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Material Complementario
El Génesis convierte el trabajo en castigo
Contenido extra: El Génesis convierte el trabajo en castigo
Transcripción
Aquí la humanidad no empieza siendo defectuosa, todo lo contrario, arranca en un estado de perfección absoluta, en total armonía con la creación. Aquí la cosa cambia. La ruptura no viene de un error, de un despiste, no. Aquí hay una decisión, un acto de desobediencia. No es un fallo técnico, digamos, es una falta moral, un pecado. Y claro, esa decisión tiene unas consecuencias brutales que lo cambian todo para siempre. Se acabó la vida fácil en el paraíso. A partir de ahora, la realidad va a estar marcada por el castigo. Con la caída, de repente aparece la vergüenza, la conciencia de que vamos a morir, del tiempo que pasa. Y lo más importante para lo que estamos hablando, se acabó lo de tener comida fácil. La naturaleza ya no provee sin más. A partir de ahora te ganarás el pan con el sudor de tu frente. O sea, el trabajo nace como una condena, como un castigo. Y aquí lo vemos clarísimo. El contraste es total. En el mito de Prometeo, el trabajo es una solución, un regalo que nos eleva, que nos salva. En el relato del Génesis es un castigo, la prueba de que caímos en desgracia.