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FILOSOFÍA POLÍTICA I

Tema 10 | Sobre la actualidad de la ciudadanía

Filosofía Política I - Grado de Filosofía - 2º año Basado en un texto de Fernando Quesada Por si es de utilidad: https://gamma.app/docs/Sobre-la-actualidad-de-la-ciudadania-00airep8fosogx5 00:00 La ciudadanía como concepto hiperpresente en la teoría política 01:22 Ciudadanía como práctica y pertenencia: justicia y comunidad 02:16 Tres dimensiones para reconstruir la ciudadanía: normativa, institucional y sociocultural 03:51 Educación cívica y cultura de derechos como pilares ciudadanos 04:26 Contexto contemporáneo: globalización, feminismo y digitalización 05:44 Fragmentación política y tecnocratización de la vida pública 06:19 La política vaciada de fines comunes 07:02 Ciudadanía y sus críticos: desplazamiento de la esfera política 08:12 Doble tendencia: lo comunitario y lo tecnocrático 09:30 Consecuencias: ciudadanía reducida a estatus funcional 09:58 Primer frente: el neoconservadurismo y las sociedades intermedias 10:39 Segundo frente: el neoliberalismo y la lógica del mercado 11:13 Neoconservadurismo: retorno de los soportes morales tradicionales 11:57 Ciudadanía derivada de pertenencias previas 12:17 Tres riesgos del neoconservadurismo: particularismo, cierre identitario y despolitización 13:58 El peligro de sustituir lo cívico por lo comunitario 14:16 Segundo frente: el neoliberalismo y el disciplinamiento social 14:51 Política convertida en gestión y legitimidad por resultados 15:29 El ciudadano como consumidor y espectador 16:12 Cuatro efectos del neoliberalismo sobre la ciudadanía 16:23 Ciudadano-usuario: relación de consumo con el Estado 16:48 Democracia desplazada a espacios técnicos y corporativos 17:14 Condicionalidad de derechos y culpabilización de la desigualdad 18:08 Ciudadanía “inpolítica”: obediencia sin deliberación 18:46 Riesgo central: de la emancipación al disciplinamiento 19:23 Alternativas políticas más allá de la ciudadanía 19:58 Republicanismo, marxismo, capitalismo y nacionalismo: sus límites 20:17 Reconstruir la ciudadanía en lugar de sustituirla 20:21 Seis ejes de reconstrucción propuestos por Quesada 20:53 Primer eje: densidad normativa y unidad de derechos 21:09 Igualdad sustantiva y deberes de corresponsabilidad 21:46 Segundo eje: rediseño institucional y participación vinculante 22:16 Tercer eje: ciudadanía vivida y desarrollo de capacidades 23:01 Cuarto eje: inclusión y pluralismo en clave multinivel 24:09 Ciudadano local, nacional, europeo y global 24:48 Quinto eje: espacio público y plataformas digitales 25:56 Sexto eje: seguridad y derechos bajo control democrático 26:29 El dilema libertad-seguridad y la erosión de garantías 27:38 Seguridad y control democrático: el dilema de Rousseau 28:27 La ciudadanía como gramática de los fines comunes 28:45 Frente al moralismo y al gerencialismo: ciudadanía densa e inclusiva 29:14 Si la ciudadanía se vacía, la democracia se convierte en obediencia 29:50 Cierre y valoración final del texto

Transcripción

Bueno, pues vamos a arrancar este tema 10 sobre la actualidad de la ciudadanía. Es un texto de Fernando Quesada de la de la UNED. Y bueno, la verdad es que es un texto que el profesor, la verdad es un texto complejo, eh, me ha costado bastante ser capaz de comprenderlo en toda su dimensión. Está conmigo Sofía, como como viene siendo habitual. Aquí estoy lista para echarte un cable con todo este enredo de ciudadanía que desde luego tiene su miga. Básicamente lo que Quesada viene a decir es que la idea de ciudadanía se ha convertido en una especie de estrella invitada en el debate filosófico político desde los 90 y que ha pasado estar en todos lados a veces sin pararse mucho a pensar en los contextos concretos. Así que vamos a destriparle juntos y si hace falta metemos alguna que otra anécdota divertida para que no se nos haga bola. Venga, vamos allá. Nada, decir que desde mediados de los años 80 y con más intensidad durante los 90, o así es como