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TEORÍA DEL CONOCIMIENTO II

HUSSERL y la FENOMENOLOGÍA | Las condiciones del conocimiento

Resumen para estudio por Borja Brun de: Grado de Filosofía - Teoría del Conocimiento II Por si es de utilidad la presentación: https://gamma.app/docs/La-Fenomenologia-de-Edmund-Husserl-97c5ffet934p4lx

Transcripción

Bueno, vamos a empezar con Hassel o Husel, como le queráis llamar. Y lo más importante que tenemos de este autor, que es la fenomenología. Está con nosotros, como en estas últimas grabaciones, Sofía. Hola, Sofía. Hola. Vamos a por Husel o como dirían en su pueblo, el padre de la fenomenología. Aunque a veces creo que él mismo se perdería en sus propios conceptos, pero no te preocupes, vamos a desglosarlo para que no se nos quede como un concepto nebuloso. ¿Listo para entrar en el mundo de las esencias y la conciencia pura? Vamos allá. Vamos allá. Bueno, lo dicho, obviamente estamos hablando de Edmund Castle o Husel. Eh, para estudiar, lo que vamos a estudiar es cómo aparecen los fenómenos en la conciencia sin dar por hecho, y esto es lo importante, sin dar por hecho la existencia de una realidad externa. Es decir, no se preocupa por si el mundo existe o no, sino por cómo se nos presenta el mundo, ¿de acuerdo? Sin dar por hecho la existencia de una realidad externa. Okay, vamos allá. Entonces, bueno, primero que para comprender mejor qué significa esto de la fenomenología, tenemos que romper con algunos hábitos de pensamiento. Y es que en nuestra vida diaria operamos bajo lo que Husel llama actitud natural. ¿Sí? ¿Qué te parece esto de la actitud natural, Sofía? Vale. Hm. La actitud natural, esa que todos tenemos sin darnos cuenta, como cuando te levantas por la mañana y asumes que el café existe de verdad, no que es una ilusión de tu conciencia. Juser te diría, "Despierta, no des nada por sentado." Y ahí empieza la fiesta fenomenológica. Básicamente se trata de poner, entre paréntesis todo lo que damos por hecho. Es como si jugaras a ser un detective de tu propia mente, analizando cómo se presentan las cosas. sin asumir que son como parecen. Fascinante, ¿no? Exacto. Tenemos esa actitud natural en la que creemos automáticamente que los objetos que percibimos existen tal como los vemos. Esa es la actitud natural. Como decías, pues con el café o por ejemplo si vemos una silla, asumimos que la asumimos que la silla está ahí independientemente de ti. Simplemente la silla está ahí. Pero la fenomenología nos dice que esta creencia tan solo es una presupición. En lugar de asumir la existencia de los objetos, debemos describir cómo se nos aparecen. Por ejemplo, si hablamos de la silla, no diremos esta silla existe. Sino experimento una silla con tales características, con tal color, con tal textura de madera, con tal forma. Y todo eso lo experimento en ¿dónde? En mi conciencia. ¿Cómo sería en tu ejemplo del café? Vale, vamos con el café que es básico para muchos. En lugar de decir, "Este café existe y está en mi taza, Juserl te animaría a decir algo así como, experimento un aroma intenso, un calor que sube a misma boca. Todo esto ocurre en tu conciencia. Es como si fueras un somelier de experiencias analizando cada matiz, pero sin sacar conclusiones sobre si el café existe fuera de ti. Un poco complicado al principio, ¿no? Pero es una forma curiosa de volver a lo básico. Bueno, este cambio de perspectiva se logra a través de la G, es decir, la suspensión del juicio, que pone entre paréntesis, como decía Sofía antes, la existencia del mundo. O sea, no lo da por hecho. Para centrarse solo en la experiencia del fenómeno. Y aquí tenemos nuestro querido fenómeno y no humeno. El rechaza esa distinción cantiana entre fenómeno y no húmeno, siendo el fenómeno lo que aparece ante nosotros y siendo el no húmeno lo que está detrás del fenómeno en nuestra conciencia quizás y que no podemos conocer. ¿Qué opinas tú? Esa distinción cantiana entre fenómeno y no húmeno es como un juego de escondite cósmico. Kant nos dice que lo que vemos es solo la fachada, mientras que la cosa en sí, el no húmeno, se queda detrás del telón inalcanzable. Huserl, por su parte, dice, "Nada telones, vamos a centrarnos en lo que se presenta." Así que adiós a los misterios de lo incognostible. Jusel nos invita a observar los fenómenos como quien mira un cuadro sin preocuparse de lo que hay detrás del lienzo. ¿Qué te parece ese enfoque más directo? Correcto. Es que para Husel