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TEORÍA DEL CONOCIMIENTO II
FILOLOGÍA y HERMENÉUTICA en CERVANTES — ¡Descifrando la primera frase del QUIJOTE! 🗡️📜🔍
Análisis filológico y hermenéutico (desde le punto de vista de 10 autores distintos) de la frase inicial del Quijote:
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme
Grado de Filosofía - Teoría del Conocimiento II
https://gamma.app/docs/Analisis-filologico-y-hermeneutico-de-En-un-lugar-de-la-Mancha-8kqrcgtdxcj854u
00:00 Introducción al ejercicio y objetivos del análisis
01:18 Análisis filológico de la frase cervantina
05:34 Qué es la hermenéutica: acceso al significado como interpretación
06:48 Schleiermacher, Friedrich – Círculo hermenéutico y reconstrucción del autor
10:40 Dilthey, Wilhelm – Vivencia histórica (Erlebnis) y comprensión vital
12:16 Husserl, Edmund – Intencionalidad y reducción fenomenológica
16:04 Heidegger, Martin – Da-Sein y hermenéutica ontológica del ser
19:49 Gadamer, Hans-Georg – Diálogo, tradición y fusión de horizontes
23:43 Habermas, Jürgen – Acción comunicativa y racionalidad emancipadora
28:18 Wittgenstein, Ludwig – Juegos de lenguaje y función del decir
31:38 Russell, Bertrand – Atomismo lógico y límites del análisis proposicional
34:16 Adorno, Theodor W. – Dialéctica negativa y forma estética autónoma
36:52 Horkheimer, Max – Crítica a la razón instrumental y resistencia simbólica
39:48 Conclusiones: diez enfoques hermenéuticos
Transcripción
En este vídeo vamos a hacer un ejercicio que os voy a explicar ahora por qué de filología y hermenéutica. Bueno, en la carrera estamos estudiando a Fredrich Nietzsche ahora mismo y bueno, pues la verdad es que ignorante yo no conocía que él realmente era filólogo originalmente y después fue un filósofo, es decir, que arrancó en la filología. Entonces, pues como coincide también que mi hija pues está leyendo el Quijote ahora mismo, pues he decidido hacer un análisis desde el punto de vista de la filología y de la hermenéutica, que también es algo que nos toca en este momento en la carrera. En concreto en teoría del conocimiento estamos dando la hermenéutica. Bueno, pues, ¿qué he hecho? He cogido simplemente la primera frase inicial en un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme y vamos a hacer un análisis bajo estas dos premisas. Pero la segunda premisa, la hermenéutica, vamos a usar a 10 autores, que son los 10 autores principales que estamos tocando en esta asignatura de teoría del conocimiento dos. Así que me dejo de rollos y nos vamos nos vamos al lío. Bueno, lo primero la vamos a hacer primero el análisis filológico. Tenemos que explicar obviamente que la filología, filología es el estudio riguroso de los textos escritos, especialmente los antiguos, con el fin de comprender su lengua, su estilo, su contexto histórico y evolución cultural. implica analizar no solo el vocabulario y la gramática, sino también las intenciones del autor, las variantes de los manuscritos en caso de que las haya y el transfondo social y filosófico que puede rodear a la obra. Bueno, esa frase que abre o que inaugura don Quijote de la Mancha ha sido comentada y reinterpretada durante siglos. su aparente sencillez. La verdad es que esconde muchos niveles de ambigüedad, de ironía y de profundidad. Entonces, desde el punto de vista de la filología, vamos a descomponerla. Bueno, vamos con la con es con las primeras tres palabras en un lugar. Bueno, el uso de en con el artículo indefinido, ¿no?, que sería un en un crea pues desde ya desde el inicio una ambigüedad que es deliberada. No se nos da una coordenada precisa, sino una ubicación que es genérica. Además, en el siglo de oro, el lugar, lo que es el concepto lugar, podía referirse a una aldea o a una entidad jurídica local menor, menor que una villa y sería una especie de esto sería una especie de antitopograía, es decir, el relato no se enmarca en un escenario heroico ni legendario, sino en un punto rural anodino de la mancha. Bueno, la Mancha hay aquí sí que nos remite una región real, reconocible, pero que tiene carencia total de prestigio literario tenía en su momento cualqu, o sea, estaba totalmente carente de un prestigio literario, no es una castilla heroica ni una Andalucía exótica. Esta elección, lo que hace en ese momento cuando lo escribe Cervantes, refuerza el tono irónico del narrador. Se va a