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Material Complementario

Efecto Baldwin | Antropología

Contenido extra: Efecto Baldwin | Antropología

Transcripción

Hay una pregunta que es fascinante, de esas que dan que pensar. ¿Puede lo que aprendemos en nuestra vida influir de alguna forma en lo que heredan nuestros descendientes? La pregunta, como veis, es directa. Y es que intuitivamente a veces parece que sí, ¿no? Que el esfuerzo de una generación debería de alguna manera facilitar las cosas a la siguiente. Pero claro, ¿cómo funciona eso a nivel biológico? La respuesta tradicional siempre ha sido un no rotundo, pero la historia es bastante más compleja. Aquí es donde chocan dos ideas gigantes. Por un lado, el amarquismo, esa idea de que los rasgos que adquieres, como por ejemplo desarrollar mucho un músculo, se heredaban directamente. Hoy sabemos que esto no es así, que es incorrecto. Y por otro, la selección darwiniana clásica, la de toda la vida, que nos dice que solo se pasa a la siguiente generación lo que ya está en los genes. Entonces, ¿dónde narices encaja el aprendizaje en todo esto? El efecto Baldwin nos da una solución superelegante que no contradice a Darwin para nada, sino que lo enriquece. A ver, la clave aquí es que el conocimiento como tal no se hereda directamente. Lo que se sugiere es que el simple hecho de aprender puede cambiar las reglas del juego de la selección natural. ¿Cómo? Pues porque los individuos que aprenden más rápido o mejor una habilidad que es crucial para sobrevivir sencillamente tienen una ventaja sobre los demás. Eso es, este es el punto crucial. No se hereda el saber construir una herramienta, no. Lo que se hereda son los genes que favorecen, por ejemplo, una mejor coordinación, mano ojo o una mayor capacidad para planificar o incluso una simple curiosidad innata. Son rasgos que hacen que aprender a construir esa herramienta sea muchísimo más fácil para las generaciones que vienen detrás. Hay una analogía buenísima para visualizar esto. Imaginemos que una nueva práctica cultural, como por ejemplo cocinar los alimentos, es como descubrir un atajo en medio de la selva. Al principio es un camino difícil de seguir, un poco precario, pero con el tiempo la evolución va construyendo una autopista por ese mismo camino, haciendo que el viaje sea infinitamente más fácil para todos. El proceso se despliega más o menos así. Primero, aparece un nuevo reto en el entorno, pongamos que un nuevo depredador. Segundo, algunos individuos aprenden a evitarlo y esto lógicamente les permite sobrevivir más y tener más descendencia. Tercero, la selección natural empieza a favorecer cualquier rasgo genético que facilite ese aprendizaje, un oído más fino, ser más cauto, lo que sea. Y finalmente, después de muchísimas generaciones, esa respuesta para evitar al depredador se vuelve tan fácil de aprender que parece casi casi un instinto.