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Material Complementario

AUCTORITAS VS POTESTAS 📜💪

Contenido extra: AUCTORITAS VS POTESTAS 📜💪

Transcripción

Autoridas y potestas. Pensemos en ellas como si fueran las dos caras de la misma moneda. La moneda del poder. Una es el sentido, la otra es la acción. Una convence, la otra simplemente ejecuta. Entender cómo se equilibran y, sobre todo, por qué chocan es entender en el fondo cómo funciona el mundo. Bueno, vamos a meternos de lleno en la primera. Empecemos con la autoritas, que es la forma de poder más sutil, pero ojo, quizá la más profunda de las dos. No va de dar órdenes, va de dar forma a lo que pensamos. A ver, la autoritares es bueno, es esa autoridad que no necesita la fuerza. Se basa en el prestigio, en el conocimiento, en el respeto moral que una persona o una institución se ha ganado. No te obliga, te convence. Es el poder de influir en lo que la gente cree que es bueno, que es verdad, que es justo. Es que fijaos, su terreno de juego es muy distinto. La autoritas no gestiona ejércitos ni cobra impuestos. Gestiona el significado de las cosas. En la Edad Media, por ejemplo, este era el dominio total y absoluto de la Iglesia. Era ella la que decía quién era un buen rey, la que coronaba a los emperadores y, lo más importante, la que podía quitarle su legitimidad con una sola palabra. Y esta frase de verdad lo clava. Es una voz que no grita, pero que pesa. Un rey podía tener todos los ejércitos del mundo, pero si la iglesia le excomulgaba, de repente su poder se tan valeraba, porque perdía el respeto, la autoridad moral ante su propio pueblo. Venga, vamos ahora con la otra cara de la moneda, su opuesto. Si la autoritas era el poder simbólico, la potestas es el poder que se ve y se siente. Es el poder en su forma más, pues eso, más tangible. La potestas es ni más ni menos que el poder demandar. Es la capacidad real que tiene un estado, un rey o un gobierno para imponer su voluntad en un territorio. Es el poder ejecutivo el que si hace falta puede usar la fuerza para que las leyes se cumplan. Y sus herramientas, pues, son las que nos imaginamos, ¿no? Son cosas super concretas del día a día. La potestas es la que hace las leyes, la que tiene los tribunales para castigar, la que recauda impuestos para que todo funcione y la que tiene a la policía o al ejército para que sus decisiones se hagan realidad. Es el poder de hacer sin más. Entonces, aquí está la clave de todo, ¿verdad? La diferencia fundamental. La autoritas se mueve en el mundo de las ideas, de la moral, y lo que busca es persuadir. La potestas opera en el mundo real, en lo material, y lo que hace es ejecutar. Podríamos decir que una define el por qué y la otra organiza el cómo. Claro. ¿Qué pasa? Que cuando tienes dos centros de poder tan distintos, pero que se necesitan el uno al otro, pues la receta para el conflicto está servida. Y es justo ahí cuando el dominio del sentido y el dominio de la acción chocan, donde la historia se pone de verdad interesante. Esta pregunta es el motor de siglos y siglos de historia política. ¿Qué pasa cuando el que tiene el poder de ejecutar la potestas intenta también controlar lo que es verdad, lo que es moral, lo que es justo? ¿O al revés, ¿qué pasa cuando la autoridad moral, la autoritas, quiere las riendas del poder ejecutivo? Y el ejemplo clásico el que se estudia siempre para entender este lío es este, la famosa querella de las investiduras. El Papa, como máxima autoridad espiritual, decía que solo él podía nombrar a los obispos. Pero el emperador, que era la máxima potestas política, decía que ni hablar, que ese derecho era suyo, porque los obispos también eran señores con tierras en su imperio. Fue una lucha muerte por ver quién tenía de verdad la última palabra sobre el poder. Y claro, ahora cualquiera podría pensar, "Bueno, vale, pero esto es historia antigua, ¿no? Cosa de papas y emperadores. Pues para nada. La lucha entre autoridas y potestas sigue más viva que nunca hoy en día. Lo que pasa es que los jugadores han cambiado. La cosa es que la tensión sigue ahí intacta. Lo único que ha hecho es cambiar de disfraz. Los estados modernos, los gobiernos siguen teniendo la potestas, el poder de ejecutar. Pero, ¿quién tiene ahora la autoritas? ¿Quién les da la legitimidad moral para gobernar? Es que es fascinante ver cómo ha evolucionado esto. La autoritas de la Iglesia fue poco a poco reemplazada por la de la ciencia, que se convirtió en la nueva fuente de la verdad. Pero hoy la cosa es todavía más complicada. La opinión pública que se mueve a través de los medios de comunicación y las redes sociales se ha convertido en una autoritas enorme, un poco caótica, pero superpererosa. Es capaz de dar o quitar legitimidad a un gobierno en cuestión de días. La lucha por controlar esa narrativa es que es literalmente la nueva querella de las investiduras. Venga, y para que quede todo supercaro, vamos a resumirlo en esta tabla. Por un lado, la autorisat. Su rol es dar sentido, dar legitimidad y su naturaleza es simbólica, moral. Por el otro, la potestas. Su rol es ejecutar. organizar y su naturaleza es práctica, se puede imponer por la fuerza. Pero la idea más importante con la que nos tenemos que quedar es que no pueden vivir la una sin la otra. Un poder ejecutivo, una potestas, sin una autoridad que lo legitime, es simplemente tiranía y al final es muy frágil. Y una autoridad moral, una autoritaz que no tiene un poder real que ponga en práctica sus ideas, pues no sirve de mucho.