contar una historia caballeresca, pero situada en el lugar menos épico imaginable. Hemos dicho en un lugar, hemos dicho de la mancha y ahora de cuyo nombre. Bueno, aquí el uso de de este relativo, ¿no? Este cullo introduce una conexión una conexión formal entre el lugar y su nombre con un registro más culto, casi como si fuera jurídico. La frase suena elevada en contraste con lo cotidiano de un lugar de la mancha. Este contraste lo que hace es abrir esa puerta a una lectura, pues más bien paródica. Y el final, no quiero acordarme aquí. Si decimos que se abre la puerta la lectura paródica por el contraste, pues esta es la clave irónica de toda la construcción. El narrador no olvida, sino que elige voluntariamente no recordar. El olvido es voluntario, lo que transforma el enunciado en un acto de narración autoconsciente. Se rompe la neutralidad del narrador clásico y se introduce una figura que habla desde una subjetividad concreta, irónica y a lo mejor hasta podríamos decir cansada o burlona. ¿Qué es lo que oculta? ¿Por qué no lo dice? ¿Cuál es el efecto que está buscando en nosotros lectores? Bueno, pues esto sería el análisis filológico y ahora vamos al análisis que más me interesa, que es el hermenéutico, que es el el análisis desde el punto de vista de la filosofía. Bueno, obviamente la hermenéutica es un enfoque filosófico que lo que hace es estudiar la interpretación también y la comprensión de textos, hechos y eventos. Y su importancia radica en que todo conocimiento implica una interpretación. Es decir, acceder al significado de algo no es un proceso objetivo y directo. Nosotros entendemos desde la hermenéutica que no va a ser nunca un proceso ni objetivo ni directo, sino que va a requerir de una mediación y también de una de una metodología. Por lo tanto, la hermenéutica sostiene que no hay conocimiento sin interpretación. ¿De acuerdo? Desde aquí partimos. Y el primer autor que vamos a hacer como si cada uno de esos autores pues hiciese una interpretación desde su desde su estilo, desde su forma de ver la hermenéutica de esa frase. ¿De acuerdo? Hemos visto la interpretación filológica y ahora la hermenéutica de cada uno de los siguientes autores. El primero Sler. Bueno, eh además he puesto esta frase inicial donde trato aún más de condensar el pensamiento, ¿no? Ese reconstruyendo el pensamiento del autor, reconstruyendo al autor. Bueno, Sler es realmente es considerado el padre de la hermenéutica moderna y distingue esos dos niveles de interpretación, ¿no? el gramatical, que es como se dice, y el psicológico, que es lo que quiso decir el autor. O sea, el gramatical, como está escrito, y el psicológico es tratar de de saber qué quiso decir el autor en la frase, en la en la parte negativa, el no quiero acordarme, por ejemplo, la gramática ya muestra ironía, pero psicológicamente la escena revela algo más, una voluntad de esconder, quizás un pudor cómico, tal vez un guiño conspirativo al lector. El misterio del topónimo se vuelve rasgo de carácter. El narrador de pronto se muestra selectivo, dueño de la información y por lo tanto del ritmo que va a tener el relato. Todo esto bajo el conocido círculo hermenéutico, que es una comprensión verdadera de la frase, solo es posible si se entiende el contexto general de la obra y a su vez la comprensión de la obra requiere el análisis detallado de cada una de sus partes. Este sería el círculo hermenéutico de Slyer Maser, que después hay otro círculo de otro de otro autor que lo veremos después, pero en este caso es así. Es decir, solo podemos comprender la frase si entendemos el contexto de la obra y solo podemos comprender la obra si hacemos un análisis detallado de las partes. Es un proceso pues circular obviamente, pero no es un círculo vicioso, es un círculo productivo. Cada interpretación parcial alimenta pues una visión global y viceversa también. Claro, como diría Sler Maser, el último objetivo es llegar a comprender al autor incluso mejor de lo que él mismo se comprendía, desentrañando los sentidos implícitos que quizás no articuló de forma consciente. De hecho, solo nosotros como lectores, a día de hoy, lectores posteriores situados en otro horizonte cultural, en otro horizonte filosófico e histórico, podemos advertir relaciones, ironías o significados que al propio autor le eran invisibles desde su propio marco mental. Vemos, por