arranca eh nuestro profesor el texto, la noción de ciudadanía se vuelve hiperpresente en la teoría política. Eh, no es un simple regreso del término, sino un cambio de foco. En la ciudadanía deja de ser solo un estatus jurídico, es decir, una titularidad de derechos, sino que se trata de convertir también en una práctica. Ser ciudadano es una práctica y a la vez es una pertenencia. Es una práctica y pertenencia. Es decir, en el está en un punto de cruce entre lo que sería la justicia y la comunidad, justicia entendida por los derechos, la igualdad, la no discriminación. Eso en cuanto a justicia y en cuanto a comunidad pues las identidades, los vínculos o el reconocimiento. Dicho de forma más llana, lo que Quesada está señalando es que la ciudadanía ya no es solo tener un carnet que dice que tienes unos derechos, sino que ser ciudadano es algo que se hace. Es como un deporte que hay que practicar y además no solo se trata de cumplir normas o tener derechos, sino también de sentirte parte de una comunidad. Es decir, es un baile entre la justicia, que es la parte de derechos e igualdad, y la comunidad, que es la parte de pertenecer y ser reconocido. Así que no es solo un papel que tienes, sino algo que vives y practicas. Además, nos nos invita de alguna forma a rearmar ese concepto, ese concepto de ciudadano ciudadana en base a tres a tres planos, ¿no? Un plano normativo, uno institucional y uno sociocultural. Aviso que estos conceptos no aparecen en el texto. Bueno, estos conceptos sí, pero quiero decir esta estructura así tan de bullet points, pues no aparece en el texto, ¿vale? es una, bueno, una licencia que me tomo porque es lo que yo he sido capaz más o menos de entresacar. Entonces, un plano normativo que que se refiere a tratar de clarificar el qué ciudadanía queremos, es decir, qué derechos, qué obligaciones, qué ideales de libertad y e igualdad y el autogobierno que la estructuran esa ciudadanía. Vale, esto sería lo normativo, lo institucional. pues diseñar aquellos dispositivos, dispositivos que la hagan efectiva, dispositivos como puede ser eh la participación, cómo participamos como ciudadanos en las decisiones, la deliberación, el control del poder, el acceso a las prestaciones, qué garantías tenemos como ciudadano también, ¿vale? Normativo, institucional y sociocultural. Por sociocultural entendemos el promover disposiciones y capacidades cívicas. Capacidades cívicas como la educación, la alfabetización digital y mediática, las virtudes públicas y lo que sería la cultura de derechos. En pocas palabras, Quesad está diciendo que hay que reconstruir la idea de ciudadanía como quien reconstruye una mesa con tres pacas. Una pata es la normativa, que básicamente es decidir qué tipo de derechos y deberes queremos que tenga la gente. Otra papa es la institucional, es decir, cómo hacer que esos derechos funcionen en la vida real con participación, control y demás. Y la última pata es la sociocultural, que es básicamente enseñar a la gente a bailar el baile cívico, educación, cultura de derechos y todo lo que hace falta para que ser ciudadano no sea solo en título, sino una forma de vida. Así que en resumen, estamos montando una ciudadanía de tres dimensiones. ¿Qué derechos tenemos? ¿Cómo los hacemos valer? ¿Y cómo aprendemos a vivirlos? ¿Qué pasa? Que este trabajo que estamos haciendo de rearmar en esos tres planos de reconstrucción, lo estamos haciendo en un en un tiempo actual que tiene un contexto de unas mutaciones en muy pocos años pues muy profundas. hablamos de la globalización económica y financiera, la crisis del estado social, que hemos hablado en el tema dos, si mal no recuerdo, acto de los socialismos, eh la individualización de las trayectorias, la diversificación cultural y religiosa que estamos viviendo, el impacto, por supuesto, del feminismo y de las políticas de igualdad, las migraciones continuadas y sostenidas. la digitalización del espacio público y también la precarización laboral, la precarización del trabajo. El