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TEORÍA DEL CONOCIMIENTO II

INTERESES del CONOCIMIENTO y ACCIÓN COMUNICATIVA Jürgen Habermas

Realizado con NotebookLM de Google Resumen para estudio por Borja Brun de: Grado de Filosofía - Teoría del Conocimiento II https://gamma.app/docs/El-Pensamiento-de-Jurgen-Habermas-nqqqgq1qlio3y19 Realizado en base a mis apuntes y usando la aplicación de Google: NotebookLM. Obviamente puede contener errores de lectura al tratarse de un automatismo. En cualquier caso es una aproximación inicial al tema llena de valor por sí misma y un medio —que no un fin—, para acercarnos con otra mirada a la temática que se trata.

Transcripción

Bienvenida o bienvenido a esta exploración del pensamiento de Jurgen Javerman. Hola. Hoy eh nos metemos de lleno en sus ideas sobre conocimiento y comunicación. Es un intento, bueno, fascinante por repensar la razón después de críticas muy duras, ¿no? Exacto. Como las de Adorno y Jorheimer, que veían que la ilustración podía acabar en un, bueno, en dominio. Precisamente Abermas recoge ese testigo, pero ojo, no para tirar la ilustración por la borda. Busca salvar, digamos, su potencial liberador. Ajá. Se pregunta, "¿Podemos tener una razón que nos emancipe en lugar de oprimirnos?" Y su respuesta, que fue bastante rompedora, apunta al lenguaje, a lenguaje, a la acción comunicativa, a cómo hablamos entre nosotros. ¿Entendido? Entonces, la idea es desgranar un poco cómo ve Javermas esa conexión entre saber, lenguaje y sociedad, una alternativa a visiones más instrumentales, quizás. Eso es. Para empezar, ¿qué tiene de especial esa razón comunicativa? ¿En qué se diferencia de la idea de razón más digamos clásica? ¡Uf! La diferencia es enorme, eh, rompe totalmente con la imagen de descartes del pensador aislado en su torre de marfil. Ya. Para Javerm la razón no es un monólogo interior, es fundamentalmente un diálogo. Se construye y se demuestra hablando, argumentando, hablando. Sí. Sí. No es algo abstracto fuera del tiempo. Está metida en la historia, en el lenguaje que usamos. Y lo clave es esto. Cuando afirmamos algo en serio, no solo decimos algo sobre el mundo, sino que implícitamente esperamos que los demás lo vean como válido. Por buenas razones. Claro. Una pretensión de validez, creo que lo llama. Exacto. Esa es la expresión. Es como si dijeras, "Oye, esto que digo se sostiene. Si digo está lloviendo, espero que puedas salir y comprobarlo, ¿no? Claro. Pues la racionalidad está ahí. en esa capacidad de dar razones de lo que decimos, de defenderlo en una discusión abierta. Ser racional hoy sería saber argumentar bien, poder justificar tus posturas. Vale. Vale. Entonces, la razón no está solo en mi cabeza, se juega en la interacción. ¿Y cómo choca esto con, por ejemplo, el positivismo? Esa idea de que solo vale el conocimiento científico técnico, pues choca de frente. Javier Más critica mucho esa visión, no porque la ciencia no valga ojo, sino porque el positivismo tiende a convertir ese modelo técnico en el único válido para todo. Y eso es un problema. ¿Por qué? Porque ignora otras dimensiones humanas fundamentales. Ignora la necesidad de entendernos, la ética, la cultura. Y el peligro es la tecnocracia. ¿Sabes? Que los expertos decidan todo. Eso es decisiones que nos afectan a todos. tomada solo con criterios técnicos, sin un debate público sobre los fines, sobre lo que queremos como sociedad. Entiendo. Y también se distancia de la hermenéutica, ¿no? De Gadamer. Sí, porque aunque valora la interpretación y la tradición, ve un riesgo. El riesgo de que al centrarnos solo en comprender el pasado, no critiquemos la ideología o la dominación que puede esconderse en esa