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ÉTICA II

⚖️♀️ ÉTICA & FEMINISMO — ¡Cuando la FILOSOFÍA se PONE el PAÑUELO! 💪📚🔥

Resumen para estudio por Borja Brun de: Grado de Filosofía - ÉTICA II Por si es de utilidad la presentación: https://gamma.app/docs/Etica-y-feminismo-Amelia-Valcarcel-4rgtdyxrht8jjvh

Transcripción

Hoy vamos a hablar de ética y feminismo y estaremos basados en un texto de Amelia Valcárcel. Bueno, como introducción, la autora Amelia comienza con una reflexión y es distinguir entre los conceptos que son ética y moral, que hemos hablado en multitud de ocasiones, sobre todo porque, aunque etimológicamente son muy similares, ya que ambos provienen de términos que significan costumbre, ezos en griego y mores en latín poseen funciones distintas en el discurso filosófico. Eh, la moral es más antigua y operativa y está ligada al cumplimiento de normas, al deber y a las costumbres heredadas y tiene un carácter social, colectivo y prescriptivo. Social, colectivo y prescriptivo. Y está ligada al cumplimiento de normas, al deber y a las costumbres heredadas, la moral. Y la ética, en cambio, es más reciente y se formula como un discurso racional. quizás más abstracto, pero muy universalizante, tratándolo de englobar, que surge precisamente la ética cuando la moral tradicional comienza a resquebrajarse. Tiene un carácter muy crítico, busca principios y examina situaciones complejas que la moral heredada no contempla. Y esta distinción, la verdad es que se va a volver clave para entender cuál es la propuesta del feminismo como crítica a esta moral tradicional. El feminismo no es solamente una lucha política por por derechos, sino que es una forma de disolver éticamente la normatividad heredada. El feminismo es una forma de disolver éticamente la moral, la normatividad heredada, especialmente la que impone una diferenciación rígida entre sexos. El feminismo cuestiona la moral diferencial. Cuestiona la moral diferencial que impone un conjunto de normas a las mujeres distinto del de los hombres. Es decir, denuncia la construcción del género como sistema de mandatos normativos más allá de lo biológico. El feminismo cuestiona la moral diferencial que impone un conjunto de normas a las mujeres distinto del de los hombres, denunciando la construcción del género como un sistema de mandatos normativos. mandatos normativos más allá de lo de lo que biológicamente es. Históricamente las mujeres han sido la constante normativa en todas las culturas. Objeto de control, reserva moral, símbolo de valores comunitarios, la honra, la obediencia, la pureza. Esto constituye lo que Hegel llamó eticidad, una normativa no escrita, pero profundamente interiorizada y estructural. Y en esta visión, los hombres están asociados a la esfera pública, política, racional y las mujeres a la esfera privada, doméstica, emocional, siempre desde este punto de vista de la eticidad de Hegel. Así, el modelo liberal de ciudadanía, es decir, la igualdad ante la ley, ciudadanía, oculta una asimetría previa que condiciona condiciona el acceso real de las mujeres a lo público. De ahí que hablemos de ciudadanos de segunda, una ciudadanía de segunda, la que le queda destinada en este caso a las mujeres. El feminismo en tanto como ética política se convierte en un instrumento de deslegitimación de esa eticidad. El feminismo como ética política se convierte en un instrumento de deslegitimación de esa eticidad. Desnaturaliza lo que parecía inmutable y convierte las buenas costumbres, entre comillas, obviamente lo de buenas costumbres en mecanismos de opresión estructural. Desnaturaliza lo que parecía inmutable. esa estructura de la que hemos hablado, hombre y mujer, y convierte esas buenas costumbres en mecanismos de opresión estructural. Después tenemos la conocida como ética del cuidado y la ética de las normas con dentro como si fuera una especie de moral femenina. En los años 80, Carol Gilligan propuso una distinción que tuvo un gran impacto en la teoría feminisma. feminista y nos hablaba de estas ética de las normas, que sería la masculina, que está basada en la justicia, la autonomía, los derechos, la universalidad y la ética del cuidado que sería la femenina, que está basada basada en la atención al contexto, las relaciones personales, la responsabilidad afectiva y la resolución de conflictos concretos. La autora, en este caso, va al cárcel hablando sobre Gilligan y sin rechazar del todo esta distinción, pone en duda su esencialismo y dice que no es que las mujeres tengan una moral especial por naturaleza, esta ética del cuidado, sino que la situación de dependencia histórica, mujeres, esclavos, vasallos, ha generado en ellas formas de moral concretas, relacionales y no abstractas esta situación de dependencia histórica. Por tanto, esta ética del cuidado, esta ética del cuidado no es intrínsecamente femenina, sino propia de los grupos subordinados. no es intrínsecamente femenina, sino propia de los grupos subordinados y sigue siendo parte de la moral tradicional que el obviamente que el feminismo busca busca disolver, ¿vale? Sigue siendo parte de la moral tradicional. Además, vivimos