En este contenido se ofrece una aproximación filosófica a la noción de ataraxia, una de las metas existenciales supremas de las escuelas del período helenístico. Se define la ataraxia como un estado mental de serenidad absoluta, caracterizado por la ausencia de turbación, temor o angustia emocional ante el acontecer exterior. El análisis detalla el modo en que las corrientes clásicas abordan esta paz interior: mientras el epicureísmo la asocia con el placer inteligente (hedu) y la eliminación de miedos irracionales a la muerte y a los dioses, el estoicismo la vincula con la aceptación voluntaria del destino cósmico y el dominio racional de las pasiones irracionales. Por su parte, el escepticismo propone alcanzarla mediante la epojé o suspensión del juicio teórico. Se concluye que la ataraxia representa un cimiento imprescindible para forjar una vida de autorreflexión y florecimiento moral genuinos.