resultado, por lo tanto, para poder construir, para poder rearmar este concepto de ciudadano que, repito, era normativo institucional y sociocultural, pues el resultado es un paisaje, como veis, de fragmentación, también de desafección, de desafección, donde lo político, el concepto político, pues se vacía de contenido, pasa a ser una gestión casi técnica, h sin fines comunes. y a la vez se Bueno, aquí queada es que usa un montón de palabras eh así que habría que entre comillar, no muy propias, pero dice que se curitiza, es decir, se le da prioridad del orden sobre la deliberación, poniendo a prueba una especie de vigencia de la ciudadanía como categoría organizadora de ese espacio público. Sofía, échanos una mano. Venga, con esta con esta diapa. Claro, te lo simplifico un poco. Básicamente lo que Quesado está diciendo es que estamos intentando reconstruir la ciudadanía en medio de una especie de tormenta de cambios. Lobelización, crisis del estado de bienestar, diversidad cultural, feminismo, migraciones y todo lo que quieras poner en el cóctel. En medio de todo eso, la política se nos está volviendo un poco descafeinada, como si en lugar de debatir sobre grandes fines comunes, todo se redujera a una gestión tecnocrática del orden. Así que lo que él señala es que en este panorama un poco fragmentado y a veces desilusionado, la idea de ciudadanía como algo que organice el espacio público se pone a prueba. Dicho de otro modo, es como si en vez de tener una conversación colectiva sobre qué tipo de sociedad queremos, nos dedicáramos solo a mantener el tráfico en orden sin preguntarnos a dónde queremos ir. Y aquí es donde toca darle la vuelta y devolverle un poquito de chispa a eso de ser ciudadanos. Correcto. Esto es la antesala de la que nos habla este vaciado de la de lo político, ¿no? Que simplemente pasa a ser una mera gestión técnica, una tecnocracia, una serie de funcionarios que que nos ayudan a realizar un trabajo y de esto hablaremos. Y con todos estos conceptos es desde donde nos dice que deberíamos de empezar a reconstruir ese patrón común de las críticas contemporáneas a la centralidad de la ciudadanía. Aunque proceden de tradiciones distintas, al final convergen en desplazar la política como esfera donde se definen fines compartidos. Vale, estamos hablando sobre ciudadanía y sus críticos. Entonces, tanto el concepto de ciudadanía como los críticos al final convergen en desplazar la política como esfera donde se definen cines compartidos. Y en su lugar, pues unos apuestan por las lógicas culturales y morales, es decir, la densidad comunitaria desde abajo y otras por lógicas técnicoadministrativas. Al final lo que él dice es que tanto los que apuestan por reemplazar la política por dinámicas más culturales y comunitarios como los que se van al lado puramente tecnocrático y de gestión acaban por sacar del centro la idea de la política como ese espacio donde decidimos juntos los fines compartidos. Así que en resumen, lo que nos está diciendo es que si queremos devolverle la chispa a la ciudadanía, tenemos que volver a pensarla como algo más que pura administración o más que una simple identidad de grupo. Es decir, hay que recuperar ese terreno donde se discuten los fines comunes y no solo las eficiencias o las tradiciones. Y bueno, si nos ponemos traviesos, podemos decir que al final es como decidir si queremos una ciudadanía que sea un club de debate vibrante o simplemente un manual de instrucciones para que las cosas no se desmadren demasiado. Y el problema de esto es que al final se queda eh lo que es el vínculo cívico sin su función vertebradora. Las consecuencias, pues la ciudadanía se desustancia y pasa a leerse como un estatus funcional, casi un usuario, un cliente o un beneficiario más que como un autogobierno. El interés general se disuelve en preferencias privadas o en criterios de de rendimiento. Y la pertenencia política se subordina a matrices morales particulares o a régímenes de gestión que escapan de la deliberación