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Material Complementario

EDUCADO para la DEPENDENCIA

Contenido extra: EDUCADO para la DEPENDENCIA

Transcripción

Cuando a un niño o a una niña se le dice qué [música] bien te portas, el mensaje oculto puede ser otro. No preguntes mucho, no sientas demasiado fuerte, no quieras más de la cuenta. [música] En resumen, no molestes. ¿Qué pasa si en lugar de aprender que equivocarse es parte del camino nos enseñan que es dar problemas? Pues que la lección oculta es muy peligrosa. Es mejor no intentarlo, no destacar, no moverse y al [música] final el miedo a cometer un error se convierte en miedo a existir. ¿Y cuál es la consecuencia de todo esto? pues que con el tiempo esa necesidad de que te den el visto bueno deja de ser externa. Se convierte en un sistema de autocontrol, en una especie de jaula interior que nos llevamos puesta a todas partes. Esta dependencia no viene con cadenas ni con barrotes. De hecho, a menudo llega disfrazada de aplausos, de elogios. Es, por así decirlo, una jaula dorada, cómoda, sí, pero una jaula al fin y al cabo. Y este mecanismo interno suele funcionar en tres pasos. Primero, [música] la autocensura. Te corriges antes incluso de abrir la boca. Segundo, la autolimitación, te haces pequeño antes de intentar algo. Y tercero, la autoadaptación. Te amoldas a lo que se espera de ti antes de pararte a pensar qué es lo que de verdad quiere. El objetivo no es crear personas perfectas que encajen en un molde sin salirse ni un milímetro, no. Una educación que libera busca forjar personas capaces, capaces de vivir su vida con todas sus imperfecciones. Ser capaz de decidir sin que te tiemble todo. De equivocarte y no romperte, sino aprender. De pensar por tu cuenta, aunque tu opinión no sea la más popular. [música] Y algo importantísimo, ser capaz de decir no sin sentirte culpable. Yeah.