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Material Complementario

🧠 Mi mejor enemigo

Contenido extra: 🧠 Mi mejor enemigo

Transcripción

Hay una idea que desde pequeño me persigue y que he vuelto a descubrir en Nietzsche. Necesitamos enemigos. No se trata de odiar, se trata de comprender que el conflicto a mí particularmente siempre me ha hecho mejor y me ha mantenido despierto. El adversario externo me obliga a moverme, a no dormirme en la mediocridad, a salir del justo medio que Aristóteles nos proponía. Piensa ahora en ciertos partidos políticos actuales. Su identidad nace más de la oposición que de la propuesta. Cuanto más claro es su enemigo, más sólido parece su propio relato. No hacen falta grandes argumentos cuando la fuerza se construye reaccionando a la otra edad. Pero, ¿y si el enemigo decisivo habita dentro de nosotros? Nietzsche desconfiaba de la paz del alma que Picuro proponía. la llamaba enfermedad del sosiego. Decía que permanecemos jóvenes solo mientras mantenemos la tensión interior. Esa batalla íntima contra nuestras flaquezas nos salva del estancamiento. Quizá el verdadero riesgo no sea tener enemigos, sino perderlos y rendirnos a la comodidad y al estancamiento.