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LÓGICA I
MODUS TOLLENS ¿Qué demonios es?
LÓGICA I - Grado de Filosofía - 2º año UNED
Transcripción
Hoy vamos a meternos con una de las herramientas más potentes y elegantes del pensamiento lógico. Pero a ver, en vez de soltar el nombre raro de primeras, vamos a empezar con un juego, con un pequeño acertijo. Vale, pensemos. La regla es clara, para que haya luz tiene que haber electricidad. Es una condición indispensable y sabemos con total seguridad que no la hay. Así que, ¿qué pasa con la luz? Claro, la respuesta es obvia que sí. Es que ni hay que pensarlo, nuestro cerebro lo pilla al vuelo. Pues bien, esa intuición, esa cosa tan básica, es en realidad una pieza clave de la lógica formal. Ahí es nada. Venga, vamos a rascar un poco más porque ese razonamiento que acabamos de hacer, que parece puro sentido común, en realidad tiene una estructura formal. Tiene, bueno, tiene hasta un nombre técnico. Es que lo hacemos todo el rato sin darnos cuenta. Cuando el coche no arranca y piensas, "Si tuviera batería haría algún ruido, como no hace nada, pues debe ser la batería." o cuando esperas un paquete y no llega y dices, "Si lo hubieran enviado, tendría un aviso." No tengo aviso, por lo tanto, no lo han enviado. Y por supuesto, con el ejemplo de la luz. Bueno, ahora que hemos visto que esto es algo supernal que le llevamos de serie, por así decirlo, es hora de ponerle el nombre oficial. Vamos a ver cómo se llama esta forma de pensar. Pues se llama modus tollens. Y ojo, hay una palabra clave aquí en la definición, válida. En lógica, esto es superimportante. Válido no significa que las ideas sean verdad, sino que la estructura del argumento es perfecta. Es como una máquina bien engrasada. Si le metes piezas verdaderas, las premisas, lo que sale por el otro lado, la conclusión, tiene que ser verdad sí o sí. No hay escapatoria. Vale, genial. Ahora vamos a abrir el capó de esta máquina lógica. Vamos a ver el esqueleto, el plano, para entender cómo funciona por dentro. A ver, aquí lo tenemos desglosado. La primera premisa es la regla del juego. Si pasa P, entonces tiene que pasar Q. Es una condición. Por ejemplo, si llueve P, el suelo se moja Q. Simple. Pero, ¿qué pasa si miramos por la ventana y vemos que el suelo no está mojado? Esa es la segunda premisa, ¿no? Q. Y aquí viene la magia del modus tolens. La conclusión es inevitable. Si la consecuencia el suelo mojado no ha ocurrido, es imposible que la causa original la lluvia haya ocurrido. Por lo tanto, no p no ha llovido. Venga, volvamos a nuestro acertijo del principio, el de la luz, para ver cómo encaja esto como un guante. P la luz está encendida. Q es, hay electricidad. La premisa uno, la regla es si la luz está encendida P, entonces hay electricidad Q. Lógico. La premisa dos es el hecho que constatamos no hay electricidad, o sea, no Q. La conclusión, pues siguiendo el plano es impepinable, por lo tanto, la luz no está encendida, o sea, no p perfecto. Bueno, y esto no es solo para bombillas o paquetes que no llegan. Esta herramienta tan simple sirve para analizar ideas mucho, mucho más complejas. Vamos a probarla con un clásico de la filosofía, el concepto de omnipotencia. Empezamos con la primera premisa, la regla. Si un ser es omnipotente, entonces no hay nada que no pueda hacer. Es la definición clásica, ¿no? P es ser omnipotente, Q es poder hacerlo todo. Pare bastante directo, pero ahora viene el giro, la segunda premisa. De verdad, no hay nada que no se pueda hacer. ¿Qué pasa con las contradicciones lógicas? Por ejemplo, crear un círculo que a la vez sea un cuadrado. Eso no es que sea difícil, es que es un sin sentido. Es algo que conceptualmente no se puede hacer. Así que aquí tenemos nuestro no. Hemos encontrado algo que no se puede hacer. Entonces, si partimos de que si es omnipotente lo puede hacer todo, pero acabamos de encontrar algo que es imposible de hacer. ¿Qué nos dice nuestra estructura lógica? ¿A qué conclusión nos empuja el modus tolens? Pues la conclusión es que ese ser no puede ser omnipotente, al menos no según la definición tan absoluta que dimos al principio. Vemos la potencia de esto. El modus tolens nos permite una idea, incluso una muy abstracta, y comprobar si es lógicamente coherente. Es una auténtica prueba de estrés para nuestras creencias. ¿Vale? Hemos visto la teoría, la práctica, de todo, pero si tuviéramos que quedarnos con una sola idea, una frase para llevar en el bolsillo, ¿cuál sería? sería esta. Si la consecuencia falla, el origen no podía ser cierto. Es así de simple y a la vez así de potente. Si esperabas un resultado y no se da, es que la causa que supuestamente lo provocaba simplemente no estaba ahí. Es como buscar huellas en la nieve. Si no hay huellas, nadie ha pasado por ahí. Y con esto terminamos con una pregunta para darle vueltas. ¿Qué argumentos que oímos todos los días podríamos pasar por este filtro? Pensemos en la publicidad, en las promesas políticas. Por ejemplo, un anuncio dice, "Compra este producto y serás feliz." Si la consecuencia, ser feliz falla, ¿qué nos dice el modustolen sobre la premisa de que ese producto da la felicidad? Ahí lo dejo.