ejemplo, como esa negativa a nombrar, pues lo que hace remitir irónicamente a los códigos épicos que Cervantes parodia la caballeresca, cómo se anticipa de forma casi profética al narrador no confiable de la narrativa actual moderna o cómo se abre una crítica implícita a la identidad territorial, al archivo, al dato. El texto, una vez escrito, entra en un campo interpretativo que escapa a la conciencia del propio autor, generando sentidos nuevos a medida que cada uno de nosotros lo leemos y cada uno de nosotros vivimos en mundos diferentes. El siguiente es Diltei, obviamente con su hermenéutica en en la historia y la vivencia, ¿no? El bueno, esto Erlebnis, pero bueno, la verdad en alemán se dice de una forma muy diferente. Elis creo que se dice. Bueno, para para dilte comprender un texto implica revivir, ¿vale? esa esa vivencia, la vivencia de lo que de lo que originó. Desde esta perspectiva, la omisión del nombre del lugar no debe entenderse como un olvido casual, sino como un acto cargado de sentido vital. puede expresar un cansancio narrativo también o un gesto irónico o una distancia afectiva del narrador respecto a su propio contexto. Cada lector con su propia biografía y y experiencia de espacios que tenemos evocados a leer o que tenemos reprimidos, establecemos una especie de de eco o de resonancia de nuestra emoción con esa ausencia, con esa omisión. Así el significado de la frase no va a residir solo en lo que se dice, sino en la conexión que establece la frase entre la vivencia originaria, la de Cervantes en este caso, y la experiencia interpretativa mía, por ejemplo, como lector, como lector actual. Bueno, la fenomenología de Hassel. Bueno, en este caso la esta fenomenología juseliana sostiene que toda conciencia es intencional, es decir, que siempre está dirigida hacia algo. Y en el caso de esta frase, la intención no está volcada, por decirlo así, sobre un objeto físico o visible, sino que actúa como una negación, pero una negación que es activa, es decir, la conciencia decide no traer un nombre a la presencia, al actual. Esta conciencia decide no traer un nombre a la presencia, al actual, a la hora. Y este gesto de omisión no implica ausencia de dirección, sino que es una orientación consciente hacia dónde, pues hacia el silencio. ¿Vale? Entonces, estamos hablando, esto es como la nada n nada de Heidegger, ¿vale? Es decir, esa ausencia, esa omisión es un algo, es una orientación, pero es una orientación hacia el silencio. Hassel propondría tres pasos para comprender los fenómenos como este. Bueno, el primero sería la pog, ¿no? Que sería esa especie de poner el mundo entre paréntesis que tantas veces hemos hablado de pausar, pausar el mundo, donde lo que hacemos es suspender nuestros juicios habituales. En este contexto supone pues dejar entre entre paréntesis esa idea de que todo lugar debe de tener un nombre y que es importante conocerlo. Lo que se busca no es el dato en sí, sino el modo en que la conciencia actúa al retenerlo. El segundo paso sería la reducción eidética, que permite aislar la estructura esencial del fenómeno. Y aquí lo esencial no va a ser la identidad del lugar, sino el hecho de que se decida o no a nombrarlo. Es decir, una forma de excluir algo sin borrarlo por completo, manteniéndolo como si fuera una posibilidad latente. Y por último, como tercer paso, la intuición eidética permite aprender, apreender, adquirir esta experiencia como una forma de conciencia reconocible. Lo que se nos ofrece no es un objeto material, sino una actitud intencional pura que podemos captar directamente con el propio pensamiento. Si la frase no oculta simplemente un lugar, sino que nos muestra una conciencia, la de Cervantes, que elige no fijarlo dejando el espacio abierto para que sea tú o yo como lectores quienes proyectemos, recordemos o imaginemos. No dice, no sé, sino sé, pero no lo digo. Y en ese gesto se manifiesta una forma compleja de relación con el lenguaje, con la memoria y con el sentido narrativo también. Bueno, vamos con Heidegger. Heideger y esta inauguración de la ontología, de la hermenéutica ontológica del ser, ¿no? Bueno, Heidegger desplaza la hermenéutica al plano ontológico. El lenguaje ya no es simplemente una herramienta para describir el mundo, sino que es el medio en el que el ser se manifiesta. En la frase en un lugar de la mancha para Heidegger no