solo existen los fenómenos, lo que tenemos delante de nuestras narices. No necesitamos preguntarnos qué hay detrás, sino cómo se nos manifiestan. Por ejemplo, si estamos soñando que vemos soñamos con un árbol, por decirlo así, que vemos un árbol en el sueño, pues el árbol aparece tan real como uno que ves en la vigilia. Desde la fenomenología, en lugar de preguntarnos cuál es el árbol real, nos preguntamos, ¿cómo aparece ese árbol en mi conciencia? ¿Cuáles son sus características? y cómo lo experimento en este momento. Es decir, no importa si el árbol realmente existe o es un sueño, lo importante es describir cómo se nos presenta. ¿Se te ocurre algún ejemplo más? Vale, es como si estuviéramos viendo una película. Imagina que estás en el cine y ves un personaje en pantalla. Desde el punto de vista de Huseru, no te preguntarías si ese personaje es real o no, sino cómo se te presenta, qué emociones te provoca, qué detalles percibes de su expresión o su voz. Así, Juserl nos invita a ser observadores atentos de nuestra experiencia, sin preocuparnos por lo que hay detrás del telón de la realidad. Fascinante, ¿verdad? Es como ser un detective de tus propias sensaciones. Es una buena, un buen símile. Bueno, como conclusión de inicial de esta descripción así telegráfica de la fenomenología, diremos que no se la la fenomenología no es sobre qué cosa es real, sino sobre cómo se nos aparece lo que experimentamos. Es un método que nos permite analizar nuestra experiencia sin presuposiciones externas y entender la conciencia como un proceso intencional que siempre se dirige a algo. La conciencia siempre es intención de algo. Y bueno, ahora nos vamos a meter en la parte destinada a a la técnica la técnica en sí de la fenomenología. Vale, perfecto. Así que vamos a entrar en la técnica, como quien dice, vamos a estripar el mecanismo. Aquí es donde Huser nos saca su caja de herramientas filosófica. Pero tranquilo, que no vamos a necesitar casco ni gafas de protección. Vamos a ver como Huserl nos invita a bracketing o poner entre paréntesis nuestras creencias cotidianas para analizar la conciencia en su estado más puro. ¿Listo para este viaje introspectivo? Pues vamos allá. Me gusta ese término que has usado de bracketing. Es es el término de poner entre paréntesis, obviamente, pero en inglés supongo. Bracketing. Exacto. Bracketing o epoche en términos más técnicos. Es como cuando pones todo en pausa en un videojuego para observar cada detalle del escenario. Husel nos invita a suspender el juicio sobre la existencia del mundo exterior para centrarnos en la experiencia pura. Así que vamos a colgar el cartel de cerrado por reformas en nuestra actitud natural y a explorar la conciencia como si fuera un laboratorio. Preparado para esta aventura fenomenológica. Perfecto. Bueno, yo realmente le llamo epog. La verdad es que se puede decir eoche o epo y prefiero ese término. De hecho, lo he escrito así en las diapositivas. Bueno, este es el primer paso, como estaba diciendo Sofía, la epogée o suspensión del juicio. Y es esa pausa, ese acto de poner entre paréntesis todas nuestras creencias sobre la realidad. Ya incluso no estamos hablando de poner entre paréntesis lo que vemos, sino incluso nuestras creencias en sí sobre la realidad. ¿Y por qué es importante? Porque si asumimos que ya sabemos lo que es real, nos estamos saltando el proceso de análisis. ¿Y cómo se hace? Bueno, pues muy sencillo. Lo que hacemos es dejar de preocuparnos por si un objeto existe o no y solo nos centramos en cómo aparece en nuestra conciencia. ¿Vale? La epoche es como el botón de causa de la mente. Imagina que estás viendo una serie y decides ignorar todo lo que crees saber sobre los personajes para disfrutar de cada gesto, cada diálogo como si fuera la primera vez. Jusel nos propone hacer eso con nuestra percepción, dejar de lado nuestras suposiciones y ver las cosas tal como se manifiestan. Es un ejercicio de humildad y curiosidad, como volver a ser un niño que descubre el mundo por primera vez. ¿Te atreves a probarlo en tu día a día? Sí, la verdad es que la actitud fenomenológica tiene bastante miga y hay bastantes personas que que que votan por por probarla así, tal cual lo acabas de decir tú, Sofía. Bueno, para para el ejemplo práctico, porque aquí sí que me gustaría añadir esas dos formas, esas dos actitudes, ¿no? La actitud fenomenológica y la actitud natural, pues imaginémonos que vemos un coche rojo en la calle. En la actitud