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HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA (Moderna)
4 │ El largo siglo XVI Agricultura e industria, comercio y finanzas
Basado en el libro: Introducción a la historia de la Edad Moderna
Escrito por Ernst Hinrichs
Creado con NotebookLM
2º AÑO DE FILOSOFÍA
UNED -
Lista de reproducción de :HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA (Moderna)
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Lista de reproducción de :HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA (Contemporánea)
https://www.youtube.com/playlist?list=PLwC-RDH8ScOHNJ4YdIsgtQ8sUSdANUo8L Chuela de estudio: https://drive.google.com/file/d/11fDcEYL-Ma4jtCNJ3N0TFSx0yqrmu4V4/view?usp=sharing
Transcripción
Hola a todos. Hoy vamos a viajar en el tiempo para entender algo fundamental, como un periodo de cambios brutales hace ya varios siglos acabó construyendo el mundo en el que vivimos hoy. A ver, pensemos un momento. ¿Qué pueden tener en común el precio del pan, la ropa que llevamos o las finanzas globales? Parecen cosas que no tienen nada que ver, ¿verdad? Pues la respuesta es que sí están conectadas y de una forma que nos va a sorprender. Resulta que son literalmente eslabones de la misma cadena. una cadena que se forjó en un periodo clave, el llamado largo siglo XV. Y eso es lo que vamos a hacer, seguir esa cadena paso a paso para ver cómo una sola cosa desencadenó un efecto dominó que lo cambió absolutamente todo. Venga, vamos a ello. Vale, primera parada, el largo siglo XV, un periodo de crecimiento que fue, bueno, explosivo. Pero, ¿qué fue exactamente? Bueno, pues cuando los historiadores hablan del largo siglo X, no se refieren a un siglo de 100 años exactos, sino a un periodo más amplio, más o menos entre 1450 y 1620. Es básicamente el momento en que Europa sale de la crisis de la Edad Media y se lanza de cabeza una nueva era económica. Fue una época superdinámica, llena de tensiones, sí, pero sobre todo transformadora. Entonces, ¿qué es lo que puso en marcha toda esta maquinaria? ¿Cuál fue esa primera ficha de dominó que cayó? Pues la respuesta, la verdad, es bastante simple. Todo, absolutamente todo, empezó con un boom demográfico. Después de años muy duros de crisis, la población en Europa empezó a crecer a un ritmo increíble. Y claro, más gente significa una demanda gigantesca y sin parar de lo más básico, comida. Y la pregunta era obvia, ¿cómo se alimenta a toda esta gente nueva? Pues con la tecnología de la época la solución fue bastante directa, buscar más tierra. Se empezaron a talar bosques para crear campos, a drenar pantanos, a cultivar tierras que antes eran comunales. Pero, y este es el kit de la cuestión, no fue suficiente ni de lejos. Y aquí llega la consecuencia directa, la revolución de los precios. Como la producción de comida no daba abasto para tanta gente, los precios se dispararon. Fue una subida brutal que sacudió los cimientos de todo el continente. Ahora la pregunta es, ¿fu? Aquí hay un debate interesante. La explicación clásica, la de toda la vida, decía que la culpa fue de todo el oro y la plata que llegaban de América. Más dinero en circulación, pues inflación, lógico, ¿no? Pero la visión más moderna pone el foco en otro sitio. Dice que en realidad el problema principal fue que la población creció mucho, pero mucho más rápido que la producción de alimentos. O sea, la demanda superó a la oferta de una forma bestial y este cambio de perspectiva es clave para entenderlo todo y las consecuencias sociales fueron tremendas. Este gráfico lo deja clarísimo. Mientras el precio de algo tan básico como el trigo subía por las nubes, los salarios de los trabajadores se hundían. El resultado, una polarización social masiva. La brecha entre los que tenían mucho y los que no tenían casi nada se hizo simplemente gigantesca. Claro, esta presión económica no se quedó solo en el campo, se