tradición. Necesitamos interpretar, sí, pero también criticar. Vale, queda claro. Ciencia, sí, pero no es lo único. Interpretación, sí, pero con crítica. Para organizar esto, él habla de intereses del conocimiento, ¿verdad? Ahí es dado en el clavo. Es una idea central. Dice que todo conocimiento responde a un interés fundamental que lo guía. Distingue tres. A ver. Primero, el interés técnico. Busca controlar, predecir, manipular el mundo. Es el interés propio de las ciencias naturales, las empíricoanalíticas, el de la eficacia. Exacto. Luego, el interés práctico. Este busca la comprensión mutua, interpretar significados, facilitar la interacción social. Es el de las ciencias históricohermenéuticas, la historia, la filología, entendernos unos a otros. Eso. Y tercero, y para el crucial, el interés emancipatorio. Este busca liberarnos. ¿Liberarnos de qué? De la dominación oculta, de las coacciones que no vemos, pero que limita nuestra autonomía. Este interés guía a las ciencias sociales críticas como la sociología crítica o el psicoanálisis en su versión freudiana. Nos ayudan a reflexionar sobre el poder y a luchar por más libertad. O sea, que conocer nunca es neutral, siempre hay un para qué detrás. Nunca. Siempre está ligado a un interés vital humano. Fascinante. Y esto me lleva a otra distinción que hace trabajo e interacción. tiene que ver con estos intereses directamente relacionado. El trabajo para él es la acción instrumental, la que hacemos sobre la naturaleza para producir, transformar, ligado al interés técnico. Claro, como en Marx, ¿no? La producción sí recoge esa idea, pero la complementa porque dice, "Somos más que seres que trabajan, también somos seres que hablan, que interactúan. La interacción es la acción comunicativa, la que usa el lenguaje. Exacto. Mediada por el lenguaje, por normas compartidas, ligada al interés práctico y potencialmente al emancipatorio. Reducir todo al trabajo, a lo material es perder de vista lo fundamental que es cómo nos relacionamos y organizamos a través del diálogo. ¿Vale? Entonces, si la comunicación es tan clave y buscamos la emancipación, el objetivo final es llegar a un consenso perfecto entre todos mediante el diálogo. Suena un poco utópico, ¿no? Bueno, él propone la idea de una situación ideal de habla y es consciente de que es un ideal, eh, quizás inalcanzable tal cual. ¿Y en qué consiste? Ya entiendo. No es algo que vayamos a encontrar a la vuelta de la esquina. No, no, no es una descripción de la realidad, sino más bien una herramienta crítica. Un punto de referencia a un varemo para juzgar nuestras comunicaciones reales, para ver cuánto nos desviamos. Exacto. Para ver como el poder, el dinero, la ideología distorsionan la comunicación en la política, en los medios, incluso nuestras vidas. Es un manera de mantener viva esa promesa ilustrada de razón liberadora, pero anclándola en el diálogo democrático y rechazando el, bueno, el escepticismo posmoderno. ¿Entendido? Resumiendo mucho, Aber más nos propone una razón que no es solitaria, sino dialógica, que se hace hablando. Una razón crítica ligada a la ética y a la búsqueda de emancipación rescata la ilustración, pero dándole una base comunicativa. Exactamente. Rehabilita la razón conectándola con la posibilidad de un acuerdo justo y racional a través del lenguaje. Nos deja pensando en qué condiciones necesitamos para que ese diálogo sea posible. Y quizás esa es una buena reflexión final para quien nos escucha en este mundo nuestro tan lleno de ruido, de opiniones enfrentadas. ¿Qué condiciones reales? ¿Qué pasitos podríamos dar hoy para acercarnos, aunque sea un poco, a ese ideal de comunicación razonada y libre que planteaba Aer Más?