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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I - PREGUNTAS DE EXAMEN

Qué es la Estructura Trascendental de la vida Humana

Transcripción

Muy buenas. Hoy vamos a meternos de lleno en una idea filosófica que la verdad es fascinante. ¿Qué es lo que hace que una vida sea realmente humana? Porque a ver, más allá de la biología que compartimos o de la historia personal de cada uno, podría existir una especie de andamiaje invisible. Pensémoslo como las reglas de un juego, que no son el juego en sí, pero son lo que hace posible que se pueda jugar. Entonces, la pregunta del millón es esta, ¿somos simplemente la suma de nuestros genes y de lo que nos ha pasado? ¿O hay algo más? una especie de, no sé, como de arquitectura de fondo, un marco invisible que define la posibilidad misma de ser humanos. Mira, vamos a intentar desvelar este misterio. Pues bien, para intentar responder a esto, la filosofía nos propone una distinción que es clave. Nos sugiere que la vida humana no tiene una, sino dos estructuras que están funcionando a la vez. Y entender la diferencia entre estas dos es de verdad esencial para pillar la idea completa de lo que significa ser libre. Y aquí la tenemos. Esta es la gran distinción. Por un lado, fijaos, tenemos la estructura trascendental, el andamiaje, el marco abstracto y universal que nos da la posibilidad de tener una vida. Y por otro, claro, está la estructura empírica, que es nuestra biografía concreta, los hechos, las decisiones, vamos, la historia personal que construimos encima de ese andamiaje. Para que nos entendamos, una cosa son las posibilidades y la otra es lo que hacemos con ellas. Vale, pero la pregunta es, ¿cómo llegamos a conocer este andamiaje si es invisible? Pues evidentemente no con un microscopio. Se utiliza un método filosófico llamado análisis trascendental. Y lo interesante de esto es que en lugar de analizar qué nos pasa, analiza cómo es posible que nos pase algo. No se fija en el suceso concreto, sino en las condiciones que permiten que cualquier suceso pueda ocurrir. Es una herramienta en el fondo, para entender el alcance de nuestra libertad. Y este proceso, que ojo, puede sonar super abstracto, en realidad se puede desglosar en tres pasos bastante lógicos. Primero, se parte de la propia experiencia, de un autoanálisis sincero. Segundo, en vez de quedarte en los detalles de qué hice ayer, das un paso atrás y te preguntas qué tuvo que ser posible en mí para que yo pudiera hacer eso. Y tercero, al hacer esto, poco a poco se van revelando esas estructuras universales, ese andamiaje que en realidad compartimos todos. Venga, vamos a meternos en materia. Vamos a detallar ahora los componentes de cada una de estas estructuras para que la diferencia entre ese potencial abstracto y la vida concreta, la del día a día, quede perfectamente clara. Pues fijaos, este es el famoso andamiaje trascendental. Estas son las dimensiones abstractas, las aperturas fundamentales que tiene toda vida humana. O sea, la vida siempre, siempre se da en un mundo, se vive en el tiempo y en el espacio. Nos relacionamos con otros y, por supuesto, nos situamos en una historia. Esto no lo elegimos, eh, es, por así decirlo, el equipamiento de serie con el que venimos todos. Y aquí, en el otro lado de la moneda, vemos como todo eso abstracto se vuelve real, se hace carne. Esas posibilidades de antes se concretan en estos escenarios. La socialidad se vive a través del amor o de las relaciones de poder. La temporalidad se manifiesta en el trabajo o en el juego. Es aquí, en estos escenarios, donde nuestras elecciones de verdad importan y donde se escribe la biografía única y personal de cada uno. Bueno, y con todo esto, ¿a dónde queremos llegar? Vamos a atar cabos porque aquí viene la gran conclusión de todo esto, lo que de verdad revela la importancia de esta distinción entre el andamiaje y la biografía. Mirad, esta frase lo clava, lo resume a la perfección. ese marco de indeterminación, de apertura, esa estructura es precisamente lo que nos da el espacio para poder construir una historia. Es lo que nos hace en el fondo seres no escritos, a diferencia de, no sé, una piedra que tiene un destino ya fijado. Y aquí está la madre del cordero, la idea más potente de todo este planteamiento. Esta estructura trascendental es lo que nos define como un quién y no como un qué. Un objeto, un que es lo que es, es la suma de sus propiedades y punto. Pero un ser humano, un quién, al tener esta estructura de apertura, es siempre un proyecto inacabado. Somos un centro de indeterminación, que es una forma un poco elegante de decir que somos radicalmente libres y, por tanto, responsables de la biografía que escribimos. Y con esto cerramos el análisis, pero claro, nos deja una pregunta en el aire, una pregunta fundamental. Si todos compartimos este mismo andamiaje universal, este mismo campo de juego, ¿cómo es que construimos biografías tan radicalmente distintas? La respuesta seguramente está en la libertad y en la responsabilidad con la que tomamos nuestras decisiones, cada día dentro de ese marco. Muchísimas gracias por estar ahí.