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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA I
06 Maimónides | Guía de perplejos
Historia de la Filosofía Medieval y Renacentista I - Grado de Filosofía - 2º año UNED
Creado con Notebook LM
Transcripción
¿Alguna vez hemos tenido esa sensación de que la mente y la fe están en guerra? Pues justo en esa encrucijada se mete Maimónides con su guía de perplejos, una obra que aunque es medieval tiene una relevancia que nos va a sorprender. Vamos a ver cómo intentó reconciliar dos de las fuerzas más potentes que tenemos, la razón y la religión. Y con esta súplica, Maimónides nos invita a un viaje. Ojo, que esta no es una declaración de guerra para nada, es más bien una búsqueda honesta de la verdad. esa que se hace cuando la lógica y la creencia parecen tirar cada una para un lado. Es la pregunta de siempre, la que resuena a través de los siglos. ¿Cómo encontrar el camino correcto? Y aquí está la pregunta del millón, la que Maimónides se atrevió a plentear y que, bueno, sigue más vigente que nunca. Pensemos un momento en los debates actuales entre la ciencia y ciertas interpretaciones religiosas. La perplejidad de la que hablaba Baimoni des hace casi un milenio sigue siendo la nuestra, tal cual. Bien, para entender la solución que propone Maimónides, primero tenemos que saber a quién le está hablando, porque su guía no es para todo el mundo, eh, es para un tipo de persona muy particular, alguien que vive precisamente en esa encrucijada entre la fe y la razón. Este es el famoso perplejo. Es alguien que cree profundamente, que tiene una fe sólida, pero que a la vez valora la lógica y el pensamiento crítico. A ver, imaginemos a un científico muy devoto que de repente se encuentra con aparentes contradicciones entre los textos sagrados y lo que descubre en su laboratorio. El conflicto no viene de una falta de fe, sino más bien de un exceso de honestidad intelectual. Myedes describe esta lucha interna con una crudeza que casi se puede sentir. Habla de una turbación violenta. Fíjate qué palabras. Es ese dolor que surge cuando uno siente que elija lo que elija va a traicionar una parte fundamental de sí mismo. El eterno dilema, vamos, de tener que elegir entre la cabeza y el corazón. Y es aquí, justo aquí, donde entra en juego la guía de perplejos, que por cierto no es un libro de texto para principiantes, ni mucho menos. Es más bien un mapa avanzado para quienes ya se han metido en ese territorio tan complejo donde la fe y la razón chocan. El propósito de la guía es en esencia revelar los significados que están ocultos en las escrituras. Maimónides no quiere enseñar las reglas básicas, sino desvelar un nivel de comprensión mucho más profundo. Uno que solo la razón puede iluminar y que al final libera al creyente de toda esa confusión. Y aquíima Maimónides nos da una de sus claves maestras. sostiene que muchos de los conflictos entre fe y razón no son reales, sino que nacen de una mala interpretación del lenguaje. Como vemos aquí, palabras con varios significados, metáforas o frases con una sintaxis un poco ambigua pueden crear una falsa contradicción si se leen al pie de la letra. La solución entonces no es abandonar ni la fe ni la razón, sino aprender a leer con más profundidad. Y para poner a prueba su método, Maimónides elige el campo de batalla intelectual más grande de todos, el origen del universo. Es aquí donde la colisión entre la fe y la filosofía es bueno, es explosiva. La pregunta definitiva, ¿cómo empezó todo esto? Este es el nudo gordiano del problema. Si Maimónides consigue desatarlo, podrá resolver cualquier otra contradicción. La cuestión de la creación es la prueba de fuego definitiva. ¿Pueden la razón filosófica y la revelación divina coexistir o una tiene que anular a la otra? Para abordar esta cuestión, Maimónides nos presenta las tres principales teorías de su tiempo sobre el origen del universo. Y ojo, todas sostenidas por pensadores que admitían que Dios existía. Vamos a analizarlas para entender la magnitud del desafío. La primera visión es la que nos suena a todos, la que encontramos en la Biblia, la creación ex nígilo, o sea, de la nada. Imagina un lienzo completamente en blanco y de repente, por pura voluntad del artista, aparece una obra de arte. Pues así es como la ley de Moisés concibe la creación, un apto absoluto, sin materiales previos. Y aquí viene una idea que es de verdad absolutamente fascinante. Si el universo fue creado, el tiempo también. Como vemos aquí, el tiempo está ligado al movimiento de las cosas. Si no había cosas, no había movimiento y por tanto no había tiempo. Preguntar, ¿qué hacía Dios antes de la creación? Es como preguntar, ¿qué hay al norte del polo norte? La pregunta simplemente no tiene sentido. Pero claro, no todo el mundo estaba de acuerdo. Platón, por ejemplo, pensaba que eso de crear algo de la nada absoluta era ilógico. Para él, Dios es más como un escultor magistral que moldea una arcilla que ya existía, una materia tan eterna como él. Es decir, Dios no crea la materia, la ordena. La diferencia puede parecer sutil, pero es fundamental. En una visión, Dios es el creador absoluto. En la otra es el artesano divino. Se ve la distinción, el poder y la propia naturaleza de Dios se definen de manera muy muy diferente en cada escenario. Y luego está Aristóteles con la idea más desafiante para la fe. El universo es eterno. Nunca fue creado y nunca será destruido. Simplemente es y siempre ha sido. Tratemos de imaginar el impacto de esta idea en un creyente del Génesis para quien el en el principio es la base de todo. Esta tabla lo deja todo clarísimo. Fijémonos en las diferencias. Para la ley de Moisés, todo, materia y tiempo incluidos es creado de la nada. Para Platón, la materia siempre existió y Dios le da forma. Y para Aristóteles, todo es eterno. El papel de Dios también cambia una barbaridad. Tomémonos un segundo para comparar las tres columnas. ¿Cuál parece más lógica? Pues la respuesta no es tan sencilla, ¿eh? Con estas tres potentes opciones sobre la mesa, Maimónides se enfrenta a una decisión crucial. ¿Qué camino le va a mostrar al creyente perplejo? ¿Intentará reconciliar la fe con la filosofía de Platón o de Aristóteles o va a elegir un bando? Maimónides es tajante. Para él solo hay una verdad posible. Nada es eterno, excepto Dios. Y esto no es algo negociable. Es el pilar fundamental que sostiene toda la estructura de la fe. Aceptar que algo más es eterno sería, en el fondo, limitar el poder de Dios. Y aquí está la genialidad de Maimónides. Lo que los filósofos veían como una contradicción lógica, crear algo de la nada, él lo convierte en la prueba definitiva del poder absoluto de Dios. No es un problema que haya que resolver, es el mismísimo fundamento de la fe. Han pasado casi 900 años, ¿sí? Y aunque nuestras perplejidades son distintas, ahora nos enfrentamos a la inteligencia artificial, la teoría de la evolución o la física cuántica, la pregunta de Maimonides sigue igual de viva. ¿Podemos encontrar un equilibrio entre nuestra razón y nuestro espíritu? La guía de Maimónides nos ofrece un método, eso está claro, pero la respuesta final, como él mismo diría, es un viaje personal.