Este contenido examina el origen etimológico e histórico del término antisemita, aclarando las distorsiones que ha sufrido su significado original. Lingüísticamente, la palabra proviene del vocablo semita, acuñado a finales del siglo dieciocho para designar a un conjunto de lenguas emparentadas de Oriente Próximo, asociadas al personaje bíblico de Sem. Sin embargo, el vídeo detalla cómo el periodista alemán Wilhelm Marr popularizó el vocablo a finales del siglo diecinueve para dar una pátina pseudocientífica y racial al odio contra la comunidad judía, desvinculándolo de su dimensión lingüística original. De esta manera, se ofrece una clarificación conceptual de gran utilidad en el análisis del racismo contemporáneo, evidenciando cómo una clasificación lingüística fue instrumentalizada para fundamentar prejuicios ideológicos de devastadoras consecuencias en la historia del siglo veinte.