democrática. Aquíes distingue dos frentes principales. Las sociedades intermedias frente a la ciudadanía, ¿vale? lo que sería el neoconservadurismo y por otro lado el frente a ciudadanía, es decir, el neoliberalismo, ¿vale? neoconservadurismo y neoliberalismo. En cuanto al neoconservadurismo, pues en el terreno del neoconservadurismo lo que Quesada apunta es que este frente tiende a sustituir la idea de ciudadanía por la de unas sociedades intermedias más tradicionales como la familia, la comunidad religiosa o las asociaciones locales. Es decir, en vez de poner el foco en el ciudadano como parte de un espacio político común, lo ponen en esos cuerpos intermedios que deberían vertebrar la sociedades de abajo. Por otro lado, cuando hablamos del neoliberalismo, la crítica va por el otro flanco. Lo que hace el neoliberalismo es reducir la ciudadanía a una lógica de mercado, donde el ciudadano se convierte más en un consumidor o en un cliente que en un actor político. Así que entre unos y otros la política se vacía o vienen moralismos comunitaristas o vienen pura eficiencia de mercado, dejando ciudadanía sin esa fuerza cívica de autogobierno. Y es que el neoconservadurismo diagnostica que la modernidad ha hipertrofiado lo político, el Estado, los partidos, las burocracias, y ha debilitado esos soportes morales cotidianos de los que nos hablaba Sofía, la familia, la iglesia, las asociaciones, las comunidades locales. De ahí que su propuesta sea recentrar la integración social en las sociedades intermedias. donde se transmitirían valores, identidades y normas de conducta. La ciudadanía, en este marco, pierde su papel nuclear como vínculo universal y se vuelve derivada de pertenencias densas y previas. Lo que hace el neoconservadurismo es decir, "Oye, nos hemos pasado de rosca con lo político y hemos dejado raquíticas a esas comunidades más chiquitas y más morales que realmente daban sentido a la vida cotidiana. Entonces, su receta es recentrar todo en esas sociedades intermedias, la familia, la iglesia, las asociaciones locales y que sean ellas las que transmitan valores e identidades. El resultado, la ciudadanía deja de ser ese vínculo universal que a todos por igual y se convierte en algo más derivado que depende de a qué comunidad de base más densa pertenezcas. En otras palabras, la ciudadanía ya no es tanto un pegamento universal, sino que se construye sobre pertenencias previas no particulares. Y aquí el autor pues nos habla de esta siguiente diapositiva que tenía, que eran los lo que hace reconocer el valor integrador de los lazos asociativos, pero advierte tres riesgos: el particularismo, el cierre identitario y la despolitización. Este neoconservadurismo se enfrenta con tres riesgos. Por parte del particularismo, si lo comunitario sustituye a lo cívico, la igualdad de rango entre conciudadanos se erosiona y pueden reaparecer jerarquías de pertenencia. En cuanto a lo identitario, las moralidades fuertes tienden a excluir disidencias internas y a estigmatizar a las minorías, ¿vale? Cierre identitario, o sea, encerrarse en una identidad propia. Y el tercer problema, la despolitización, que dice que replegar la integración de lo comunitario, reduce la discusión pública sobre fines comunes a meros asuntos de buenas costumbres, dejando intocado el reparto de poder y recursos. ¿Vale? Estos son los problemas, los riesgos que se ven dentro del neoconservadurismo, que es volver el ciudadano a los soportes morales cotidianos como la familia, la iglesia, asociación, decía, comunidades locales. La como conclusión en en este frente concreto, reforzar asociaciones, sí, pero no a costa de vaciar la ciudadanía o el concepto de ciudadanía de ese contenido universalista y democrático. Claro, esa es la jugada. Al final lo que Quesada nos está diciendo es, mira, está muy bien darle valor a las asociaciones y a las comunidades, pero cuidado con que eso no se convierte en un club exclusivo que sustituye la idea de ciudadanía universal. En resumen, el neconservadorismo tiene