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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I

La Sexualidad Homínida Oculta | Bipedismo y Ovulación Oculta

La hipótesis de que la adopción del bipedismo en los homínidos influyó directamente en la evolución de la ovulación oculta en las mujeres. El cambio a una postura erguida hizo que las señales visuales de fertilidad, comunes en otros primates, fueran menos evidentes anatómicamente. Esta "ocultación" biológica se considera una estrategia reproductiva clave, ya que promovió la receptividad sexual continua y favoreció la creación de vínculos de pareja más estables y la cooperación masculina en la crianza. Además de su impacto en la dinámica de pareja, se sugiere que esta evolución pudo haber reducido la competencia agresiva entre machos, aunque la ciencia moderna indica que aún persisten señales sutiles (no visuales) de la ovulación.

Transcripción

cómo el simple hecho de empezar a caminar sobre dos piernas pudo redefinir por completo nuestra forma de relacionarnos, de reproducirnos y, en definitiva, de crear sociedades. Pero, ¿qué significa exactamente eso de que la ovulación dejó de ser vidente? ¿Y por qué narices es tan importante? Para muchos primates que van a cuatro patas, la ovulación es, vamos, un verdadero espectáculo. La zona genital se hincha, cambia de color. Son señales que es que es imposible ignorar, pero claro, con la postura bípeda, puf, todo eso se esconde, las señales se ocultan, el área genital queda protegida y la receptividad ya no se limita a un momento concreto que todo el mundo puede ver. La clave es esta. La comunicación sobre la fertilidad pasó de ser un grito a los cuatro vientos a convertirse en un secreto. La ovulación oculta. Y no es más que eso, eh, la desaparición de todas esas señales tan obvias que decían, eh, ahora es el momento. Es algo supercacterístico de nuestra especie y como ya estamos viendo, es la pieza que lo explica casi todo. No es que nadie lo decidiera, fue una consecuencia física. Sin más, al ponernos de pie, pues la anatomía se recoloca y lo que antes estaba a la vista de todo el mundo, como si fuera un, no sé, un cartel luminoso anunciando la fertilidad, de repente queda oculto, protegido. Y claro, esas señales visuales pues ya no servían para nada. Así de simple. Pero, ¿qué cambio? La desaparición de estas señales tuvo un efecto domino, un impacto tremendo en la forma de vivir, de relacionarse, de cooperar de los primeros homínidos. Vamos, que cambió las reglas del juego social, pero por completo. Estas consecuencias las podemos ver como si fueran dos grandes caminos que se abrieron. Por un lado, una estrategia reproductiva totalmente nueva y por el otro, una estrategia social diferente que, bueno, que fue la que puso las bases para que cooperar más más. Si ya no hay señales claras de cuándo una hembra es fértil, la estrategia del macho ya no podía ser la de competir a muerte justo en ese momento y ya está. No, para tener alguna garantía de paternidad, ahora tenía que quedarse cerca. Y claro, evolutivamente esto acabó favoreciendo los vínculos de pareja más duraderos y superimportante que el macho se implicará mucho más en cuidar y proteger a las crías. Si de repente los machos ya no están compitiendo de forma superagresiva durante un periodo de tiempo muy corto y muy concreto, pues la tensión general del grupo baja y mucho. La agresividad disminuye. Es muy posible que la ovulación oculta fuera una de las claves para que hubiera menos conflictos internos y, por tanto más cohesión, más cooperación, algo que erá, vamos absolutamente vital para sobrevivir en aquellos tiempos, la forma en que creamos parejas, la cooperación en grupo, que todo eso pueda tener su origen en algo tan simple, tan físico, como el momento en que nuestros antepasados se pusieron de pie. Fue literalmente un pequeño paso para un omín, pero desde luego un salto de gigante para toda la humanidad. M.