se está trazando una localización empírica, más bien establece un dicho en alemán un da, es decir, un aí. Recordamos que Heidegger nos hablaba del da sein, ser ahí, del ser ahí, ¿vale? establece un da, un ai, una apertura inicial desde la cual se hace posible la experiencia del ser narrativo. La omisión del nombre no representa una carencia, sino una forma de dejar abierta la estructura de mundo que el relato precisa para desplegarse. Esta interpretación que haría Heidegger se enmarca en nociones clave de su hermenéutica. En primer lugar, toda comprensión se da desde una precomprensión, un saber previo, no explícito, pero que estructura lo que se interpreta. En segundo lugar, Heidegger reformularía el llamado círculo hermenéutico, pero no como el método analítico entre las partes y el todo que decíamos antes, sino como una estructura ontológica. Comprendemos siempre desde una precomprensión previa del ser, que no va a ser ni neutral ni objetiva, sino históricamente situada. De esta forma no vamos a acceder al texto desde fuera como observadores, sino que ya estamos inmersos en su mundo de sentido y nuestra interpretación está condicionada por ese horizonte previo. Heidegger también va a negar la separación tajante entre el sujeto y el objeto. No interpretamos el texto desde una posición externa, sino como parte implicada. El lector no es un espectador, sino que es un ser arrojado en un horizonte de sentido que se va a configurar a través del lenguaje. La famosa omisión del nombre, por lo tanto, no es un dato ausente, sino que es una especie de apertura estructural, por decirlo así, desde la cual puede iniciar, puede brotar una historia. En ese gesto se condensa el principio heideegreano de que existir es interpretar. existir es interpretar y que todo acceso al mundo va a estar siempre mediado por la interpretación que el lenguaje posibilita. y Gadamer. Nos vamos a su cómo interpretaría Gadamer con su hermenéutica del diálogo y de la fusión de horizontes. Bueno, Gadamer va a concebir eh el entender, el comprender como un diálogo entre dos horizontes. En este caso, el texto, al no fijar el toponimio, invita a cada uno de nosotros en cada época diferente de lectura a colocar ahí su propia mancha imaginada. Nosotros hoy tenemos un Castilla y la Mancha diferente del que tienen hace o tendría una persona hace dos siglos por ir a algo muy básico, superbásico y disculparme que pueda parecer una broma, pero podríamos decir para una persona que la mancha sería como primer contacto si nunca la ha visitado, queso y vino, queso manchego, o si eres una persona que te gusta el cine, pues a lo mejor tienes una referencia de algún director cinematográfico, de algún director manchego, es decir, cada uno tenemos nuestro propio horizonte a día de hoy sobre la mancha y tú, lector actual, lo que haces es proyectar diferentes expectativas y tus propios marcos culturales sobre ese vacío textual. Por lo tanto, el sentido de ese lugar, el sentido se va a actualizar cada vez en función de esa interacción entre lector y texto. En ese proceso va a jugar un papel obviamente clave esa noción cada que denomina de tradición. Es decir, el lector no se acerca al texto desde la neutralidad absoluta, sino desde un conjunto de prejuicios que provienen de su lengua, de su cultura, de mi propia historia. Por lo tanto, la autoridad del texto no radica en en que exista una verdad objetiva, sino en su capacidad para interpelar y reformular los horizontes desde los que es leído. Esa omisión deliberada no solo refleja una intención retórica, sino que establece una apertura interpretativa estructural. el sentido no está fijado, sino que emerge en la interacción entre el texto y el lector a lo largo del de los años o de los siglos, a lo largo del tiempo. A esto se va a sumar la idea de la conciencia histórica, ya que el lector, yo como lector moderno, no me sitúo frente al texto como un observador externo tampoco, sino como parte de una historia en desarrollo, siempre en desarrollo que lo condiciona. La comprensión no consiste en reproducir la intención original del autor, sino en negociar sentidos dentro de ese proceso histórico. Esta operación se inscribe en lo que Gadamer denomina la historia de los efectos. la historia de los efectos que al final pues aquí la verdad el término en alemán es completamente impronunciable, pero lo que