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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I - PREGUNTAS DE EXAMEN
Como entiende la tradición griega la noción de humanitas
Transcripción
A ver, si nos preguntamos qué significa ser humano, seguramente lo primero que se nos viene a la cabeza es la biología, ¿verdad? Es una condición con la que nacemos y ya está. Pero, ¿y si os dijera que para los antiguos griegos la cosa era, bueno, radicalmente distinta? Para ellos ser plenamente humano no era el punto de partida, sino la meta, un ideal al que había que llegar. Vamos a meternos de lleno en esta idea tan fascinante. Y es que esta pregunta, que parece tan sencilla, en realidad nos abre un mundo. La tradición griega, la verdad es que pone patas arriba muchas de las certezas que damos por sentadas sobre nuestra propia naturaleza y nos invita a pensar de una manera completamente nueva. Fijaos aquí, el contraste es clarísimo. Por un lado, la visión a la que estamos más acostumbrados, la humanidad como una condición biológica. Naces así y punto, es algo que simplemente somos. Y por otro el ideal griego, que es mucho más exigente. La humanidad como un logro, algo en lo que te tienes que convertir, el resultado, vamos, de un esfuerzo consciente por alcanzar la plenitud. Vale, para entender bien todo este tinglado, este va a ser nuestro recorrido. Primero veremos por qué era un ideal y no un hecho. Después nos meteremos de lleno con el proceso de formación que ellos llamaban paideella. Analizaremos la base de todo esto, que es la razón universal o logos. Veremos cómo esto desembocó en una idea de ciudadanía mundial y finalmente cómo todo este legado acabó perdurando en Roma. Venga, pues vamos con el primer punto. Para el pensamiento griego, y esto es fuerte, el simple hecho de nacer con forma humana no garantizaba que fueses un ser humano de pleno derecho. Esta idea es la clave de todo. La humanitas, este ser humano en un sentido profundo, no es algo que te venga de fábrica, no es un estado natural, es una cualidad que se cultiva, que se construye a través de un proceso deliberado de formación, una aspiración. Vamos, no un derecho de nacimiento. Y claro, si es un logro, la pregunta es obvia, ¿cómo se alcanza? ¿Cuál es el camino? Pues bien, los griegos tenían un nombre muy concreto para este proceso, paedia. Ojo que la paideia es muchísimo más que lo que hoy entendemos por educación. No se trata de acumular conocimientos y ya está, qué va. Hablamos de moldear el carácter, de formar a la persona en su totalidad. Es el aprendizaje para vivir guiado por la razón, por el Logos, superando los instintos. Es un proceso, por así decirlo, para ir más allá de nuestra condición animal y alcanzar una forma de vida superior. Este viaje se puede ver en tres pasos muy claros. Se parte del estado natural, somos un potencial en bruto, un diamante sin pulir. Luego viene el proceso activo de formación, de entrenamiento, de educación, que es la paidea en sí misma. Y el objetivo final, la meta, es alcanzar la armonía con el Logos, con la razón para así llevar una vida plena y para ellos verdaderamente humana. Ahora bien, ¿qué es lo que hace posible todo este proceso? ¿Cuál es el pilar que lo sostiene? Pues aquí llegamos a otro concepto filosófico clave que lo sustenta todo, el Logos. Es que esto fue una auténtica revolución en el pensamiento. La razón, el Logos dejó de ser vista como algo exclusivo de un pueblo o de una tribu. Los griegos se dieron cuenta de que era una facultad universal, un rasgo que todos los seres humanos, sin excepción, compartimos. El Logos al final es lo que nos une a todos. Las consecuencias de esta idea, como os podéis imaginar, fueron enormes. Si la razón es universal, su sujeto ya no es un grupo concreto, sino toda la humanidad. Su herramienta no es la fuerza, sino el diálogo, la capacidad de convencer y de llegar a acuerdos. Y el resultado, claro, es que se pueden crear leyes y comunidades justas que trascienden el simple instinto de supervivencia. Y claro, esta idea de una razón compartida por todos tuvo una consecuencia política y social que fue literalmente explosiva, sobre todo durante el periodo helenístico. Lo que pasó fue un cambio de escala radical. En la Grecia clásica, la identidad de una persona estaba totalmente atada a su ciudad de estado, a su polis. Pero con el estoicismo, la comunidad se expandió hasta abarcar a toda la humanidad. De repente, la verdadera patria pasó a ser el mundo entero, el cosmos. Esta cita de Cenón, el fundador del estoicismo, es un manifiesto en toda regla de esta nueva conciencia universal. Ya no hay distinciones entre griegos y bárbaros, solo hay una única comunidad de seres racionales. Es una idea que, la verdad, sigue resonando con una fuerza increíble hoy en día. Pero la humanitas no era solo un concepto frío, puramente racional, para nada. Tenía una dimensión afectiva que era fundamental, la filantropía. No se trataba solo de reconocer una razón común, sino de sentir una simpatía, una fraternidad, un compañerismo que nos une a todos como seres humanos. Llegamos a la parte final. ¿Cómo llegó esta idea tan profundamente griega hasta nosotros? Pues el puente fueron sus grandes herederos culturales, los romanos. La transmisión de este ideal está muy clara. El concepto ya estaba en el aire en la obra de dramaturgos griegos como Menandro, pero fueron pensadores romanos como Terencio y sobre todo Cicerón quienes cogieron esa riquísima tradición, la tradujeron, la adaptaron y la bautizaron con la palabra latina que ha llegado hasta hoy, humanitas. Esta frase de Menandro es la semilla de todo. Capta a la perfección esa admiración que sentimos al encontrar a una persona que ha realizado plenamente su potencial humano. No es algo que se dé por sentado, sino algo digno de elogio, algo casi extraordinario. Así que si tuviéramos que quedarnos con una sola cosa, sería esta. La visión griega nos enseña que ser humano no es un estado pasivo, sino un proyecto activo, un potencial que debemos desarrollar a lo largo de toda la vida, cultivando la razón, la educación y esa conexión con los demás. Y todo esto, claro, nos deja con una pregunta final para la reflexión. Si aceptamos esta idea de que la humanidad es un logro y no algo que nos viene dado, ¿qué significa eso para nosotros hoy en día? En un mundo tan complejo como el nuestro, ¿cuáles son las herramientas? ¿Cuál es nuestra paidea moderna para cultivar esa cualidad?