el riesgo de caer en tres trampas. El particularismo que puede resucitar jerarquías y desigualdades entre quienes pertenecen a ciertas comunidades y quienes no. El cierre identitario, donde las moralidades fuertes excluyen a los que piensan distinto, y la despolitización que reduce los debates públicos a simples cuestiones de buenas costumbres, sin tocar realmente el reparto de poder y recursos. Así que la conclusión de este frit es sencilla. Sí, vamos a reforzar las asociaciones, pero no a costa de vaciar la ciudadanía de ese sentido universal y democrático. Y decíamos que distinguía dos frentes principales. Uno es este que acabamos de hablar ahora, el neoconservadurismo, y después tenemos el neoliberalismo, ¿vale? que estamos hablando de un retorno o de un disciplinamiento de la sociedad civil. Y de hecho, el neoliberal el neoliberalismo lo que hace es proclamar el retorno de la sociedad civil y la autorregulación de sistemas, mercados y organizaciones, redefiniendo la política como facilitación y garantía de reglas. En la en la práctica esto no hace más que traducirse en mesogobiernos, agencias, organismos reguladores, partenarios público privados y en una legitimidad por resultados, por eficiencia, por crecimiento, por seguridad, que lo que hacen es sustituir el principio deliberativo por el gerencial. El neoliberalismo lo que hace es decir, "Vamos a devolverle el poder a la sociedad civil, pero entendida como un conjunto de mercados, organizaciones y agencias que se autorregulan. Entonces, la política se convierte en algo así como el árbitro de un partido que solo garantiza que se cumplan las reglas y que todo funcione eficientemente." ¿Y qué pasa en la práctica? Pues que acabamos con una constelación de mesogobiernos, agencias reguladoras y alianzas público-privadas donde lo comporta ya no es el debate democrático, sino la eficiencia, el crecimiento o la seguridad. En otras palabras, cambiamos el principio de deliberar juntos por el de gestionar con resultados. Así que el riesgo es que la ciudadanía se convierta en algo así como un rol de espectador que solo mide si las cosas funcionan en vez de ser un actor que decide hacia dónde queremos ir colectivamente. Y si el neoconservadurismo nos marcaba tres riesgos, ese particularismo, ese cierre identitario, esa despolitización dentro del neol neoliberalismo, también nos marca cuatro efectos de este posible giro. El primero, pues el concepto de ciudadano usuario. La ciudadanía se reescribe como una relación de consumo, ¿vale? De pronto ciudadano es una relación de consumo que tiene con el gobierno y no una titularidad, perdón, con el gobierno, con la política, vamos, se reescribe como una relación de consumo de que te dan servicios, te dan prestaciones, no como una no se ve un ciudadano como un titular de una soberanía. Después tenemos el problema de la postemocracia y es que la decisión se desplaza a ámbitos que son opacos, el de los técnicos, el de las corporaciones, mientras la participación simplemente se convierte en un ritual, se ritualiza a través de encuestas, de foros consultivos que realmente no tienen solo tienen un efecto laxante en el ciudadano, o sea, no tiene un un efecto vinculante Como tercer efecto del neoliberalismo, tenemos la condicionalidad y el disciplinamiento. El acceso a derechos sociales se condiciona a conductas activas, o sea, por ejemplo, que estés empleado en ese momento, o sea, para poder acceder a esos derechos sociales, tienes que tener una condición de una conducta activa, como por ejemplo eso, estar trabajando, estar disponible y lo que hace es reforzar asimetrías y culpabiliza la desigualdad. Y por último, en el punto cuarto nos habla de una ciudadanía impolítica. Impolítica. Y es que al al presentarse derechos y propiedades como preolíticos, como previos a la política, el ciudadano deja de verse como un autor de normas comunes y pasa simplemente a obedecer a liderazgos que son más o menos eficaces. Si en el neoconservadurismo teníamos esos tres riesgos, en