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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I - PREGUNTAS DE EXAMEN
09 | Javier San Martín | El concepto de trascendencia humana
Javier San Martín | El concepto de trascendencia humana Profundiza en la idea de que el ser humano no está clausurado por sus condiciones biológicas o sociales. La "trascendencia" se entiende aquí como indeterminación y libertad: la capacidad de ir más allá de lo dado y autodeterminarse hacia el futuro.
Transcripción
A ver, ¿qué es exactamente lo que nos hace humanos? ¿Somos simplemente un montón de datos biológicos y sociales o hay algo más? Pues bien, el filósofo Javier San Martín tiene una respuesta muy potente y todo, absolutamente todo, gira en torno a una idea fascinante, la trascendencia. Vamos a meternos de lleno en ella. Parémonos a pensar un segundo. ¿Somos de verdad la suma de lo que la biología, la psicología o la sociología pueden medir sobre nosotros? ¿O es que en esa ecuación falta algo? Justo en esa tensión, en esa pregunta, es donde vamos a indagar. ¿Vale? Para poder entender la propuesta de San Martín, lo primero es vernos a nosotros mismos como un ser con dos dimensiones, con dos caras. Y ojo, porque comprender esto es la clave de todo lo que viene ahora. La primera dimensión es la que él llama alteridad. Para que nos entendamos, esto es como nuestro perfil objetivo, nuestro DNI científico, la genética, los condicionamientos sociales, los patrones psicológicos, todo eso que las ciencias pueden observar y medir es, por así decirlo, la foto fija de lo que somos aquí y ahora. Pero claro, si fuéramos solo eso, si solo fuéramos un conjunto de datos, ¿cómo explicamos la capacidad de crear algo que no existía? ¿De dónde narices sale el arte, la innovación o incluso la decisión de un día para otro de cambiar de vida? Es que está claro que falta una pieza en este puzle y aquí se ve el contraste perfectamente. Por un lado está la alteridad, que es lo que ya somos, los hechos, los datos fríos, y por otro la mismidad, que es nuestra capacidad de ser un proyecto, de mirar hacia algo que todavía no es. Y es justo ahí, en ese espacio donde viven la posibilidad y la libertad. Entonces, ¿cómo pasamos de una dimensión a la otra? ¿Cuál es el puente que nos permite dar ese salto desde lo que somos hacia lo que podemos llegar a ser? Pues es precisamente el concepto central de San Martín, la trascendencia. Y ojo que trascender no es nada místico ni etéreo, es algo supercreto. Es la capacidad de cojar nuestras condiciones, la biología, la historia que tenemos y en lugar de ser prisioneros de ellas, usarlas como punto de partida para construir un futuro, para elegir un camino propio. Esta frase es el corazón de todo, es potentísima. no nos define la foto fija del presente, sino ese movimiento constante hacia un horizonte de posibilidades que todavía no existen. Así que el punto crucial es este. No somos un producto acabado y empaquetado, somos un proyecto, una obra que siempre está en marcha. Nuestra identidad no está tanto en de dónde venimos, sino y esto es lo importante, en hacia dónde decidimos ir. Y bueno, ¿por qué es tan importante darle vueltas a esta idea? ¿Por qué insistir en la trascendencia? Pues porque es justo aquí donde la filosofía encuentra su misión fundamental, su razón de ser, frente a otras ciencias que se enfocan solo en los datos. Si lo pensamos, las implicaciones son brutales. Sin esa capacidad de ir más allá de lo que ya hay, conceptos como la libertad o la innovación no tendrían ningún sentido, serían una ilusión. Es más, la propia ciencia, que no para de buscar lo que todavía no se sabe, depende de esta capacidad humana de trascender lo que ya conocemos. Así los papeles quedan bastante claros. La ciencia nos da el mapa de nuestro territorio, de nuestras condiciones, de nuestra alteridad. Y la filosofía, por su parte, estudia nuestra capacidad de navegar ese mapa y de trazar rutas nuevas, es decir, estudia nuestra trascendencia. No son enemigas, al contrario, son totalmente complementarias. Y todo esto nos lleva a la conclusión final, que quizás sea la más importante de todas, cómo esta idea de trascendencia nos permite recuperar nuestro propio sentido del yo. Hoy en día existe un riesgo muy real que entre tantos datos, tantos algoritmos y tantos análisis objetivos, la experiencia del individuo, ese yo que decide y que siente, se diluya hasta casi desaparecer y convertirse en un simple objeto de estudio más. La misión que propone San Martín entonces es muy clara. No se trata de negar los hechos científicos. ni mucho menos. Se trata de recordar que por encima de los datos, de la alteridad está nuestra capacidad de decidir qué hacer con ellos, nuestra mismidad. Se trata, en definitiva, de poner al sujeto otra vez en el centro del escenario. Y terminamos con esta pregunta que ya no es para el filósofo, sino que es para cada cual. Si aceptamos que no somos un producto terminado, sino un proyecto abierto, la pregunta que cae por su propio peso es, ¿en qué proyecto elegimos convertirnos? Ahí queda la reflexión.