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ÉTICA II
ÉTICA y VIRTUD
Resumen para estudio por Borja Brun de:
Grado de Filosofía - ÉTICA II
El texto mencionado:
http://youtube.com/post/Ugkxly8uIirBpy6z8v-aCBkFTbKwK0pap1yG?si=bSxue9XThNDWQm9b
Transcripción
La virtud, tras un largo eclipse en el pensamiento ético moderno, ha protagonizado un retorno significativo en las últimas décadas del siglo XX, impulsado por figuras como Mintire o Marusbound. Este regreso que Julia Anas califica como espectacular responde a una toma de conciencia que los marcos éticos modernos dominados por la racionalidad cantiana y sus reformulaciones, por ejemplo, con Abermas, Apple o Rolls, han resultado insuficientes para orientar la acción humana. ¿De qué forma? Pues de una forma concreta y significativa. El resurgimiento de la virtud no pretende una restauración acrítica de la ética antigua, sino una reformulación que recupere su núcleo, es decir, el cultivo del carácter, el arraigo en en prácticas concretas y la educación moral. Todo ello como una alternativa o complemento a la lógica formal de las máximas abstractas. Este retorno se articula principalmente en torno a cuatro autores que representan modelos distintos y a la vez complementarios. Tenemos a Aristóteles, a Kant, vamos a hablar también de Mineirre y de Marusbound. Empezamos primero con Aristóteles, que es el modelo clásico de la virtud. La primera vez que en la carrera escuchamos hablar del concepto virtud. Aristóteles lo que hace es partir de de una observación empírica del comportamiento humano. Parte de una observación empírica del comportamiento humano. No parte de normas universales, sino que propone una especie, por decirlo así, ahora que ya conocemos el término, de fenomenología del mundo moral. Para él toda acción humana se orienta hacia un fin y ese fin supremo es la felicidad, como no, la eudaimonía. Esta no consiste ni en el placer ni en la riqueza, sino en la excelencia de la acción, el vivir racionalmente conforme a la virtud. distingue entre praxis, que son acciones cuyo fin está en sí mismas y poesis, que son acciones productivas con un fin exterior. Yo tenía por aquí unos ejemplos que me que bueno que los usé para poder ser capaz de memorizar esto, la verdad, entre praxis y poesis. Y entendemos que lo que es la poyesis sería una producción, por ejemplo, como construir una casa, ¿vale? Que es algo que tiene un fin exterior en sí mismo, pero físico. Y sin embargo, la praxis, por ejemplo, sería educar o sería vivir bien, ¿vale? Que son acciones cuyo fin último es la propia acción en sí. Entonces tenemos praxis, como por ejemplo educar i poyesis, como por ejemplo construir una casa. Uno tiene un fin físico, visible, agarrable, por decirlo así, manipulable y el otro tiene un fin que es en sí mismo el educar. El fin de educar pues es educar, no es algo físico. Bueno, la virtud no es un medio, sino una forma, una forma excelente de actuar. La persona virtuosa es aquella que ha formado un carácter equilibrado mediante ¿qué cosa? Pues el hábito. Mediante el hábito. Por eso la virtud, el areté es tanto una disposición como una meta en sí misma. Es decir, no es algo innato, sino que es algo adquirido. La virtud, el areté, es no es algo innato, es algo adquirido y requiere esfuerzo y juicio prudente. ¿Y cómo le llamamos a ese juicio prudente? Le llamamos fronesis. y también un ejercicio constante. Para Aristóteles, la virtud se sitúa en el justo medio, pero no la entiende como una media aritmética. No es una media aritmética, no está en la mitad por media aritmética, sino que es una elección razonada por parte del individuo entre ambos extremos. Por ejemplo, el valor frente a la temeridad o a la cobardía. Es decir, cada uno de nosotros razonadamente, racionalmente, tenemos que saber o elegir cuál ese es ese esa media, ¿no? Ese ese punto medio, ese justo medio. Se trata, por tanto, de una ética del carácter y del desarrollo personal. Es una ética del carácter propio y del desarrollo personal, donde la excelencia moral se alcanza en el ejercicio continuo del bien. ¿Vale? Vuelve otra vez esta palabra, el ejercicio, ejercicio en este caso continuo del bien, ejercicio constante. Después pasamos a a Kant con su que bueno sería un modelo más moderno, obviamente o ilustrado, por decirlo así, de la virtud. Y es que la ética cantiana ya representó en su momento un giro radical. Si si Aristóteles se centraba en el desarrollo del carácter en armonía, lógicamente con la naturaleza humana, Kant se va a centrar en la autonomía de la voluntad. Autonomía de la voluntad y en la capacidad de actuar moralmente por respeto a la ley, autonomía de la voluntad. y capacidad de actuar moralmente por respeto a la ley. En un mundo regido por la causalidad, ¿vale? El mundo en el que vivía Kant era un mundo regido por la causalidad, en este caso por la física de Newton, ¿vale?, que era causa efecto. Kant y lo que hace es intentar preservar de alguna