el neoliberalismo él nos marca estos cuatro efectos bastante claros. Primero, el ciudadano se convierte en un simple usuario que consume servicios en vez de ser un insoberano con derechos políticos reales. Nuevo aparece esa postdemocracia donde las decisiones se toman en despachos técnicos y corporativos y la participación ciudadana se vuelve en teatro sin mucha sustancia. En tercer lugar, la idea de condicionar los derechos sociales a comportamientos activos, como estar empleado hace que la desigualdad se vea casi como culpa del que no cumple esos requisitos. Y finalmente, esa ciudadanía impolítica donde los derechos se consideran previos a la política hace que la gente ya no se vea como creadora de las normas, sino solo come alguien que obedece a los gestores más eficaces. En definitiva, Quesada nos está diciendo que el problema del neoliberalismo es que nos convierte en consumidores y espectadores y que si queremos una ciudadanía viva, hay que volver a poner en el centro la deliberación democrática y el papel activo de los ciudadanos. Claro. Y el gran problema o la conclusión de este frente que nos plantea es que ese invocado retorno de la sociedad civil funciona muchas veces más como un mecanismo de disciplinamiento que como un mecanismo de emancipación cívica, ¿vale? Funciona más como un mecanismo de disciplinamiento que de emancipación cívica. y queada aquí también lo que hace es revisar un poco el mapa de las alternativas de esas alternativas políticas que quisieran ir más allá de la ciudadanía como el republicanismo, la democracia radical, el marxismo, capitalismo, nacionalismo y señala sus parcialidades. No se trata de tirar la ciudadanía por la borda y abrazar alguna de estas alternativas de manera completa, porque cada uno tiene sus sesgues. El republicanismo puede volverse demasiado exigente con virtudes cívicas que no todo el mundo puede o quiere asumir. El marxismo acaba viendo la democracia solo como un instrumento. El capitalismo no crea solidaridad por sí solo y el nacionalismo pone en peligro la universalidad de la ciudadanía. Así que la anexión es crítica y constructiva. No hay que abandonar la idea de ciudadanía, sino reconstruirla de forma crítica para que vuelva a ser una categoría que realmente estructure el espacio público. Es decir, que la ciudadanía siga siendo ese concepto que nos permite pensar en un espacio común, democrático y compartido. Bueno, y nos proponen para reconstruir como ejes de reconstrucción coherentes con las transformaciones del del día del día actual, de la actualidad, del presente, pues propone los siguientes ejes de reconstrucción. Primero en cuanto a la densidad normativa y es unir indisolublemente derechos civiles y políticos con derechos sociales, culturales y digitales. Unir derechos civiles y políticos con derechos sociales, culturales y digitales. Reconocer deberes de corresponsabilidad, es decir, entender la igualdad sustantiva también como la educación, la salud y los ingresos. mínimos la vivienda como una condición de posibilidad de la libertad real y de la participación. Lo que Quesada nos dice es que si queremos reconstruir la ciudadanía para que esté a la altura de nuestro tiempo, tenemos que tejer todos esos tipos de derechos civiles, políticos, sociales, culturales, digitales en un mismo tapiz normativo. Y no solo eso, sino también reconocer que hay deberes compartidos y que garantizar ciertas condiciones materiales mínimas como la educación o la vivienda es lo que permite que la libertad y la participación sean reales. En otras palabras, no basta con hablar solo de libertades formales, sino se asegura que la gente tenga las condiciones para ejercerlas de verdad. Y eso implica una ciudadanía que no solo sepa de derechos civiles y políticos, sino que también integre lo social, lo cultural y lo digital como parte de un todo. En definitiva, se trata de una ciudadanía que sea realmente inclusiva y sustantiva. También nos propone un rediseño de la institución en cuanto a abrir canales