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ÉTICA II

🧠⚖️ RACIONALIDAD, FUNDAMENTACIÓN y APLICACIÓN de la ÉTICA — con JAVIER MUGUERZA 📚💥

Resumen para estudio por Borja Brun de: Grado de Filosofía - ÉTICA II Por si es de utilidad la presentación: https://gamma.app/docs/Racionalidad-fundamentacion-y-aplicacion-de-la-etica-djxou9d9lhyf1nf Realizado en base a mis apuntes y usando la aplicación de Google: NotebookLM. Obviamente puede contener errores de lectura al tratarse de un automatismo. En cualquier caso es una aproximación inicial al tema llena de valor por sí misma y un medio —que no un fin—, para acercarnos con otra mirada a la temática que se trata.

Transcripción

Bienvenida, bienvenido. Hoy nos metemos en un tema denso pero fascinante, ¿verdad? La racionalidad, cómo fundamentamos la ética y cómo la aplicamos. Exacto. Vamos a usar unos apuntes del tema cinco de ética dos, intentando sacar lo esencial y bueno, algún detalle curioso que ayude a que se nos quede todo mejor, como un repaso útil. Perfecto. Y yo empezaría por algo que parece obvio, pero que se lía mucho. Ética y moral. Ajá. No son lo mismo. Eh, la moral son las normas que vivimos, las costumbres, el etos, el MOS y la ética es pues la reflexión, la filosofía sobre eso. Aranguren lo dijo muy bien. Moral vivida frente a moral pensada. Ese es el primer punto clave, ¿vale? Moral vivida, ética pensada. Lo pillo. Y para esa reflexión, para la ética, necesitamos la razón. Pero aquí, Kant. ¡Uf! Kant. Sí, él marcó una diferencia crucial, importantísima. Distinguió entre la razón teórica, la que usamos para conocer el mundo, lo que es la ciencia, digamos eso. Y la razón práctica, que es la que nos orienta sobre lo que debe ser, cómo actuar. Ojo que esto tiene ecos de Aristóteles, eh, sufrónesis, la sabiduría práctica. Cierto que no era ni ciencia pura, episteme, ni técnica. Tecne. Justo, pero aquí viene un detallazo de esos para apuntar. Para Aristóteles, la ética era realizar nuestro fin natural, nuestro telos. Como que ya venía dado. Exacto. Pero Kant le da la vuelta. Dice que no, que el fin moral no está ahí para descubrirlo. Lo construimos nosotros con el deber. Es un giro copernicano total de descubrir a construir. Eso es para memorifar. Sí. Sí. cambia todo el enfoque y esa razón práctica de Kant, además distinguía eh entre usar la razón para cualquier fin y usarla moralmente. Totalmente. La racionalidad instrumental, que es buscar medios eficaces, da igual para qué. Y la racionalidad moral, el ejemplo clásico, el del médico y el envenenador. Ah, sí, muy gráfico. Los dos pueden ser superficientes, usar la razón instrumental perfectamente, pero solo el médico actúa moralmente, según Kant. ¿Y cómo lo sabemos? ¿Cómo distinguimos? Con su texto universal, el imperativo caterórico. La pregunta es, ¿podrías querer que tu forma de actuar, tu máxima, se convirtiera en ley para todo el mundo? sin contradicciones. Claro que no es fácil, eh, plantearse eso siempre. Nada fácil. Pero bueno, llegó el siglo XX y la cosa se complicó aún más. Empezaron a dudar de que la razón pudiera fundamentar la ética sólidamente. Claro, surgen otras corrientes. Intionismo, la intuicionismo, por ejemplo. Moore o Shir creían que los valores se veían, se intuían. Luego el emotivismo con Stevenson que decía que, bueno, era como decir, "Esto me gusta, hazlo tú también." O sea, pura emoción sin razón detrás, básicamente. Y el prescriptivismo de Jare, que buscaba una lógica en las normas, pero y el fundamento último. Total, que todo esto lleva a la metaética a preguntarse si la ética tiene siquiera un suelo firme. Schopenhauer ya lo dijo, predicar moral es fácil, fundamentarla difícil. Y Witgenstein llegó a decir que imposible. Vaya panorama. Sí, sí. Un callejón complicado. Entonces, si parecía imposible, ¿cómo se intentó salir de ahí? Porque la necesidad de encontrar acuerdos, de tener bases comunes, seguía