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TEORÍA DEL CONOCIMIENTO II

🖤⚡ NIETZSCHE & SCHOPENHAUER — una RELACIÓN FILOSÓFICA de AMOR y RUPTURA 🧠🆚🕯️

Realizado con NotebookLM de Google Resumen para estudio por Borja Brun de: Grado de Filosofía - Teoría del Conocimiento II Realizado en base a mis apuntes y usando la aplicación de Google: NotebookLM. Obviamente puede contener errores de lectura al tratarse de un automatismo. En cualquier caso es una aproximación inicial al tema llena de valor por sí misma y un medio —que no un fin—, para acercarnos con otra mirada a la temática que se trata.

Transcripción

Bienvenidos. Hoy nos metemos de lleno en una relación filosófica, bueno, fascinante, la de Fredrich Nietzsche con Arthur Schopenhauer. Un viaje que empieza con admiración, casi devoción juvenil y acaba en una ruptura eh bastante radical. Exacto. Vamos a intentar desentrañar que les unió al principio y sobre todo que les separó después. Nos basamos en un análisis que sigue esa evolución. Y la clave, parece, es que ambos parten de lo mismo. El sufrimiento es parte esencial de la vida. Pero eh las conclusiones a las que llegan, uf, son diametralmente opuestas. Esa es la misión, ¿no? Entender cómo partiendo de un diagnóstico similar uno llega a la negación y el otro a la afirmación total. Pues empecemos por el principio, por Schenhauer, su gran obra, el mundo como voluntad y representación. Eso es. Hay Schopenhauer, eh, bueno, influido por Kant, dice que el mundo que percibimos, el de los fenómenos, es solo representación. una construcción nuestra. Vamos. Vale. Lo que vemos no es la cosa en sí, por decirlo así. Justo. Pero para él lo fundamental, lo que hay detrás es una fuerza única, ciega y racional, la voluntad. Una especie de impulso cósmico insaciable que es la esencia de todo. Una voluntad con mayúsculas. Sí. Sí. Y como esa voluntad es un querer constante, un deseo que nunca, nunca se satisface del todo, pues la conclusión es inevitable para él. La vida es sufrimiento, el deseo trae dolor. El alivio es solo temporal. Una visión pues bastante pesimista, la verdad. Muy pesimista. Y curiosamente esa crudeza, ese rechazo del optimismo fácil que quizás dominaba en la época, claro, es lo que engancha al joven Nietzsche. Veía en Schopenhauer como una especie de antídoto contra el racionalismo excesivo, ¿no? Correcto. A Nietzsche le fascina ese reconocimiento del lado oscuro, irracional, la idea de que la voluntad y no la razón es lo que manda. También le atrae mucho como Schopenhauer valora el arte, la música, sobre todo, como un como un bálsamo, una vía de escape temporal de ese ciclo de deseo y sufrimiento, que eso conecta con su propia obra temprana, el nacimiento de la tragedia. Exacto. Ahí se ve la influencia. Nietzsche al principio se considera discípulo de Schopenhauer. Lo ve como el maestro valiente que se atreve a mirar el sufrimiento a la cara. Vale, entonces el diagnóstico es compartido, la vida duele. ¿Dónde está el punto de inflexión? ¿Por qué acaban en polos opuestos? Pues justo ahí, en la respuesta a ese dolor, Schopenhauer dice, "Si la voluntad es la fuente del sufrimiento, hay que negarla, hay que apagarla, negar la voluntad de vivir." Eso propone buscar la quietud, renunciar al deseo mediante el asetismo, la contemplación del arte que nos libera momentáneamente de la voluntad individual o la compasión universal. Entender que todos sufrimos por lo mismo. El objetivo es librarse del sufrimiento. Liberarse, sí. alcanzar una especie de paz de nirvana, por así decirlo, una salida bastante pasiva quizás. Justo eso piensa Nietzsche, más adelante llega a ver esa solución como, bueno, como niilismo pasivo, como algo decadente, una renuncia a la vida misma. Y frente a eso, él propone la afirmación radical, todo lo contrario, afirmar la vida, incluso con su sufrimiento. Precisamente para Nietzsche el sufrimiento no es algo a evitar a toda costa. Es es un estímulo. Es necesario para crecer, para crear, para superarse. Por eso rechaza la compasión de Schopenhauer. La ve como una debilidad, algo que te iguala por lo bajo, que te hace compartir el sufrimiento en vez de superarlo. Claro. Y contrapone la figura de la Z que huye del mundo con su ideal del Ubermch, el superhombre, que es capaz de crear sus propios valores y decir sí a la vida con todo lo que implica. Es darle la vuelta por completo. misma premisa, la vida es sufrimiento, pero valoración opuesta. Uno dice, "Hay que negarla, el otro, hay que abrazarla." Totalmente. Nietzs invierte la perspectiva de Schopenhauer. Llega a ver la ética de Schopenhauer con su énfasis en la negación, la compasión como algo demasiado cercano a la moral cristiana, a la que él tanto criticó como moral de esclavos. Exacto. Una moral basada en el resentimiento contra los fuertes, contra la vida misma. Y de esa ruptura, de esa inversión, nacen conceptos clave de Nietzsche, ¿no? Sí. Como respuesta directa a ese pesimismo. Por ejemplo, el amor fati. Amar el destino. Amar tu destino. Aceptar todo lo bueno y lo malo, lo doloroso. No solo como inevitable, sino como deseable. Creer que nada sea distinto. Transformar el así fue en un así lo quise, una afirmación potentísima. Y luego está claro, la prueba de fuego definitiva, el eterno retorno. ¡Uf! Esa idea es un experimento mental brutal. Te pregunta, ¿estarías dispuesto, estarías dispuesta a vivir esta misma vida con cada detalle, cada alegría y cada dolor una y otra vez infinitamente? Es el desafío máxima a la afirmación. Claro, si puedes decir sí a eso, entonces realmente has abrazado tu existencia. Es la máxima expresión del amor a la vida. vivir cada momento como si quisieras que se repitiera eternamente. En resumen, un viaje intelectual tremendo. Nietzsche empieza admirando a Schopenhauer compartiendo el diagnóstico sobre el sufrimiento inherente a la vida, pero rechaza de plano su medicina, la negación, y propone justo lo contrario, una afirmación casi heroica. Exacto. Transforma esa visión trágica de Nundo que hereda de Schopenhauer en una filosofía de afirmación vital, de voluntad de poder, de superación constante. Abandona el pesimismo y la resignación para celebrar la vida con todas sus consecuencias. Y nos deja esa pregunta resonando, la del eterno retorno. Si nos tomáramos en serio esa posibilidad, ¿cómo cambiaría nuestra forma de vivir, de decidir, de valorar cada instante? Da que pensar, desde luego.