forma la libertad moral del ser humano. Es decir, intentar que el ser humano se libere de esa cadena que es que tan solo soy un efecto de una causa. Entonces, trata de liberarlo moralmente afirmando que aunque como seres naturales podamos estar sujetos a causas, seamos el efecto de esas causas, como agentes morales, somos libres. De ahí que su ética sea formal y deontológica de deberes, es decir, no prescribe un fin concreto, sino que exige que nuestras máximas puedan ser universalizables, según obviamente el imperativo categórico. La virtud no es aquí una excelencia adquirida por el hábito como lo era en Aristóteles, sino una fortaleza del carácter moral para cumplir el deber. Es una fortaleza del carácter moral, la virtud, para cumplir el deber, incluso en contra de las propias aspiraciones o inclinaciones personales. Para Kant, el bien moral no va a depender de los resultados ni del contexto, sino de la intención. Lo único bueno es la intención. Lo único verdaderamente virtuoso y bueno en sí mismo es la intención de algo, esa obediencia a la ley moral. La virtud con Kant se convierte en la capacidad de actuar conforme al deber por el puro respeto a la ley, que la razón que la razón se da a sí misma. No obstante, Kant excluye de la moral el papel de la prudencia. No figura nada al respecto de la prudencia que si figuraba en Aristóteles y que de hecho era esencial para Aristóteles esa frónesis, reduciendo la virtud a un solo principio y repito, el esfuerzo del sujeto por cumplir el deber. Y de hecho esto ha sido lo que más le han criticado a Kant, autores posteriores, por carecer de una mediación entre lo que sería la teoría y la práctica o lo que sería lo mismo entre la entre la libertad y la naturaleza. Bueno, con Alasir Minire, eh que tiene una obra que es muy importante que se llama Tras la virtud. Él también es aristotélico, ¿vale? Y lo que hace es diagnosticar una especie de crisis moral contemporánea derivada del fracaso de la ilustración, del fracaso para ser capaces en la ilustración de fundamentar racionalmente la ética. Según él, los los modernos han roto con la tradición aristotélica aliminar al eliminar el componente teleológico de finalidad de la naturaleza humana. Y sin un fin, sin un telos que determine lo que el ser humano debe llegar a ser, la moral de pronto se convierte en un conjunto de juicios arbitrarios, muchas veces reducidos al emotivismo, como como describía Stevenson, donde decir que algo es bueno equivale a decir me gusta, ¿vale? Si yo digo que algo es bueno, hacer algo es bueno, realmente lo que estoy diciendo y de ahí viene esta terminología de emotivismo, esta corriente del emotivismo, es como decir que que eso me gusta, es bueno porque me gusta. Bueno, la propuesta aquí de Mintaer consiste en restaurar la ética de la virtud, la ética de la virtud de Aristóteles, pero reinterpretándola. Ya no puede fundarse, obviamente, en una biología metafísica. sino en una estructura narrativa de lo que ha sido la vida humana. Cada persona se forma en el marco de una historia, de una comunidad y es en esa tradición concreta en la que define qué es una vida buena y qué virtudes se requieren. Es dentro de esa historia propia, de esa comunidad propia, de esa tradición propia donde se define qué es una vida buena. Esta propuesta, pues no obstante presenta un problema y es que si cada comunidad, si cada cultura y si cada época historia tiene sus propias virtudes, ¿cómo podemos lograr una universalidad ética? Bueno, pues aquí Mintire responde que la universalidad no se presupone, sino que se alcanza al final de un proceso de competencia. competencia entre tradiciones. Esto es importante, de hecho no lo tenía marcado y esto sí que me parece importante. Minta responde que la universalidad no se presupone, no está pactada previamente, no existe con anterioridad, sino que se alcanza el final de un proceso de competencia entre tradiciones. No obstante, esta competición nunca va a garantizar un acuerdo racional definitivo, por lo que su ética está en tensión con la aspiración universalista, está en tensión con la aspiración universalista de toda fundamentación de una ética, obviamente que sea sólida. Una ética sólida siempre busca un principio de universalización, tiene que ser válida para todo. Es lo que estamos buscando, esa ciencia, ese esa deducción que es válida para cualquier proceso y cualquier situación humana. Y por último, como cuarto, teníamos Aristóteles, teníamos a Kant, acabamos de hablar de Alasdreir Mcintire y tenemos a Martha Nusbound. Marja Nusbam, que la verdad es que me encanta, me encanta la la teoría sobre sobre la virtud de esta chica. Bueno, la virtud como capacidad humana transcultural. Ella también es aristotélica, eh, cuidado, ¿vale? O sea, realmente ninguno es cantiano de de estos de estos dos, ni Mcintire ni Bound, son aristotélicos. Bueno, Marta, lo que nos dice lo siguiente, que frente al riesgo del Uy, espera que no pasado No, perdón, sí, sí