto Magno o Tomás de Aquino intentando hacer malabares para integrar su lógica en la teología cristiana. Lo que está claro es que Aberroes obligó a todo el mundo a posicionarse. Y para que veamos hasta qué punto fue influyente, ojo a este dato que es una pasada. El mismísimo Tomás de Aquino, la piedra angular de la teología católica, no solo lo leyó, lo citó más de 500 veces. De hecho, gran parte de su obra es un diálogo constante y a menudo una discusión directa con las ideas de Aberroes. No se entiende a uno sin el otro. La polémica fue enorme, sí, pero el impacto de Aberroés ya era imparable. Su trabajo no solo fue redescubrir a Aristóteles para Occidente, fue mucho más. Fue como abrir de par en par las ventanas del pensamiento medieval para que entrara el aire fresco de la razón. puso las semillas de lo que luego serían el renacimiento y la modernidad. Y es un legado que vemos a lo largo de los siglos. En el 13 revoluciona la universidad. En el Renacimiento sus ideas son estudiadas con fervor en los centros intelectuales de Italia. Con la llegada de la imprenta, sus libros se convierten en un éxito de ventas y hoy por fin lo vemos como lo que fue una de las mentes más brillantes de la historia. Un puente intelectual que conectó el mundo clásico, el islámico y el cristiano. Y cerramos con esta reflexión. potentísima del filósofo Xavier Zubiri. Nos obliga a repensar la historia de las ideas no como compartimentos estancos, sino como lo que es. Una conversación continua, un diálogo a través de las culturas y los siglos. Una conversación en la que la voz de Aberroes, el sabio de Córlova, sigue resonando con una fuerza tremenda.