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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA I
10 Roger Bacon | Síntesis
Historia de la Filosofía Medieval y Renacentista I - Grado de Filosofía - 2º año UNED
Creado con Notebook LM
Transcripción
Hola a todos. Hoy nos vamos a sumergir en un choque de ideas fascinante. Uno que cambió las reglas del juego sobre cómo entendemos la realidad y que básicamente puso la primera piedra de lo que hoy llamamos ciencia moderna. Y todo empieza con esa pregunta. Parece sencilla, ¿verdad? Pues bien, esta es la cuestión fundamental que traía de cabeza a los pensadores medievales. Una pregunta que acabaría por desatar una auténtica revolución intelectual y cambiaría el rumbo de la historia. Aquí tenemos la hoja de ruta de hoy. Veremos cómo se pensaba al principio con la lógica por bandera, luego como la experiencia empezó a pedir paso. Asistiremos a una revolución filosófica en toda regla, veremos nacer a la física como la conocemos. Y por último analizaremos las consecuencias de todo esteo. Vamos a ello. Venga, nos vamos de viaje al siglo XI. En aquella época, en las universidades, la ciencia era algo muy distinto. Era un sistema heredado de Aristóteles, un mundo donde la razón pura lo era todo. La palabra clave aquí, y quiero que os quedéis con ella, es demostrado. Para los seguidores de Aristóteles, la ciencia de verdad no iba de coleccionar datos sin más, no iba de construir argumentos lógicos perfectos, los famosos silogismos, para llegar a las causas últimas de las cosas. O sea, que el conocimiento era ante todo un ejercicio de deducción. Y claro, este era el pilar de toda la educación universitaria, pero el sistema empezó a tener problemas, hacer aguas. ¿Qué pasaba cuando esas deducciones lógicas tan perfectas, como por ejemplo la que hablaba de la eternidad del movimiento, chocaban de frente con la doctrina cristiana sobre la creación del mundo, pues que la tensión estaba servida. Y justo de esa tensión, de ese choque, surgió el primer gran desafío al sistema. Empezaron a parecer pensadores, como un tal Robert Bacon, que lanzaron una idea que era dinamita pura. La razón está muy bien, pero necesita un árbitro y ese árbitro no es otro que la experiencia. Fijaos en la audacia de esta frase, es tremenda. Lo que Bacon está diciendo aquí es, mira, da igual que lo dijera un sabio de la antigüidad, si no lo podemos comprobar en el mundo real, no vale. Todo, absolutamente todo, tiene que pasar la prueba del algodón de la experiencia. Esto, esto es un cambio de paradigro brutal. Pero a ver, ¿qué era para ellos la experiencia? Pues tenían dos caras. Por un lado, la observación directa. De primera mano, es de cajón. No puedes saber qué cosas arden si nunca has visto o sentido el fuego. Y por otro, también daban mucho valor al conocimiento práctico, al de los artesanos, los arquitectos, los herreros. Gente cuyo saber se basaba en la pura práctica, en principios que funcionaban porque se habían probado una y otra vez. Si lo de Bacon fue abrir una grieta en el muro, lo que hizo Guillermo de Okan fue demolerlo por completo. Sus ideas no solo pusieron en duda el método, es que se cargaron los cimientos de la ciencia que había hasta entonces. Boom. Aquí está la bomba filosófica de Okam. Mientras la ciencia de antes buscaba las esencias universales, los conceptos abstractos, Okan llega y dice, "Un momento, lo único que podemos conocer de verdad, con certeza, son las cosas individuales, concretas, las que podemos tocar y ver esta silla, esa piedra, aquel árbol, ahí empieza todo." Y con esto las reglas del juego cambian por completo. La ciencia ya no va de buscar la esencia de la silla, ahora va de observar muchas sillas, registrar lo que pasa, ver qué regularidades hay y a partir de ahí construir leyes generales. El foco pasa de las esencias a las relaciones que podemos observar. Y claro, esta revolución en la filosofía tuvo consecuencias espectaculares y muy directas en cómo se estudiaba la naturaleza. De hecho, fue el pistoletazo de salida para lo que hoy llamamos física. Es que el texto original habla de una brusca aceleración de la física entre 1320 y 1360. Y esto no es casualidad para nada. Coincide exactamente con el momento en que las ideas de Ockham, las sutilezas inglesas, como las llamaban, viajan desde Oxford hasta París. Fue como echarle abono a un campo que estaba listo para florecer. Esto lo resume a la perfección. Aquí vemos el cambio tan bestia que se produjo. La ciencia dejó de hacerse preguntas superabstractas sobre el ser de las cosas y empezó a hacer preguntas operativas, preguntas que se pueden medir y cuantificar. Pasamos del por qué metafísico al como concreto y medible. Pero ojo, esto no fue solo un cambio de método científico, fue una ruptura total, una separación, un divorcio entre dos maneras de entender el mundo. Y las consecuencias de ese divorcio, bueno, llegan hasta hoy. Es que la metáfora que usa el texto original es buenísima, ¿verdad? Es como si la física que llevaba siglos, siendo una rama más de la filosofía natural, de repente dijera, "Hasta aquí hemos llegado." Empezó a independizarse, a crear sus propias reglas, su propio lenguaje. Vamos, que se fue de casa de sus padres, se separó de la filosofía. El resultado de todo esto fue un cambio radical en los intereses de la gente que pensaba. El nuevo método experimental despejó de una forma impresionante, pero claro, su éxito se produjo a costa de la especulación metafísica y teológica, que poco a poco fueron perdiendo su trono. Y que nadie piense que esta transición fue un camino de rosas. Para nada. El establement intelectual de la época no siempre supo ver que esta nueva ciencia jugaba en una liga diferente a la de la filosofía de siempre. Y ese malentendido generó conflictos históricos y el más famoso de todos es, sin duda, el juicio a Galileo. Y cerramos con una pregunta para darle vueltas a la cabeza. Este gran divorcio nos ha dado herramientas potentísimas para transformar el mundo. Eso es innegable. Pero al obsesionarnos tanto con el cómo funcionan las cosas, no habremos perdido un poco la capacidad de preguntarnos por él por qué. Ahí queda eso, el complejo legado de una revolución que empezó hace más de 700 años.