Este contenido analiza la antropología implícita en la mitología griega a través de la figura de Prometeo y su hermano Epimeteo. Se describe al ser humano como una criatura desvalida y biológicamente inepta para sobrevivir por sí misma en el entorno natural. Para enmendar el error de Epimeteo, Prometeo decide dotar a la humanidad de una herramienta no natural sino artificial, robando para ello el fuego del Olimpo. Se aclara que el fuego opera aquí como una poderosa metáfora de la tecne, englobando el conocimiento científico, la tecnología y el arte de la civilización. A diferencia de otras corrientes de pensamiento, la perspectiva griega expuesta reivindica que el trabajo y la cultura no son condenas morales, sino el regalo noble y necesario que permite a una especie constitutivamente defectuosa compensar sus carencias originarias y construirse a sí misma mediante sus propias creaciones materiales e intelectuales.