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HISTORIA ANTIGUA Y MEDIEVAL | Libro: Introducción a la Historia de la Edad Media | Emilio Mitre

La Masacre de Verden 782 Exilio o Propaganda

Transcripción

Vamos a sumergirnos hoy en una de las páginas más brutales y a la vez más controvertidas de la historia de Europa. Una masacre que en teoría definí una era. Pero, ¿y si en realidad nunca hubiera sucedido? La historia empieja con este número. Fijaos bien. 4500. Es una cifra enorme, ¿verdad? Fría, contundente. Pero, ¿qué representa exactamente? Pues bien, representa nada menos que a 4500 líderes sajones. Según cuentan las crónicas, todos ellos fueron ejecutados por orden del emperador Carlo Magno en un solo y terrible día del año 782. Un acto de poder, desde luego, implacable. Y aquí es donde todo se complica. Y si este hecho que se ha dado por bueno durante siglos estuviera basado en un malentendido. Vamos a investigar esto a fondo. Para entender toda la controversia, primero tenemos que conocer la versión oficial de los hechos, la que se conoce como el veredicto sangriento de Verden. A ver, pongámonos en situación. Estamos en el año 782. Las tribus sajonas se rebelan contra el dominio de los francos y Carlo Magno, que estaba decidido a aplastar la revuelta y a consolidar su imperio cristiano, pues responde con una fuerza abrumadora. El punto álgido de esa respuesta es lo que la historia llama el veredicto de Berden. La versión tradicional es bastante clara, la verdad. Carlo Magno, el gran emperador, reúne a los líderes rebeldes en Verden y su delito no era solo la traición, sino también la apostasía. Es decir, habían vuelto a sus dioses paganos después de haber sido bautizados a la fuerza. El castigo fue una decapitación masiva. Y para que nos hagamos una idea de la brutalidad, las crónicas de la época no se cortan un pelo, son muy gráficas. Esta frase que el río Ayer se tiñó de rojo con la sangre de los ejecutados se ha quedado grabada en la memoria como el gran símbolo de la masacre. El impacto, como es de imaginar, fue inmediato y fue devastador. La élite Sjona, la gente que mandaba, fue borrada del mapa de un solo golpe. Su principal líder, un tal Widu Kind, tuvo que huir a Dinamarca dejando a su pueblo totalmente descabezado a Merced. Una jugada estratégica, pero desde luego muy cruel. Vale, hasta aquí todo parece bastante claro, ¿verdad? Un acto de tiranía bien documentado. Pero ojo porque aquí viene lo realmente interesante. Toda esta narrativa podría venirse abajo por una única palabra. Pensemos en esto un momento. ¿De verdad es posible que un evento de esta magnitud que ha marcado el legado de Carlo Magno durante más de 1000 años sea en realidad el resultado de un error de un copista medieval? Y aquí está el meollo de todo el asunto. En los textos originales en latín, la palabra clave es decolabat, que significa decapitaba. Pero, ¿y si la palabra original no fuera esa? Algunos historiadores proponen que podría haber sido de loabat, que significa exiliaba o desplazaba. Una sola letra, una C por una L, cambia por completo el significado de todo. Claro, esta posibilidad nos abre un escenario completamente distinto, así que vamos a explorar esta teoría, la del exilio en lugar de la ejecución. La idea es bastante sencilla en realidad. La teoría del error de transcripción dice que un monje al copiar los anales originales a mano, pues se confundió. Confundió una palabra con otra. Y la verdad es que esto con el trabajo manual de copia no era algo tan raro, pero claro, pasar de una deportación masiva a una ejecución masiva es un salto de significado gigantesco. Y ojo, que esto no es una teoría moderna sacada de la manga. El primero en plantearlo fue el historiador Carl Bauer y ya en 1937. Así que es una duda que lleva mucho tiempo en el debate académico. La cosa es que el debate está muy vivo y es complejo. Por un lado, los que defienden la masacre tienen sus razones. La decapitación de paganos estaba justificada por algunos concilios de la Iglesia y Carlo Magno no era precisamente un santo. La brutalidad era una de sus herramientas. Pero por otro lado, ejecutar a 4500 personas en un solo día es una pesadilla logística y la posibilidad del error al copiar el texto pues es real. Ambas posturas tienen argumentos de peso, pero la cosa no se quedó en un simple debate entre historiadores. Esta historia, fuera cierta o no, cobró vida propia y acabó siendo utilizada para fines políticos. Bueno, para fines políticos muy concretos en el siglo XX. El año clave es 1935. Nos vamos a la Alemania nazi. Y claro, esta historia de unos sajones paganos de pura cepa germánica, masacrados por un emperador cristiano, pues les venía como anillo al dedo para su propaganda. Fue nada menos que Heinrich Himler, uno de los jerarcas del tercer Reich, quien encargó la construcción de un monumento allí mismo en Verden. El objetivo, pues reinterpretar la masacre como un acto de martirio pagano a manos del cristianismo. Encajaba perfectamente en su ideología anticristiana y de exaltación de las raíces germánicas. Y aquí de nuevo vuelve a aparecer nuestro número 4500. El monumento, que se llama Saxenhein está formado por 4500 enormes piedras, una por cada sajón supuestamente ejecutado. Es una instrumentalización literal de la historia. Hoy en día la comunidad académica lo tiene muy claro. Este monumento es un ejemplo de libro de pseudoarqueología. Es, como dice esta cita, una prehistoria inventada, una manipulación del pasado para servir a una agenda política. Todo este caso nos obliga a hacernos una pregunta fundamental, ¿no? ¿Cómo podemos estar seguros de lo que ocurrió en el pasado? ¿Cómo se construye eso que llamamos verdad histórica? Al final, lo que nos queda sobre la mesa son dos narrativas completamente opuestas para un mismo evento. Por un lado, un acto de tiranía brutal y calculado. Y por otro, una medida política muy dura, sí, pero no letal, cuya historia se vio alterada por el simple error de un copista. Así que la pregunta final queda en el aire. ¿Qué pasó de verdad en Berden en el año 782? ¿Fue una masacre calculada? ¿Un exilio masivo que se malinterpretó? ¿O es que la historia que nos ha llegado hoy es en gran parte el resultado de la propaganda que vino mucho después? La respuesta definitiva quizá ya se ha perdido para siempre.