nos habla es esa tradición interpretativa acumulada acumulada que actúa sobre cada lectura. Y nos vamos al señor Jurgen Havermas con su hermenéutica crítica y la acción comunicativa, que sinceramente es el es el autor que más me gusta a nivel a nivel de interpretación hermenéutica. es el más actual también, obviamente, pero me parece que tiene la propuesta de las propuestas más interesantes y más aterrizables de todas, ¿no? Bueno, lo dicho, eh, Abermas desde su teoría, ¿no? esa teoría de la acción comunicativa, eh pues toda enunciación tiene siempre una dimensión intersubjetiva y se va a evaluar según tres pretensiones de validez: la de verdad, la de corrección y la de veracidad. ¿Vale? Siempre toda frase se evalúa según tres pretensiones de validez. La de verdad, si lo dicho es objetivamente cierto, la de corrección si es normativamente adecuado. Y la de veracidad si expresa sinceramente lo que el hablante cree. En esta frase de Cervantes, el narrador pues elude la pretensión de verdad. No está proporcionando el dato verificable del topónimo, pero mantiene intacta la veracidad. ¿Por qué? Porque está confesando su decisión de no recordar. En este gesto pone en juego también la racionalidad comunicativa de de Javermas. El acto de no querer acordarse no es un simple capricho narrativo, sino una posición discursiva que interrumpe que interrumpe el flujo de información y revela el poder del hablante sobre lo que entra o no en el espacio de sentido compartido, compartido entre lector y escritor. Al convertir el olvido voluntario en declaración, el narrador lo que hace es desplazar el discurso desde el plano técnico, es decir, la simple transmisión de de del dato de datos, hacia una dimensión práctica, decidir qué sentido dar a lo dicho y quizá por usar también el término de Javermas emancipatoria, ya que rompe la expectativa de transparencia y lo que hace es abrir el diálogo. Este desplazamiento es coherente con los tres intereses del conocimiento que Javermas identifica con estos tres nombres: el técnico, el práctico y el emancipatorio. El técnico es controlar, el práctico es como entender y el emancipatorio, que tendría pues un objetivo liberador. La frase en su aparente negativa activa el tercero, es decir, hace visible que incluso en un relato la ideología puede y debe ser cuestionada. El silencio puede ser deliberado y la autoridad puede ser discutida. En vez de limitarse a un monólogo deductivo, el narrador convierte la omisión en una invitación a la interpretación crítica que exige argumentar, contrastar y en último término también repensar el sentido de lo narrado. Sí, hasta en las elipsis se despliega un proceso de autotransformación de la razón narrativa en línea con la vocación dialéctica que Avermas asigna a toda comunicación que entiende como verdaderamente racional. Y ahora me meto con Bitkeststein. Con Bitkestin. Y lo he colocado aquí por algo, eh, por tratar de ir construyendo la argumentación hermenéutica, no no en plazos, no orientado a fecha de nacimiento de los autores, sino a que a mí me fuese más comprensible. Es decir, es una estructura que va, a mi forma de entender, hermenéuticamente se va construyendo, desarrollando la hermenéutica para esta frase. Bueno, Bitkeststein nos habla de, bueno, recordemos que Bidgestin dos de los que hablamos, dos Bidgestin, ¿no? El primero es el del tractatus. En esa primera época, él consideraría que la frase pues no tiene ningún sentido lógico, ya que no describe un hecho del mundo que pueda ser verificado por medio de proposiciones elementales. Para él, las palabras deben tener un referente claro en la realidad. Y por lo tanto, ese ese no quiero acordarme no constituye una imagen fiel de ningún estado de cosas. En su marco contextual, el lenguaje tiene límites precisos. Lo que no puede decirse con claridad, decía Bkeststein, debe ser callado. Pero para el segundo Bitkeststein, mucho más interesante de el Bigstein de 1953, de investigaciones filosóficas, que es una obra, recordemos, Postmortend, había fallecido ya cuando se publica, pero pero dio el visto bueno antes de la antes de fallecer. Bueno, para este segundo pitk plantearía que el valor de esta frase ciertamente no está en correspondencia con la realidad, pero sí que tiene una función dentro de ese juego, ¿no? Dentro del contexto lingüístico. Es decir, la frase se se se insertaría