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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I - PREGUNTAS DE EXAMEN

17 | Nietzsche | Aportación a la reflexión sobre el ser humano

Nietzsche | Aportación a la reflexión sobre el ser humano Se centra en la muerte de Dios y del "hombre viejo". Explica la propuesta del Superhombre (Übermensch) no como raza biológica, sino como superación moral: el paso del camello (carga/deber) y el león (rebeldía) al niño (creación de nuevos valores y afirmación de la vida).

Transcripción

Hola, hoy nos metemos de lleno en una de las ideas más potentes, yo diría, de toda la filosofía. La visión que tenía Friderich Nietzsche para la humanidad. Vale, para entender a dónde quiere llegar Nietzsche, lo primero es comprender su diagnóstico de la cultura de su tiempo. Y todo, absolutamente todo, arranca con esta frase, una frase famosísima y la verdad casi siempre mal interpretada. A ver, ¿qué significa esto de la muerte de Dios? Ojo, que no hablaba de un suceso real, literal. se refería al derrumbe, al colapso total de los grandes pilares que le daban sentido a todo. La religión, claro, pero también la idea de una moral universal, de una verdad absoluta. Es, por así decirlo, la sensación de que de repente nos quitan el suelo de debajo de los pies. Y claro, esto tiene una consecuencia brutal, porque si se caen los cimientos, ¿qué pasa con el edificio? pues que también se cae. Y ese edificio es nuestra propia idea de lo que significa ser humano. Todo se viene abajo con esos pilares. Así que nos quedamos con un vacío inmenso. Y de ahí surge una pregunta, una pregunta que la verdad sigue resonando hoy en día. Si las respuestas de siempre ya no valen, ¿qué hacemos? ¿Cómo seguimos adelante? Pero bueno, lo interesante de Nietzsche es que no se queda ahí en el lamento. Él propone un camino y ese camino lo describe con una metáfora que es bueno, es potentísima. Es la idea de un viaje, una transformación del espíritu humano que pasa por tres fases muy concretas. Vamos con la primera etapa. El punto de partida de este viaje es el camello, un espíritu que, como su nombre indica, soporta una carga muy muy pesada. El camello, en el fondo nos representa a casi todos en algún momento. Es el espíritu que carga con las reglas, los valores, las tradiciones. Pero ojo, valores que no ha elegido, que le han venido impuestos, simplemente los acepta como un deber. Se arrodilla ante ese gran tú debes que le viene de fuera, ya sea de la sociedad, de la familia, de la religión. Pero claro, un espíritu no puede pasarse la vida arrodillado. Llegó un momento en que necesita levantarse, necesita conquistar su propia libertad y para eso tiene que transformarse. Aquí es donde aparece la segunda figura, el león. Y aquí tenemos el choque de trenes, el conflicto central de esta transformación. El tú debes del cameo se da de bruces con el yo quiero del león. Es el momento de la gran rebelión. El espíritu dice, "Basta, se niega a seguir obedeciendo y afirma con toda su fuerza su propia voluntad. El león es pura fuerza destructora y, ojo, es una destrucción necesaria, fundamental. Su trabajo es romper las cadenas, hacer añicos los viejos valores, los viejos ídolos. Pero, y aquí está la clave, su poder está en la negación, en decir no. El león es un guerrero, no un creador. Todavía no sabe cómo construir algo nuevo, no sabe decir sí. Y entonces, una vez que el león ha hecho su trabajo, una vez que el terreno está despejado de viejas ruinas, llega la transformación definitiva, la más difícil y la más profunda. El espíritu se convierte en un niño. Pensemos en un niño. Un niño no necesita luchar contra el pasado porque para él no existe. Ha olvidado las cargas del camello. Es pura inocencia. Es juego, es creatividad espontánea, es el artista que en lugar de destruir crea su propio mundo, sus propias reglas, sus propios valores. Es el que dice un sí sagrado, un sí rotundo y alegre a la vida, sin peros. Vale, entonces tenemos este viaje del camello que obedece al león que destruye y finalmente al niño que crea. Pues bien, todo este camino es la senda hacia lo que Nietzs llamó el Ubermch, el famoso superhombre. Y cuidado aquí, que el nombre puede llevar engaño. No estamos hablando de un superhéroe de cómic, nada de ciencia ficción. El superhombre, para Nietzsche es simplemente el ser humano que ha logrado completar este viaje espiritual. Es quien ha llegado a la etapa del niño y ahora puede vivir como un auténtico creador de sentido. Insisto en esto porque es fundamental. No es una evolución biológica, no es una nueva especie, es una evolución moral, una evolución creativa, es un paso más allá en lo que significa ser humano. Y este nuevo ser humano, este Supermen, ¿cómo vive? Pues deja de mirar al cielo buscando respuestas, un sentido para su vida. Lo crea él mismo aquí en la tierra. se convierte en el sentido de la Tierra, abrazando la vida tal y como es, con todo lo bueno y todo lo malo. Básicamente, lo que hizo Nietzsche fue la idea de evolución que estaba en el aire en su época y aplicarla no al cuerpo, sino al espíritu. La convirtió en una especie de imperativo moral. El ser humano es un puente, no un destino. Es algo que tiene que ser superado. Y aquí llevamos al corazón de su aportación específica a la reflexión sobre el ser humano. Porque Nietzsche no se queda solo en la crítica. No se limita a decir, "Dios ha muerto y estamos perdidos." Va mucho más allá. Ofrece una salida, una visión tremendamente inspiradora para superar ese vacío, la posibilidad de convertirnos en los creadores, en los artistas de nuestra propia vida. Al final, toda esta filosofía tan potente nos deja con una pregunta. Una pregunta que ya no es para Nietzsche, sino para quien la escucha. Una pregunta que queda resonando.