estando, ¿no? Claro, la necesidad práctica estaba ahí. Y aquí es donde entran Apple y Abermas con la ética discursiva. Apple, muy influido por el giro lingüístico, propone la idea de una comunidad ideal de comunicación, una especie de debate perfecto, algo así. Imagina un diálogo sin trampas, sin poder, donde todos buscan entenderse. El consenso que saliera de ahí, de esa situación ideal, sería la norma válida. Actúa como si fueras miembro de esa comunidad, decía. Suena muy ideal, quizá demasiado. No se le criticó por eso, por ser poco realista. Se le criticó, sí. Un consensualismo trascendental, un poco alejado de la práctica. Por eso Havermas, que fue su discípulo, matiza la idea. ¿Cómo? Pues Javermas no se fija tanto en el consenso final ideal, sino en las condiciones del diálogo real, que sea un diálogo racional justo. Ya no basta con que yo piense que mi norma es universalizable. Como decía Kant, hay que ponerla sobre la mesa. Exacto. Hay que someterla al debate público, que todos los afectados puedan discutirla y aceptarla racionalmente. Busca la justificación en el proceso, en el procedimiento del diálogo, más que en un fundamento último o un consenso utópico. Vale, entiendo el cambio del ideal al proceso y esto nos lleva de cabeza la ética aplicada, supongo. A ver cómo funciona todo esto en el mundo real. Justo ahí queríamos llegar, porque el mundo real con la globalización nos trae choques culturales, diversidad de valores. ¿Cómo logramos acuerdos ahí? La Declaración de Derechos Humanos del 48 fue un gran intento, pero pero sigue siendo difícil, muy difícil. Y aquí Rolls tiene una idea interesante, más pragmática. Dice, "Bueno, igual en sociedades plurales no nos ponemos de acuerdo en qué es lo bueno para todos. Cada uno tiene su idea, claro. Pero quizás sí podemos acordar qué es lo justo. Unas reglas de juego mínimas. Él habla de un consenso por superposición, diferentes visiones del mundo que aceptan un marco común de justicia. Como ponernos de acuerdo en las normas de tráfico, aunque cada uno vaya a un sitio distinto, algo así. Exacto, esa es la idea. Y Adela Cortina lo aterriza aún más. Dice, "No esperemos a tener la comunidad ideal de Apel. Trabajemos para construirla poco a poco, aquí y ahora. Más práctico. Intentan buscar soluciones dialogadas, razonadas, escuchando a todos en casos difíciles, no imponer. Y esto llega hasta la política internacional. Claro. Cantia prefería una liga de naciones a un estado mundial por miedo al despotismo. Y hoy vemos esa tensión con doctrinas como la guerra preventiva, donde a veces parece que el poder quiere saltarse el derecho, el consenso internacional. Entonces, la ética aplicada tiene que ser realista, tiene que serlo, consciente de los límites del consenso, de la diversidad. Y un punto importante que recordaba Muguerza, siempre, siempre tiene que quedar espacio para la conciencia individual. El derecho a decir no. Exacto. El derecho a discrepar, a decir no, ante lo que uno considera injusto, aunque una mayoría o un procedimiento digan otra cosa. Ese espacio es irrenunciable. Buf, pues sí que ha sido un viaje denso desde la diferencia básica, ética moral, pasando por Kant y su revolución del deber, la búsqueda difícil de fundamento con apelermas, hasta las estrategias más prácticas de rols o cortina. Sí, para quedarse con lo esencial, la ética como la reflexión sobre la moral vivida, el gran cambio de Kant, del ser de Aristóteles al deber ser construido y las distintas formas de buscar acuerdos. Consenso ideal, apel, proceso deliberativo, Havermas, consenso superpuesto en lo justo, rols, puntos clave. Y nos queda una pregunta en el aire, ¿no?, para seguir pensando. Cuando los valores chocan de verdad profundamente, ¿hasta qué punto estos modelos de consenso racional, sean ideales o de procedimiento, pueden realmente resolvarlo? ¿O hay situaciones donde simplemente no hay acuerdo posible? Hay que darse reflexión.