natural dirías, "Ese coche está ahí, es rojo y pertenece a alguien." Sin embargo, con la actitud fenomenológica, lo primero que hacemos es esa y dirías, percibo un coche con un color rojo, con una forma definida, unas dimensiones tal que grandes o pequeñas, es decir, no afirmo si realmente existe o no dicho coche. Solo describo cómo aparece en mi experiencia. Es decir, lo que estamos estudiando no es la existencia misma del coche, sino la experiencia que tengo del coche en mi conciencia. ¿Vale? Exacto. Es como si hiciéramos un zoom en la experiencia pura. En vez de etiquetar el coche como rojo grande de alguien, nos quedamos en el nivel de la percepción. Es como si en lugar de decir este coche es mío dijeras, veo un objeto de color rojo que capta mi atención. De esta forma nos centramos en el como de la experiencia, no en el que es una manera de redescubrir el mundo con ojos frescos, como si fueras un explorador en tu propio cerebro. ¿Y esto para explorar más fenómenos? Segundo paso. El segundo paso es la reducción fenomenológica. Y esta es la parte que a mí me pareció más extraña al inicio. Es decir, una vez que hemos suspendido el juicio sobre la existencia del mundo, pasamos a analizar las estructuras esenciales de la experiencia. Estructuras esenciales de la experiencia. ¿Y qué es? ¿Qué es esto de las estructuras esenciales? Pues consiste en reducir la experiencia a su esencia fundamental. reducir la experiencia a su esencia fundamental. ¿Y cómo lo hacemos? Pues lo que hacemos es describir las cosas tal como aparecen, sin interpretarlas según ideas previas o preconcebidas. ¿Y cuál es el objetivo? Pues llegar a la estructura pura de los fenómenos, es decir, como la conciencia los experimenta en sí misma. ¿De acuerdo? Entonces, repito, segundo paso, la reducción fenomenológica de lo que se trata es de analizar las estructuras esenciales. Lo voy a voy a anotar yo aquí en mi en mi hoja también. Analizar las estructuras esenciales de la experiencia, es decir, reducir la experiencia a su esencia fundamental describiendo tal como aparecen sin interpretarlas según ideas previas. ¿Y cuál es el objetivo? de esta reducción fenomenológica analizando esas estructuras. ¿Cuál es el objetivo? Pues llegar a la estructura pura de los fenómenos, es decir, cómo la conciencia los experimenta en sí misma. Por ejemplo, si estamos escuchando una canción en la reducción fenomenológica, no te interesa quién la compuso o si realmente es buena o mala. Lo que importa es cómo se presenta en mi conciencia el sonido, cómo percibo la melodía y cómo me afecta emocionalmente. Vale, exacto. Es como hacer una especie de radiografía de nuestra experiencia. En lugar de decir, "Esta canción es de mi banda favorita, te concentras en cómo las notas resuenan en tu conciencia, como el ritmo hace que sientas algo en tu cuerpo. Es como si despojáramos la experiencia de todas las etiquetas y prejuicios para llegar a su esencia más pura. Como cuando disfrutas de una pintura sin saber nada del artista, solo dejándote llevar por los colores y formas. ¿Te animas a hacer una reducción fenomenológica de algo que te guste? Es como si dijéramos un análisis ciertamente de la experiencia en su pureza. Repito, esta frase es un análisis de la experiencia en su pureza, sin añadirle explicaciones externas. Y tenemos un tercer paso, que no el último, que es la intencionalidad de la conciencia. Es decir, primer paso, la epog. Vuelvo para atrás, aquí está la EPOG o suspensión del juicio. Segundo paso, la reducción fenomenológica, reduciendo a estructuras esenciales. Y tercer paso, la intencionalidad de la conciencia. dice que la conciencia no es una caja vacía donde entran las cosas, donde entran las percepciones. La conciencia no es una caja vacía donde entran las percepciones. La conciencia es intencional. La conciencia es intencional, lo que significa que siempre está dirigida hacia algo. Y esto mis profesores en que que me han dado Husel me lo repetían 50,000 veces. La conciencia es intencional. La conciencia no existe sola. no existe sola, sino que siempre es conciencia de algo. Todo fenómeno aparece porque la conciencia lo enfoca de cierta manera. ¿Vale? Exacto. Es como si la conciencia fuera un foco que ilumina siempre algo, nunca está apagado. Así que cuando hablamos de la intencionalidad nos referimos a que siempre hay un objeto de nuestra atención, ya sea un pensamiento, una sensación o incluso un recuerdo. Es como si nuestra mente