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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I - PREGUNTAS DE EXAMEN
Cómo define Javier San Martin la función crítica de la antropología filosófica
Transcripción
Hoy vamos a meternos con una idea del filósofo Javier San Martín que a primera vista puede sonar un poco densa, la función crítica de la antropología filosófica, pero vais a ver que en realidad es una herramienta superútil para entender el mundo en el que vivimos. Venga, vamos a desgranarla. Todo empieza aquí con la pregunta del millón, la más fundamental de todas. Y hoy en día, con la cantidad de información que nos bombardea, parece que todo el mundo tiene una respuesta. El problema es que muchas de esas respuestas se contradicen. A ver, por un lado tienes a la biología, que nos ofrece una visión muy potente. Podríamos ser básicamente el resultado de nuestro ADN. Una máquina biológica increíblemente sofisticada, sí, pero una máquina al fin y al cabo. Pero claro, luego llega la psicología conductista y dice, "Un momento, lo que de verdad importa es lo que se puede ver y medir, la conducta. Desde este punto de vista, el ser humano es sobre todo un conjunto de respuestas a estímulos. Y cómo no, la economía también tiene su propia versión. Somos el homoeconómicus, es decir, un agente racional que siempre busca maximizar su beneficio. Y bueno, ya tenemos tres visiones muy distintas sobre la mesa que no terminan de encajar del todo. Y aquí está el quid de la cuestión. Cada una de estas ciencias nos da una pieza del puzzle, una visión parcial. El verdadero lío empieza cuando una de esas piezas intenta hacerse pasar por el puzzle entero. Javier San Martín le pone un nombre muy preciso a esto, totalización indebida. Quedaos con el concepto porque es clave. Ocurre justo cuando una ciencia que por su propio método solo puede ver una parte de la realidad, de repente afirma que su explicación es la explicación total y definitiva de lo que somos. ¿Vale? Y ante este panorama de fragmentación, ¿qué hacemos? Pues aquí es donde entra la filosofía. Pero ojo, no entra para competir y dar una cuarta respuesta, sino más bien para actuar como una especie de árbitro. Lo que propone San Martín es que la antropología filosófica ejerza una función crítica. Pero cuidado, es superimportante entender de qué tipo de crítica estamos hablando. No se trata de ir en contra de la ciencia ni de dudar de sus descubrimientos. El enfoque es mucho más sutil y la verdad mucho más profundo. Esta tabla lo deja bastante claro. La crítica filosófica no se mete en si un dato es correcto o una hipótesis es válida, eso es trabajo de la propia ciencia, no. Lo que hace es poner la lupa sobre los cimientos, sobre los grandes marcos teóricos, sobre esas imágenes del ser humano que cada ciencia asume sin cuestionar. No critica las paredes del edificio, sino que mira si los cimientos son sólidos. El objetivo, como dice esta cita, es pillar si un modelo científico ya desde su punto de partida nos está ofreciendo una visión distorsionada o como mínimo incompleta. Es decir, si la idea de la que parte ya nos está recortando. Muy bien, pero para criticar algo hace falta un criterio, ¿no? Se necesita un punto de referencia sólido desde el que poder juzgar. No se puede criticar desde el aire. Entonces, ¿cuál es ese punto de apoyo para la filosofía? La respuesta de San Martín es tajante desde la ontología. A ver, la palabra suena un poco a cosa de filósofos, pero en el fondo es sencillo. Significa que para poder evaluar una imagen parcial, necesitamos tener antes una idea más completa sobre lo que significa ser humano basada en la experiencia total de serlo. Y aquí tenemos el nombre de ese criterio, la adecuación ontológica. Esta es la vara de medir. La pregunta que se hace es, a ver, este modelo que me presentas, ¿se ajusta a la experiencia completa de ser una persona con nuestra libertad, nuestra cultura, nuestros valores? ¿O en realidad la está simplificando tanto que la mutila? Por lo tanto, el punto clave es este: la crítica es un ejercicio de comparación. Se compara esa imagen que nos da la ciencia, la genética, la economía, la que sea, con una comprensión filosófica mucho más rica y completa que parte de la totalidad de la experiencia humana. Todo esto puede sonar un poco abstracto, pero San Martín lo aterriza en un proceso muy claro. Vamos a ver cómo funcionaría esta crítica paso a paso. Es un proceso bastante lógico si lo pensamos. Primero, identificas qué visión del ser humano te propone una teoría. Segundo, analizas qué decisiones se han tomado para llegar ahí, como por ejemplo decidir que solo vas a estudiar lo que se puede medir. Tercero, contrastas esa visión con nuestra experiencia de vida completa. Y cuarto, y aquí está el remate, si esa visión parcial está vendiendo como si fuera la verdad absoluta, se denuncia esa totalización indebida. Y entonces, ¿cuál es el objetivo de todo este ejercicio? Pues no es destruir, sino todo lo contrario, es construir. La meta final es proteger y fomentar una comprensión mucho más completa e integral de lo que somos. Y esto es muy importante. Esta lupa crítica no solo sirve para la ciencia. San Martín deja claro que se puede aplicar a cualquier discurso que intente definirnos, ya sea otra filosofía, una ideología política o incluso las historias que nos cuentan la cultura popular. En el fondo, todo se reduce a esto, a una defensa de nuestra integridad. Se trata de luchar contra esos reduccionismos que nos empobrecen, esas ideas que nos dicen que somos solo genes, solo consumidores o solo una reacción química en nuestro cerebro. En resumen, para que nos quede la idea clara, la función crítica de la antropología filosófica es una especie de guardián intelectual. lo que hace es evaluar las distintas imágenes que nos proponen. Usa como criterio una idea completa de la experiencia humana y sobre todo impide que una sola pieza del puzle se confunda con el puzzle entero. Y todo esto, claro, nos deja con una pregunta para llevarnos a casa, una pregunta que quizás sea la más importante para nuestro día a día. Si aplicamos esta lente crítica a nuestro mundo, ¿qué visiones reduccionistas, qué totalizaciones indebidas estamos aceptando sin darnos cuenta como si fueran la verdad completa sobre quiénes somos? M.