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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA ANTIGUA II

El Primer Helenismo

Resumen para estudio por Borja Brun de: Grado de Filosofía - Historia de la Filosofía Antigua II Por si es de utilidad la presentación: https://gamma.app/docs/Del-ocaso-de-la-polis-al-arte-de-vivir-el-primer-Helenismo-5gkdvcam40fdtne 0:00 Del ocaso de la polis al arte de vivir 0:20 Alejandro Magno y el proyecto de unificación 0:40 De Aristóteles a Alejandro: polis frente a oikoumene 1:10 Hellenizein y la aculturación griega 1:35 El precio de la oikoumene: fin de la política clásica 2:00 De zôon politikón a zôon koinikón 2:20 Las poleis como marco cotidiano sin fuerza política 2:45 El rey como legislador absoluto 3:10 El nomos y su equivalencia con el orden del cosmos 3:30 Grietas en el orden: conflictos sociales y etnografía 4:00 La physis es común, el nomos es convención 4:20 Del ciudadano al súbdito: profesionalización de la política 4:45 De la virtud a la habilidad política 5:00 Tres respuestas filosóficas a un mundo que se derrumba 5:25 La filosofía como arte de vivir 5:45 Estoicos, epicúreos y escépticos 6:10 Terapia del alma: filosofía como medicina 6:30 Falsas creencias, temores y enfermedades del alma 6:50 Phrónesis frente a sophía: deliberar sobre lo bueno 7:15 Conclusión: el helenismo como manual de supervivencia 7:45 La herencia de Alejandro: un arte de vivir 8:00 Filosofía como refugio ante la incertidumbre

Transcripción

Exposición: Del ocaso de la polis al  arte de vivir — el primer Helenismo Introducción El mundo helenístico conoce dos fases,  griega y romana, que forman sin embargo un todo homogéneo. Sus comienzos aparecen  muy ligados a la figura de Alejandro: con él, el fenómeno es total. Pero, ¿qué  cambió exactamente —y por qué la filosofía abandonó la especulación cósmica  para convertirse en escuela de vida? ⸻ 1. Del helenizein a la oikoumene El verbo hellenizein significa «hablar  griego», y la palabra helenismo designa un fenómeno de aculturación: pueblos  no griegos adoptan lengua y costumbres helenas. Esa malla cultural sirve de base a  un proyecto político nuevo: frente a la polis surge la idea de oekumene, un mundo común  de hombres civilizados que hablan griego. Sin embargo, ese avance lleva implícito un precio:  se perfila entonces una nueva sociedad en la que desaparece la categoría política fundamental que  Platón y Aristóteles habían teorizado, reemplazada por formas monárquicas de gobierno en las que se  entremezclan tradiciones macedónicas y persas. ⸻ 2. La muerte anunciada de la polis ‑ En la Grecia clásica, recordemos, Aristóteles  definía al hombre como zôon politikón; los estoicos matizaron: es zôon  koinikón, un animal social. ‑ Bajo los diádocos todo cambia: no hay Estado  independientemente de la persona del rey. ‑ Las poleis continúan existiendo  como marco de vida cotidiana, pero pierden vigor como institución política. ‑ Ahora, el Rey tiene derecho de vida o muerte sobre hombres que, tanto helenos como  bárbaros, no son más que súbditos; tiene también derecho a disponer de  sus ingresos y a legislar para ellos. Este desplazamiento afecta al núcleo de la cultura  griega: hasta entonces se veía un paralelismo entre el nomos que regía la naturaleza y el nomos  que regía la polis; la polis también es kosmos, orden del universo. Existe, pues, un nomos  que rige el kosmos, pero a finales de la época clásica y a comienzos del mundo helenístico  aparecen procesos que relativizan este nomos. ⸻ 3. Las grietas en el orden ‑ Por una parte, los  conflictos sociales en Atenas; ‑ Por otra parte, la literatura  etnográfica surgida desde Heródoto contribuye a relativizar el nomos,  al mostrar que la physis de los hombres es la misma y que el nomos  político descansa en convenciones. Resultado: «hombre» y «ciudadano»  dejan de ser palabras sinónimas y los ciudadanos pasan a ser considerados  súbditos. La política, desvinculada de una ética común, pierde sus raíces y se  profesionaliza: sólo está al alcance de unos pocos; se pasa de la ‘virtud’ a la  ‘habilidad política’. En consecuencia, en el mundo helenístico una vida feliz ya no es  necesariamente una vida política. La filosofía helenística teorizará explícitamente esta actitud:  cómo ser felices en un mundo que se derrumba. ⸻ 4. Tres respuestas terapéuticas Se acepta que la filosofía helenística  puede dividirse en tres grandes escuelas: estoicos, epicúreos y escépticos, y  un rasgo dominador las atraviesa: la absoluta preponderancia de las escuelas  frente a los autores particulares. Todas coinciden en que «la filosofía se dirige  al hombre concreto e individual». La filosofía ofrece nuevos contenidos para la vida espiritual,  ilumina la conciencia, enseña al hombre a vivir y a ser feliz. La preocupación filosófica  del helenismo es predominantemente ética. ‑ Epicúreos: buscan la ataraxia mediante  el placer estable y la expulsión del miedo. ‑ Estoicos: predican vivir conforme a la razón  universal y aceptar lo que no depende de nosotros. ‑ Escépticos: suspenden el juicio  para evitar la angustia del dogma. Todas comparten una concepción  terapéutica de la filosofía: los filósofos helenistas comparan su arte con  el del médico: así como hay un arte médico que trata los males del cuerpo, también hay una  filosofía que sana los sufrimientos del alma. ⸻ 5. La medicina del alma Porque, en definitiva, la filosofía cura las  enfermedades del alma causadas por las falsas creencias y los temores; sus argumentos son  con respecto al alma lo que los remedios de los médicos frente a los cuerpos enfermos. Esta  analogía con la medicina tiene una importante función en la filosofía helenística: ahora no  están en juego problemas abstractos, sino un arte de vivir; no importa la sophía, sino la phrónesis:  interesa resolver el problema de la vida. ⸻ Conclusión Cuando el nomos se relativiza  y la polis muere como centro de identidad, la filosofía abandona los grandes  sistemas y se hace manual de supervivencia. El primer helenismo, por tanto, inaugura nuestra  modernidad antes de tiempo: un mundo globalizado, multilingüe, gobernado por potencias  imperiales, donde la pregunta ya no es “¿qué ciudad queremos?” sino “¿cómo vivir —y  ser felices— en medio de la incertidumbre?”. Esa, y no otra, es la herencia de Alejandro:  un arte de vivir que, dos milenios después, seguimos practicando cada vez que acudimos a la  filosofía para curar nuestras propias inquietudes.