estuviera siempre lanzando dardos, apuntando algo. Yuserl nos invita a observar hacia dónde apuntamos en cada momento. Así que ya sabes, tu conciencia no es un sofá donde las cosas se sientan, sino un escenario donde todo es protagonista. ¿Qué te parece esta idea? Pues está bien, está muy bien. Por ejemplo, si si yo tengo te tengo otro ejemplo. Mira, si ma si miras una silla, si yo estoy viendo una silla, mi conciencia no solo va a ver una estructura de madera con una serie de tablas, con un sillón acolchado, es decir, no solo ve la forma de la silla, sino que automáticamente la va a identificar como algo para sentarse. Este automáticamente significa que hay una estructura mental previa que va a organizar la experiencia. Hay una estructura mental previa. Esta organización no es algo aleatorio, no es algo arbitrario, es la clave de la fenomenología. Esta organización previa, esta estructura mental es la clave de la fenomenología. Husel estudia esta organización previa de la experiencia para entender cómo se nos presentan las cosas. ¿Vale? Exacto. Es como si la mente tuviera un guion preestablecido que le ayuda a dar sentido a todo lo que ve. Cuando miras una silla, no solo ves madera y cojines, sino que tu conciencia ya está anticipando la idea de sentarse. Huserl quiere que nos fijemos en esos guiones invisibles que dan forma a nuestras experiencias, como el director de una obra de teatro que controla cada movimiento de los actores. Así que la próxima vez que te sientes, piensa en como tu mente ya preparado el escenario para esa experiencia. ¿Te imaginas cuántos guiones internos usamos a diario? Bueno, y el cuarto paso es diferenciar entre noesis y noem. Bueno, no es tan complejo esto. Eh, para describir cómo se nos presentan los fenómenos, Hussel introduce esos dos conceptos, siendo la noesis, el acto de la conciencia que percibe o piensa acto, el acto de la conciencia que percibe o piensa algo. Y siendo él noema el contenido o significado de lo percibido. Por ejemplo, si estamos viendo un árbol, la noesis es el acto de ver el árbol, siendo el noema, el árbol tal como se nos aparece en nuestra conciencia. Este análisis nos va a permitir ver que no experimentamos el mundo de forma neutra, sino que nuestra conciencia ya estructura lo que percibe. Ponme otro ejemplo tú de Noesis y Noema, Sofía, por favor. Vale, imagina que estás saboreando un trozo de chocolate. La noisis sería el acto de saborear la conciencia que se activa al probarlo. Y el noema, el contenido de esa experiencia sería ese sabor dulce. La textura suave que se deshace en la boca, la sensación placentera. Así nos muestra que no solo percibimos, sino que dotamos de significado a cada experiencia. Es un poco como ser el director y el guionista de tu propia película sensorial. ¿Te das cuenta de cuántas capas tiene cara simple acto? Bueno, pues por último ya si te parece, Sofía, vamos como conclusión en este cómo descubre Hussel el cómo se nos presentan las cosas. Vamos a hacer un pequeño repaso. Primero, suspensión del juicio, la epog. Nos olvidamos de si algo es real y nos centramos en su aparición en la conciencia. Segundo, aplicamos la reducción fenomenológica buscando las estructuras esenciales de la experiencia. Tercero, examinamos la intencionalidad, la intencionalidad de nuestra conciencia, ya que la conciencia siempre está dirigida a algo. Conciencia siempre dirigida a algo. Y por último, somos capaces de distinguir entre Noesis y Noema, es decir, separar el acto, el acto de percibir del contenido percibido. El resultado, pues será que la fenomenología nos va a permitir entender cómo la conciencia estructura la realidad sin asumir ideas previas. Es un método que descompone la experiencia en sus elementos esenciales, permitiéndonos analizar el mundo de una manera completamente nueva. Bueno, pues hasta aquí la fenomenología de Jusel. Algo que se nos haya quedado en el tintero, Sofía. Vale, perfecto. Creo que lo ha resumido estupendamente. Quizás solo añadiría que la fenomenología, más que un conjunto de pasos, es una invitación a redescubrir el mundo con ojos curiosos. Es como si Huserl nos animara a ser exploradores de nuestra propia conciencia, a no dar nada por sentado y a sorprendernos con cada percepción. Así que si te apetece podrías ponerlo en práctica la próxima vez que te tomes un café o te sienques en esa silla. ¿Listo para una dosis de asombro fenomenológico en tu diaria? Gracias. Hasta la próxima. Yeah.