que había pasado. Bueno, que frente al riesgo de relativismo comunitarista, que podría derivarse de Mcintire, lo acabamos de ver, ¿no? Ese relativismo de en cada comunidad, pues tiene que haber unas éticas, unas universalidades particulares, por decirlo así. Eh, entonces lo que dice es que frente a este riesgo ella lo que va a proponer es una ética de la virtud fundamentada en las capacidades humanas universales. Capacidades humanas universales. Su objetivo va a ser evitar que las diferencias culturales que existen para Minire impidan el desarrollo de normas éticas. válidas para todos, ¿vale? Es decir, se está saltando ese esa entender que que existen culturas particulares, que tienen estructuras narrativas particulares, que tienen éticas particulares y lo que dice es eso, que ella va a intentar evitar que esas diferencias culturales impidan ese desarrollo de normas éticas válidas para todos. Y bueno, obviamente inspirándose en Aristóteles, lo que va a postular es una especie de esencialismo interno. Es decir, igual que hacía Mintire, reconoce que cada comunidad tiene un esencialismo propio, interno, que no es ni metafísico ni absoluto, sino que es empírico. Y aquí está lo importante y comparativo. empírico y comparativo. Es decir, entre todas estas comunidades hay elementos que podemos comparar. Lo que hace es estudiar el concepto de las esferas de la experiencia humana en las que siempre debemos elegir, por ejemplo, conceptos como la mortalidad, el cuerpo, el dolor, las emociones, la vida en común. Estas esferas eh revelan que que son comunes a todas estas comunidades, lo que hace es que revelan capacidades universales que acaban por definir lo que es humano y por tanto nos pueden servir para de alguna forma articular una ética que sea válida más allá de las propias culturas y tradiciones particulares. Frente a Rolls, por ejemplo, que defendía lo que llamaba una teoría débil de bien o un mínimo de bienes primarios para para todos. Martha Nusbound lo que va a defender es una teoría densa del bien, teoría débil del bien de Rolls y ella defiende una teoría densa del bien basada en las capacidades concretas necesarias para llevar una vida propiamente humana, para definir con esa teoría densa del bien lo que es llevar una vida propiamente humana. La razón práctica y la vida social son para ella las capacidades fundamentales, pues lo que van a hacer es regular el uso del del resto. Tengo tengo un tengo un texto por ahí que me gustó que me gustó un montón escribirlo Jobar porque habla un poco, o sea, estaba buscando una un símil de al respecto de cómo entendía Marta Nusbound eh esas culturas no independientes. Entonces, de lo que os digo un poco es que es como si tuviésemos un jardín en donde cada planta, cada maceta, pues fuese una cultura, una persona y una cultura. Cada persona una cultura. Pues obviamente habría plantas muy diferentes, habría plantas pues más altas, más bajas, más retorcidas, unas de colores, otras más monotono. Pero entre todas esas plantas, que son culturas diferentes, hay un denominador común siempre, que puede ser, por ejemplo, la la necesidad de agua, la necesidad de sol, la necesidad de aire también. Bueno, pues todos estos elementos es lo que Marza denomina como esferas de la experiencia humana. Lo pondré en lo en la descripción para que podáis leerlo. Y bueno, me pareció simplemente un ejemplo interesante para para que yo pudiera memorizar de cara al examen. De hecho, lo voy a poner tal cual. Vamos, en caso de que me caiga esta pregunta. Me parece una forma pues útil de de memorizar y de poner ejemplificar cómo era el pensamiento, cómo es el pensamiento de Marza Nusbound. Bueno, su propuesta, por cierto, busca un equilibrio, obviamente entre lo universal y lo particular, es decir, entre lo uno, entre la cultura única y lo múltiple, recuperando ese espíritu, ella sí que lo hace, de la frónesis aristotélica, pero con herramientas contemporáneas. Así la virtud se va a convertir en la expresión de capacidades humanas realizadas en condiciones de justicia y libertad. Y para acabar, pues como a modo de resumen, añadiendo algo más, es que el redescubrimiento de esta virtud lo que hace reflejar un agotamiento de los modelos éticos que han desatendido lo concreto, el carácter concreto, encarnado y educativo de lo que era la moral. La virtud no es un ideal abstracto, sino un modo de vida practicado, aprendido y vivido. Aristóteles, Kant, Mintire o Nusbound lo que hacen es representar cuatro maneras de comprender ese ideal. Unas son más formales, otras más narrativas o políticas, pero todas confluyen en la idea de que el ser humano no puede ser verdaderamente libre ni justo sin una formación moral de su carácter. En este nuevo contexto que vivimos, la virtud ya no es un concepto arcaico, sino una herramienta para reconstruir el sentido de la vida. moral, el sentido de la vida moral en un mundo que es fragmentado y plural, pero no por ello negativo. Oh.