en una sociedad donde la eticidad, ¿vale? Este concepto de eticidad que hablábamos antes, eh, está está en crisis. Esta eticidad está en crisis. hay pluralismo moral, hay fragmentación, hay multiculturalismo, por lo cual la ética la ética se vuelve más necesaria que nunca para obviamente para repensar todas nuestras prácticas colectivas. Y llega el universalismo, llega este relativismo y con ellos el feminismo. Y es que el feminismo moderno tiene esta raíz que decíamos antes, universalista. El feminismo moderno tiene una raíz universalista. Desde sus inicios ilustrados ha recurrido a declaraciones de derechos como marco normativo. Ha ha recurrido a declaraciones de derechos como marco eh normativo. Por ejemplo, Olimpe de Gou de 1792, que fue, por cierto, billotinada por Robespier, pero también ha usado el relativismo cultural. Hm. El feminismo ha usado el relativismo cultural como herramienta crítica al mostrar que muchas supuestas naturalezas femeninas, estas supuestas naturalezas femeninas, entre comillas, obviamente, son en realidad construcciones culturales y el feminismo lo que hace es relativizar ese tipo de normas. Por ejemplo, la idea de que la mujer es por naturaleza obediente, la mujer es por naturaleza sumisa, por naturaleza maternal. No obstante, la autora Valcárcel advierte que el relativismo también tiene un rostro peligroso. El relativismo también tiene un rostro peligroso, sobre todo en su versión extrema, como ocurre en ciertas formas de multiculturalismo, que justifican prácticas lesivas para los derechos de las mujeres como el matrimonio forzado, la lapidación, la hablación. Vale, este relativismo tiene ese rostro rostro peligroso. Eh, frente a esto, lo que va a hacer la autora es defender una posición crítica. El feminismo sí debe ser universalista, pero con conciencia de los contextos. no puede aceptar diferencia cultural si esta implica violar los derechos fundamentales de las mujeres. Entonces, tiene como como dos fases, una fase cantiana, ¿no? Universalista, de deberes y después otra otra fase otra fase aristotélica, ¿no? De aplicación. Entonces, no se puede aplicar de cualquier manera si esto implica violar los derechos fundamentales de las mujeres. Debe ser universalista, pero solamente hay que aplicarla si esta implica no violar estos derechos fundamentales de las mujeres. En definitiva, el feminismo promueve una especie de ilustración multicultural, como propone, por ejemplo, Celia Amor, un diálogo entre culturas que no renuncie a los derechos universales, un diálogo entre culturas que no renuncie a los derechos universales. Y hablando de ética, nos vemos obligados también a hablar de estética. Valcárcel cierra este texto abordando la relación entre estos dos conceptos, el de ética y estética, especialmente en el ámbito del vestido, del vestido como símbolo identitario. estética, es decir, cómo se visten las mujeres y cómo se visten los hombres o cómo adornamos nuestro cuerpo o cómo o cómo nos compar sentados, por ejemplo, siempre ha sido una forma de expresar y a veces de imponer normas sociales. La ropa ha sido jerárquica y genérica. jerárquica y genérica, separando a varones y mujeres. Y el vestido femenino ha estado tradicionalmente ligado al control moral y sexual del cuerpo. El vestido femenino ha estado tradicionalmente ligado al control moral y sexual del cuerpo. Por lo tanto, lo estético nunca es neutro. Lo estético nunca es neutro y en contextos de dominación, el cuerpo se convierte en el campo de batalla moral. El feminismo desactiva esas normas eh estéticas, por decirlo así, y cuando la denuncia, lo que hace es denunciarla como si fuesen formas de control simbólico. Hoy muchas diferencias de género que parecen estéticas, como por ejemplo la ropa, el maquillaje o los roles, no dejan de ser más que residuos de antiguas normas morales reconvertidas en identidades. Hoy muchas diferencias de género que parecen estéticas son residuos de antiguas normas morales reconvertidas en identidades. La ética feminista debe tener cuidado con esta reconversión. No puede diferencias que implican subordinación o desigualdad simbólica. Como conclusión, bueno, Valcárcel sostiene que el feminismo no necesita una ética particular, porque de hecho tener una ética particular sería en sí mismo ya una discriminación. y porque está además en la base de todas las éticas modernas. Si la ética busca la igualdad, la dignidad, la autonomía, entonces el feminismo es el cumplimiento radical de esos valores sin particularismos. No se trata de construir una ética femenina, sino de corregir la herencia patriarcal que ha excluido a las mujeres del sujeto moral y político. No se trata de construir una ética femenina, sino de corregir la herencia patriarcal que ha excluido a las mujeres del sujeto moral y político. Por eso el feminismo exige repensar las normas, las instituciones, los lenguajes y, por supuesto, las culturas, no solo en nombre de las mujeres, no solo en nombre de las mujeres, sino en nombre de una humanidad más justa. Y para acabar, yo diría siempre esta frase, que es que al lado de una rebelión ética siempre se produce una rebelión estética. M.