extendió a todo y provocó una auténtica revolución en el mundo del trabajo. Hacía falta encontrar una nueva forma de producir, de fabricar cosas, eludiendo el viejo sistema. Y aquí entra en juego el Berlac System o sistema de trabajo a domicilio. Pensemos que el sistema de los gremios en las ciudades era muy rígido, lento y caro, no servía para esta nueva era. Así que los comerciantes, que eran muy listos, buscaron una alternativa y la encontraron en el campo. El mecanismo era bastante ingenioso. Un comerciante iba a las zonas rurales y repartía la materia prima, por ejemplo, lana, a las familias campesinas. Estas familias, en su tiempo libre, la procesaban, la ailaban, la tejían. Luego el comerciante volvía, recogía el producto semiacabado o acabado y lo vendía en mercados lejanos. Con esto se conseguía algo revolucionario, bajar los costes en picado y empezar a producir textiles mucho más baratos, al alcance de más gente. ¿Vale? Y este cambio en la producción fue uno de los motores que llevó a la siguiente gran transformación, la creación de una nueva economía escala mundial. El mundo de repente se abrió. Lo que vemos aquí es un cambio brutal en el centro de gravedad económico. Si hasta entonces todo pasaba por el Mediterráneo, con ciudades como Venecia o Génova, el foco se desplaza y sin marcha atrás hacia el Atlántico. Ciudades como Amberes y luego Londres o Ámsterdam se convierten en los nuevos centros neurálgicos del comercio mundial. Esto pasó por varias razones. Por un lado, el comercio de especies de los portugueses con Asia. Por otro, toda la explotación y el comercio español en América. De repente había un flujo constante de nuevos productos y sobre todo de metales preciosos entrando en Europa. Por primera vez en la historia se puede hablar de una economía mundo real con Europa en el centro, conectando continentes y generando una riqueza nunca vista. La gran pregunta ahora es, ¿cómo se manejaba todo ese jaleo de dinero y mercancías? Pues lógicamente, para gestionar esa explosión de comercio hacían falta nuevas herramientas y eso nos lleva directamente al nacimiento de las finanzas modernas. Es que mover tantísimas mercancias y tanto dinero exigía herramientas financieras mucho más sofisticadas. Imagínense mover cofres de oro y plata de un lado a otro de Europa. Era una locura, superarriesgado y nada práctico. Hacían falta otras cosas. Y así nació un nuevo kit de herramientas financiero, por ejemplo, las letras de cambio que permitían pagar deudas internacionales sin tener que mover ni una moneda. O las bolsas de valores como la primera en Amberes en 1531, donde ya no solo se negociaban mercancías sino también seguros y hasta deuda pública. Y por supuesto, las grandes familias de banqueros internacionales como los Fuger, que financiaban de todo, a reyes, guerras, expediciones. que estas innovaciones fueron como el software que hizo funcionar todo el nuevo hardware de la economía global. Y lo más alucinante es que toda esta transformación, todo este cambio de paradigma ocurrió en unos 170 años. Parece mucho tiempo, pero para la magnitud del cambio es poquísimo. Fue una reacción en cadena que, como hemos visto, redibujó por completo el mapa económico. Así que si recapitulamos, vemos como cada pieza del dominó fue empujando a la siguiente. Empezamos con la presión de la población y acabamos en las finanzas modernas. Todo esto fue lo que sentó las bases del mundo capitalista que conocemos. La gran idea con la que debemos quedarnos es esa. La economía global e interconectada de hoy en día no salió de la nada. Sus raíces están justo aquí en esta increíble serie de transformaciones. Y esto nos deja con una pregunta final para reflexionar. Esas herramientas que se crearon en el siglo X, ¿ese financiero, esa lógica económica, hasta qué punto siguen definiendo el mundo en el que vivimos hoy? Quizás mucho más de lo que pensamos a simple vista.