que sean efectivos de deliberación y decisión, como iniciativas legislativas ciudadanas que sean robustas, presupuestos que sean realmente participativos, un consejo ciudadano y jurados, pero que tengan efectos vinculantes, así como la rendición de cuentas periódica y sancionable y una transparencia que sea radical. En definitiva, es un reformar partidos y parlamentos para integrar estas prácticas, no para externalizarlas. Entonces, teníamos aquí la densidad normativa, el diseño institucional. Después tenemos el concepto de la ciudadanía vivida y capacidades. Y es que invertir en educación cívica y alfabetización mediática o digital, eh apoyar asociaciones puente que crucen diferencias, reconocer y redistribuir el trabajo de cuidados, porque sin tiempo y recursos es imposible que tengamos una participación ciudadana real, ¿vale? Entonces sería este concepto de ciudadanía, vivida y capacidades. También nos habla de la inclusión y el pluralismo en cuanto a articular itinerarios de acceso a la ciudadanía para migrantes, como por ejemplo la residencia, la ciudadanía local, el efecto de doble nacionalidad, tratar de proteger a las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas, consolidar, por ejemplo, la paridad de género y diversidad en la representación. pensar la ciudadanía como un multinivel tanto local, nacional, europeo, global, ¿vale? Ya hablábamos también en otro tema a este respecto, ¿vale? En el tema de los nacionalismos, pues algo igual, o sea, un multinivel, igual que hablábamos de un multinacionalismo, pues hablar también de un multinivel a nivel de ciudadano, un ciudadano local, nacional, europeo y global que esté abierta al cosmopolitismo de derechos. Entonces, repasamos estos cuatro primeros que están aquí, que es la densidad normativa, diseño institucional, la ciudadanía vivida y capacidades, la inclusión y pluralismo. Hazme tú un resumen de estos cuatro, Sofía. Primero, en la densidad normativa se trata de unir todos los tipos de derechos, los civiles, políticos, sociales, culturales y digitales para que no se queden sueltos, sino que vayan de la mano. Segundo, en el rediseño institucional, la idea es abrir canales reales de participación, no solo decorativos, para que la gente tenga voz y decisión de verdad. Tercero, en cuanto a la ciudadanía vivida, se trata de dar a la gente las condiciones reales como educación cívica y redistribuir los cuidados para que todos puedan participar. Y cuarto, en inclusión y pluralismo se busca que la ciudadanía sea accesible a migrantes, que se protejan minorías y que se piense en múltiples niveles, desde lo local hasta lo global. En resumen, se trata de hacer la ciudadanía más inclusiva, más participativa y más sustantiva. Pero nos habla también Sofía de dos conceptos más, dos ejes de reconstrucción más que forman estos seis, que sería el espacio público y plataformas y sería la seguridad y derechos. En cuanto al espacio público y plataformas, lo que se trata es de reforzar los medios públicos plurales, eh regular la intermediación digital, eh como por ejemplo la responsabilidad por desinformación o el acceso justo a la atención y garantizar condiciones para una deliberación razonable en el entorno en un entorno en red, ¿vale? En un entorno en red. Esto sería el espacio público y las plataformas. Y después, en cuanto a seguridad y derechos, evitar que la securitización, las migraciones, el terrorismo, las crisis sanitarias, por ejemplo, erosionen garantías cívicas. La seguridad debe ser compatible con la libertad y con el control democrático de las excepciones. Entonces, estos dos conceptos, espacio público y plataformas y seguridad y derechos. Pues en esos dos ejes finales, la idea es por un lado, fortalecer un espacio público plural también en el mundo digital. Eso significa regular las plataformas para que no haya desinformación a sus anchas y asegurar que la deliberación en red sea de verdad razonable y justa. Y por otro lado, en cuanto a seguridad y derechos, se trata de que la