en un juego de lenguaje narrativo. juegos de lenguaje que nos habla Big Stain, donde lo que hace es aperturar o inaugurar una especie de tono que establece una posición de voz y sitúa a ti como lector en una experiencia compartida de ambigüedad e ironía. Lo importante no es lo que la frase representa, sino cómo se usa y qué efecto produce en quien la recibe. una especie de, no sé, de cosmos cómico, caballeresco, pero no mediante afirmaciones verificables, sino a través de actos de habla que configuran, pues ese mundo literario, ese juego de lenguaje de este mundo literario. En este gesto, la frase muestra que el sentido pues no está solo en lo que se dice, sino en lo que se hace, lo que estamos haciendo al decirlo. Y claro, muy relacionado con esto, tenemos a Russell y el atomismo atomismo lógico, los hechos atómicos, hechos moleculares y el análisis de lenguaje. Bueno, Russell lo que o Russell, como llamarle, lo que busca es descomponer el lenguaje en proposiciones elementales que se correspondan con hechos atómicos, no divisibles, átomos, hechos atómicos, es decir, con unidades mínimas de realidad que puedan ser representadas de forma lógica. Y bajo este enfoque, el conocimiento se estructura a partir de un análisis lógico de lenguaje, también entendido como si fuera ese espejo, h que nos habla Russell, ese espejo que refleja fielmente los hechos del mundo. Sin embargo, la verdad es que esta frase de Cervantes es bastante desconcertante en este modelo, ya que combina una vaga referencia geográfica con una voluntad subjetiva y un gesto retórico que no puede traducirse fácilmente a términos lógicos. No hay una proposición clara que se verifique o falsifique, ni una relación directa entre lenguaje y mundo. La frase, la verdad es que no aspira a reproducir la realidad. Lo que está haciendo es de alguna forma transformarla. Su potencia no es cognitiva en el sentido técnico de un análisis lógico, sino creadora. creadora en el plano del sentido inaugura un mundo narrativo en lugar de describir uno preexistente. Y este del fase pues revela un límite del atomismo lógico aplicado a los fenómenos literarios, ya que buena parte de lo que decimos, sobre todo cuando nos estamos refiriendo a ámbitos estéticos o narrativos, no se ajusta a una lógica proposicional, sino que funciona evocando, sugiriendo, desplazando incluso. Y más que diseccionar en átomos, la literatura convoca horizontes de interpretación que el análisis lógico pues no puede acotar. Aú, sí, bueno, lo he incluido obviamente porque es un autor es un autor muy importante. Bueno, aquí no he encontrado en este juego de de iconos para Codor Adorno, pues no encontré otra foto y aquí este parece el señor Albert Einstein, pero bueno. Adorno, que es de quien hablaremos ahora sobre su hermenéutica en esta frase, nos habla de esa dialéctica negativa y esa forma estética, ¿vale? Pero sobre todo la dialéctica negativa. Bueno, desde esa perspectiva, el señor Adorno con esa frase en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, pues puede leerse como podría ser pues una especie de condensación de de lo que él llama esa dialéctica negativa. No es que la frase falte a la verdad, sino que resiste, por decirlo así, la cláusula conceptual. Su fuerza radica en la tensión entre lo que nombra el lugar y lo que se niega a decir el nombre del propio lugar, abriendo un espacio donde el pensamiento no puede asentarse pues fácilmente. Claro está. Adorno vería aquí una estrategia literaria profundamente crítica. La verdad es que le va como anillo al dedo al rechazar la designación directa. Cervantes lo que hace es fracturar, fractura la relación instrumental entre lenguaje y realidad. En lugar de nombrar y fijar con su texto, el narrador introduce una especie de hueco que fuerza al lector a detenerse, a pensar, a reconstruir. Esa forma que niega la afirmación. Sería para adorno una vía privilegiada para la reflexión. En su negativa dar nombre, la frase adquiere el valor de un objeto estético autónomo. La frase adquiere el valor de un objeto estético autónomo. No representa algo externo, sino que se basta a sí misma como construcción crítica. para Adorno es que esta frase es, vamos, con su forma de interpretación magnífica. Ahí siguiendo adorno tenemos a Jorkimer, claro, con su crítica a ese mito de la razón instrumental que podría interpretar la omisión