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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I - PREGUNTAS DE EXAMEN

15 | Rousseau | Las tres antropologías

Rousseau | Las tres antropologías Presenta a Rousseau como precursor de las tres ramas: 1) Antropología biológica (hominización, lo animal); 2) Antropología cultural (crítica a la desigualdad y estudio de la diversidad); 3) Antropología filosófica (propuesta moral de recuperar la piedad natural perdida por la civilización).

Transcripción

A ver, ¿qué es lo que nos hace humanos? Es una pregunta que parece supermerna, ¿verdad? Pues resulta que ya en el siglo XVII un filósofo, Shanj Husseo se hizo la misma pregunta y ojo que su análisis sigue siendo brutalmente relevante hoy en día. Así que venga, vamos a meternos de lleno en su visión, que es bueno es revolucionaria. Y aquí está la clave de todo su pensamiento en esta frase. Lo que nos propone es una especie de viaje en tres etapas. Pero cuidado, no son tres análisis por separado, ¿eh? Es más bien como una transición. un único camino que nos va llevando desde los hechos puros y duros, lo biológico, hasta las grandes preguntas morales sobre quiénes somos. La verdad es que es una forma super original de intentar entendernos. Vale, pues este va a ser nuestro recorrido. Primero veremos qué es eso del triple paso. Luego nos meteremos en cada nivel, el salto de animal a humano, después el de la naturaleza a la cultura y finalmente el del sentimiento a la razón. Y para acabar, veremos el desafío que todo esto nos deja sobre la mesa. Muy bien. Pues vamos a empezar por el principio de todo. Lo que hace que el análisis de Rousseau sea tan potente es que consiguió unir tres formas de estudiar al ser humano muchísimo antes de que existieran como las conocemos hoy, como campos separados. Un adelantado a su tiempo. Vamos. Claro, para él esto no eran tres temas distintos. No era ahora estudio esto, ahora lo otro, no, no. Él lo veía todo como un proceso único, continuo. ¿Y qué buscaba con esto? Pues entender qué demonios significa ser humano en toda su complejidad, o sea, conectando los puntos entre nuestra parte animal, nuestra cultura y, por supuesto, nuestra forma de pensar, nuestra filosofía. ¿Vale? Pues vamos con la primera parada del viaje. Aquí Rousseau se mete de cabeza en nuestros orígenes biológicos, en ese punto de inflexión que hoy llamamos ominización. La humanización básicamente es eso, el gran salto de ser un animal más a ser bueno, a ser humanos. Pero ojo al dato, que aquí está lo interesante del enfoque de Rousseau. Como él no tenía ni fósiles ni análisis de Adeane, ¿qué hizo? Pues se fijó en el comportamiento, en lo que se puede ver. se pone a analizar las acciones para intentar pillar justo ese momento en el que se traza la línea. Hasta aquí animal, a partir de aquí humano. Y aquí lo vemos de forma muy gráfica, ¿no? Por un lado, la animalidad, una vida, pues eso, puramente instintiva y por el otro, pum, el nacimiento de algo totalmente nuevo, la humanidad. Este es el primer paso, el más fundamental de toda nuestra historia. Y esto, de verdad es que es alucinante. Pensadlo un momento. Rousseau, sin nada de la tecnología que tenemos hoy, se adelantó por completo a su época. Básicamente estaba poniendo los cimientos de lo que hoy es una ciencia, la etología, que es el estudio del comportamiento animal. Su intuición fue sin más revolucionaria. Venga, pues saltamos al segundo nivel. Una vez que somos humanos, Rousseau se hace la siguiente gran pregunta, ¿vale? ¿Y por qué somos tan distintos? ¿De dónde sale toda esta variedad de culturas y de costumbres por todo el mundo? Y este es el siguiente gran salto que damos. Todos partimos de una base común de la naturaleza, pero desde ahí, ZAS, nos ramificamos en un montón de culturas distintas como un mosaico gigante. Y aquí viene la pregunta del millón, ¿cómo se estudia todo esto sin acabar juzgando, sin caer en prejuicios? Y aquí Rousseau nos lanza una advertencia que es bueno, es que hoy es más importante que nunca. Lo que viene a decir es que si quieres