seguridad no se coma las libertades. Es decir, aunque haya miedos como la migración o el terrorismo, no debemos sacrificar las garantías cívicas. La seguridad tiene que ir de la mano de la libertad y siempre bajo control democrático. En resumen, estos dos ejes finales buscan que el entorno digital y las condiciones de seguridad no erosionen la esencia democrática de la ciudadanía. Porque al final esa securitización, ese exceso de esa sobreseguridad ante casos pues que por desgracia son puntuales y graves obviamente pues como puede ser actualmente el paso de del sistema de seguridad de los aeropuertos debido a los gravísimos incidentes obviamente que hubo en Nueva York, pues esa sobreseguridad lo que hace es que nos erosionen. nuestras garantías como ciudadanos, ¿no? Pero a la vez ahí tenemos el contrapunto de Rousseau, ¿no? De de tratar de perder un poco de libertad para ganar libertad. Es decir, está ese viejo dilema de Rousseau de ceder algo de libertad para ganar más libertad en conjunto, pero el riesgo que señala el texto es que a veces ese ceder libertades se convierte en una escuda para pasarse de la raya y acabar erosionando derechos fundamentales. Así que se trata de equilibrar, de no dejarnos llevar por el pánico y de asegurarnos de que la seguridad no se convierta en la excusa para que nos quite más de lo que realmente necesitamos ceder. En definitiva, es mantener ese control democrático para que las medidas excepcionales no se vuelvan permanentes y no perdamos el equilibrio entre libertad y seguridad. Bueno, y para cerrar esta con esta diapositiva, en este sentido final, ¿vale?, de del ciudadano, decir que el concepto de ciudadanía no se trata de un residuo del siglo XIX ni un lujo del estado de bienestar. Es la gramática que permite producir fines comunes en sociedades plurales frente al comunitarismo moralizante y al gerencialismo neoliberal. Aquí el autor, don Fernando Quesada, defiende una ciudadanía densa, que sea inclusiva y democrática y que sea capaz de no solo de gestionar, sino también de instituir el espacio público. Si la ciudadanía se vacía, la democracia se reduce a simple obediencia. Si la ciudadanía se reconstruye, la democracia recupera su capacidad de decidir juntas y juntos el mundo común. En resumen, Quesad está diciendo que la ciudadanía no es ningún cachibache viejo ni un capricho del estado de bienestar, sino el lenguaje mismo que nos permite decidir juntos qué queremos como sociedad. Frente a esos enfoques que solo moralizan o que solo quieren gestionar todo como si fuéramos una empresa, él aboga por una ciudadanía robusta, inclusiva y democrática que nos devuelva la capacidad de decidir en común. En otras palabras, si dejamos que la idea de ciudadanía se vacíe, la democracia se convierte en puro trámite. Pero si la reconstruimos con todo este enfope, entonces recuperamos esa capacidad de construir juntos al mundo que compartimos. Muy bien, pues hasta aquí este este tema 10 sobre la actualidad de la ciudadanía, asignatura de filosofía política 1, primer cuatrimestre del segundo año de la carrera de filosofía realizada a través de la UNED. Os agradecería todo comentario al respecto y espero que, bueno, este resumen, por lo menos que lo hago para mí, pues le pueda valer a alguien también para ser capaz de desentrañar el texto, porque son, vamos a ver, de la página 205 a la 229. Y la verdad es que es es un texto, caramba, es un texto denso y con una gran profundidad y y bueno, que es complicado. A mí me ha resultado muy complicado. Espero que esto os haya aclarado un poquito un poquito más el tema. Saludos. Y nada, yo encantada de haber echado un cable en esta especie de destripado filosófico. Al final, estos textos a veces son como pequeñas selvas conceptuales, pero una vez que se les va cogiendo el trenquilo, pues resulta que la ciudadanía es un terreno de lo más fértil para pensar en cómo queremos convivir. Así que nada, ahí queda el resumen para quien le venga bien. Seguimos con el siguiente tema cuando toca