del toponimo del topónimo de la toponimia como una forma de resistencia al dominio lógico y clasificatorio, ¿no? que la ilustración impondría siglos después de Cervantes. El hecho de que el narrador no quiera nombrar un lugar puede leerse como una pequeña ruptura con el proyecto de sistematización total del mundo que convierte a cada cosa en un dato, a cada ser en información disponible. Y esta resistencia, que no es científica, sino es una resistencia literaria, pone en cuestión la relación entre conocimiento y control. El no quiero acordarme sería así una frase sospechosa, no por su vaguedad, sino porque pone límites al impulso de ordenar, de registrar y dominar todo lo que existe. antes no va a dar un nombre en esa frase y en ese gesto revela cómo el lenguaje puede seguir siendo un espacio de libertad simbólica frente a la lógica técnica. Jorge encontraría ahí no solo una elipsis narrativa, sino toda una forma de anticipada incluso de crítica cultural a los totalitarismos. que se entendían. Y bueno, Jorkimer era el último el último autor que íbamos a hacer el análisis hermenéutico de esta frase. Son pues 10 enfoques. Obviamente son he escogido estos autores, lo dicho, porque me entran en el examen y quería hacer pues un resumen para tratar de aprender cuáles son las con un ejemplo, tratar de aprender cuáles son las formas de entender cada uno de ellos. del análisis hermenéutico es solo obviamente un punto de partida, los he tocado muy por encima y la esta misma línea, ¿no? Cervantina se ha dejado recorrer desde, o sea, desde desde que lo escribió, desde diferentes tradiciones hermenéuticas, desde la expresión psicológica como huella de experiencia, expresión psicológica como huella de experiencia, como estructura intencional, como apertura ontológica, como fusión de horizontes. como ese acto comunicativo, como un uso literario por juegos, como desafío lógico y como problema de análisis semántico. Cada una de estas perspectivas no está reemplazando la anterior, sino que son complementaria. Son todas complementarias, desde Slayer Masher hasta hasta Russel. Cada marco hermenéutico aporta una herramienta para desentrañar qué ocurre cuando un narrador decide no nombrar algo que sabe. Esa es la importancia de la frase. En este gesto deliberado de no querer acordarse se condensa a un acto complejo de conciencia, lenguaje, tradición y sentido. La frase de Cervantes, más que ocultar un hombre, abre un campo de interpretación que se renueva con cada lector y cada época. No es una simple omisión, es una estructura vacía, pero operativa, pero funcional, que activa nuestros propios marcos de lectura diferentes según el horizonte del que desde el que cada uno de nosotros la abordamos. Así entendida, la comprensión no es reproducción de una intención original, sino producción de significado mediada. No es inmediata, es mediata. es mediada por nuestra comprensión y por la historia de los efectos que el propio texto ha desencadenado. comprender esta frase, en definitiva, es como interpretarse a uno mismo y es en ese movimiento de interpretación que es inevitablemente circular y está históricamente situado donde la literatura sigue funcionando como un dispositivo privilegiado de reflexión filosófica. La misma línea cervantina se revela sucesivamente, psicodramáticamente, biográficamente, intencionalmente vacía. es ese claro ontológico, es un gesto político, es un juego del lenguaje y es a la vez también un desafío lógico. Bajo esa aparente evasiva de no querer acordarse, la certeza de que el silencio es tan expresivo como la palabra. Y entre el murmullo de las páginas y la voz, que ahora pues mi hija lo lee en papel, pero yo lo he leído en pantalla, el texto sigue sin revelar el nombre de la aldea, pero no sigue provocando el viaje. Y hasta aquí este vídeo. Madre mía, es que esta asignatura es potente, la de teoría del conocimiento, ¿eh? Y hermenéutica es, bueno, es una temática que yo desconocía por completo, la verdad era ignorante total de ella, pero es, no sé, ese claro ontológico que que nos hablan, ¿no? Ese de pronto un descubrir que hay una zona de conocimiento que era totalmente desconocida para nosotros y que entendida pues tiene toda la lógica. Hasta aquí este vídeo. Espero que os haya gustado y espero también que tengáis un muy buen examen en caso de que estéis en esta época. Saludos. M.