entender algo de verdad, lo primero que tienes que hacer es distanciarte de tu propia cultura. Tienes que cuestionar lo que te parece normal. Es una llamada intentar ser objetivo, algo superdfícil hoy en día, que es tan fácil vivir metido en nuestra propia burbuja, ¿verdad? Y aquí va directo al grano. Rousseau está señalando con el dedo el gran error, el etnocentrismo nos avisa de que no podemos cometer el error de pensar que lo nuestro, que en su época era lo europeo, es lo universal, lo que vale para todo el mundo. Y a ver, pensemos en lo fácil que es caer en eso hoy, en un mundo tan conectado donde a menudo damos por hecho que nuestra forma de ver la vida es la única correcta. Entonces, ¿cuál es la solución que propone el método? Pues nos da esta receta, este proceso en tres pasos. Y la verdad es que es una herramienta que sigue siendo potentísima. La idea no es solo mirar a los demás y decir, "Ah, qué distintos son", ¿no? Es estudiar esas diferencias para al final encontrar lo que tenemos en común. Y lo más importante, todo este viaje es para al final del todo llegar a conocernos mejor a nosotros mismos. Brutal. Y con esto llegamos al tercer y último nivel. Para Rousseau, este es el más importante, la cima de su análisis. Aquí ya no se trata solo de describir cómo somos, sino de valorar moralmente, de hacer filosofía. ¿Está bien como somos? ¿Está mal? Este es el verdadero corazón de su pensamiento y es donde su crítica se vuelve más, bueno, más bestia. El contraste que vemos aquí es es tremendo y muy provocador, la verdad. Por un lado, Rousseau defiende que el ser humano en su estado natural, el salvaje, tenía una empatía natural. Pero, ¿qué pasa? que al desarrollar la razón y la civilización paradójicamente nos volvimos más crueles. Es que parece que estuviera describiendo el mundo de hoy, ¿no? Un mundo donde a veces la lógica fría, casi como un algoritmo, pasa por encima del bienestar de las personas. Vamos a desgranar esto porque de verdad que es una bomba de relojería. La tesis de Rousseau es que la civilización, en lugar de mejorarnos, nos ha corrompido, ha destrozado nuestra compasión natural. La razón, que se supone que nos iba a hacer mejores, lo que ha hecho es separarnos, enfrentarnos. nos ha dado la capacidad de ser crueles de una forma racional. Pensemos en la facilidad con la que se ataca a alguien desde el anonimato de una pantalla. Esa frialdad, esa distancia es un producto de nuestra civilización. ¿Vale? Y después de esta crítica tan feroz, ¿qué? ¿Estamos condenados? ¿No hay solución? Pues no, para Roussea no. Su análisis no acaba en plan pesimista, sino que nos lanza un desafío gigantesco. El reto es cómo podemos juntar las dos cosas. ¿Cómo podemos ser a la vez naturales y racionales? para llegar a ser por fin seres humanos completos. Y aquí, justo aquí está el quid de la cuestión. Ojo, que no está diciendo que tiremos los móviles y nos vayamos a vivir a la selva, eh, de lo que se trata es de usar nuestra mejor herramienta, la razón, precisamente para recuperar de forma consciente esa empatía que hemos ido perdiendo. Significa usar la cabeza para crear sociedades más justas y para elegir conectar con los demás en lugar de pelearnos. En resumen, poner la razón al servicio del corazón. Así que el objetivo final es este, llegar a ser un ser humano completo. Y para Rousseau eso no significa elegir entre ser natural o ser racional, no. Es una mezca, una integración. Somos las dos cosas a la vez, naturales y culturales, afectivos y racionales. La verdadera plenitud, según él, está justo ahí en encontrar el equilibrio perfecto entre estas dos partes de lo que somos. Y claro, todo esto nos deja con una pregunta que, aunque se formuló hace siglos, hoy nos quema en las manos. En esta época que vivimos de polarización, de algoritmos que nos separan, ¿de verdad podemos usar nuestra inteligencia para volver a construir puentes? ¿Para recuperar esa empatía que parece que hemos perdido? La pregunta que nos dejó Rousseau ya no es un tema para un libro de filosofía. Es sin duda el mayor desafío que tenemos por delante.