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FILOSOFÍA POLÍTICA I

Tema 4 | El feminismo | Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft y el feminismo ilustrado

Filosofía Política I - Grado de Filosofía - 2º año Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft fueron pioneras del feminismo en el siglo XVIII

Transcripción

Hoy nos metemos de lleno con dos figuras clave, Mary Wal Stonecraft y Olympia de Gus. Y no son solo dos nombres en un libro de historia, ¿no? Ellas fueron las primeras en señalar una de las mayores contradicciones de la era moderna. Y lo más interesante es que lo hicieron de formas que no podían ser más distintas. Y es que todo arranca con esta pregunta, una que la verdad resuena hasta hoy y que lo enmarca todo. Cuando se habla de derechos universales, ¿de quién estamos hablando de verdad? Esta es la pregunta que ellas se atrevieron a hacer en voz alta cuando simplemente nadie más lo hacía. Así que para entenderlas empecemos por el principio, por la raíz del problema. La era de las revoluciones prometió un mundo nuevo, derechos para todos, pero esa promesa tan grande nació, digamos, con una grieta enorme, una que estas dos mujeres iban a iluminar para que todo el mundo la viera. Aquí está la madre del cordero. La ilustración, la revolución francesa ondearon la bandera de la libertad y la igualdad para la humanidad. Pero claro, en esa palabra hombre se escondía la letra pequeña, una exclusión masiva y, ojo, totalmente deliberada. La mitad de la población, sin más se quedaba fuera de juego. Y fijaos en esta cronología, porque la velocidad de los acontecimientos es de vértigo. En apenas 4 años se proclama una declaración supuestamente universal. Dos mujeres publican dos críticas demoledoras y una de ellas acaba en la guillotina por sus ideas. Esto nos dice que no fue un debate académico tranquilo, no fue una lucha a vida o muerte en tiempo real. Vale. Ante esta contradicción tan bestia, surgieron dos formas de responder. La primera no vino del ruido de las barricadas, sino del intelecto de una filósofa que utilizó el arma más potente de la ilustración contra la propia ilustración, la razón. Nos vamos a Inglaterra. Desde allí, Mary Wilstoncraft ve lo que está pasando y escribe su obra maestra, La vindicación de los derechos de la mujer. Su plan no es el de una activista de calle, sino el de una pensadora que va a usar las propias reglas del juego de la Ilustración para demostrar que hacían trampas. Y esta frase es que clava su método. Es brillante. Ella no pide un favor, no apela la pena. Su argumento es de una lógica aplastante. Es como si les dijera a los pensadores de la época, "A ver, si vuestro sistema se basa en la razón, sed coherentes. O la aplicáis a todo el mundo o todo vuestro sistema es un fraude, es un jaque mate intelectual en todas reglas." O sea, que su argumento de fondo es brutalmente sencillo. La desigualdad que vemos no es algo biológico, no es natural, es una construcción, es el resultado de un sistema educativo que directamente enseña a las mujeres a ser dependientes. Por eso ella no buscaba un mundo donde las mujeres mandaran, no quería demoler la jerarquía por completo y su herramienta para hacerlo era simplemente la lógica pura. Pero bueno, mientras Wston Craft estaba en Inglaterra afilando sus argumentos, al otro lado del Canal de la Mancha, en el mismísimo centro del huracán, otra mujer estaba eligiendo un camino radicalmente diferente, no el de la razón paciente, sino el de la acción directa. Y ya. Y nos vamos a París, al epicentro del terremoto. Allí está Olimpe de Gois. Ella no escribe desde un despacho. Ella actúa en la calle, en los panfletos, en la asamblea. Su método no va a ser el argumento filosófico, va a ser la provocación política. Pura dinamita. Este es el texto original. Claro. El famoso artículo 1 de la declaración de 1789. La frase que supuestamente cambió el mundo. Pero The Goach vio la trampa que se escondía en esa palabra, hombres. Y aquí viene su genialidad. No se pone a escribir un tratado para refutarlo, no. Lo reescribe con un simple cambio de sujeto. Convierte un texto sagrado en un espejo que devuelve una imagen vergonzosa. Su táctica es hacer la exclusión tan tan obvia, tan ridícula, que sea imposible de ignorar. Claro, porque sus peticiones no eran para el futuro, eran para allá. Exigía derechos políticos inmediatos. El derecho a hablar en público, a tener cargos, a decidir sobre su propio cuerpo, era una agenda política completa y urgente, no una reflexión para más adelante. Así que a ver, pongamos las cartas sobre la mesa. Tenemos dos figuras, dos métodos, dos escenarios muy distintos. Una usa la lógica, la otra la provocación. Vamos a ponerlas ahora cara a cara para entender no solo lo que las separaba, sino y esto es lo importante, lo que al final las unía. Esta tabla es genial porque lo vemos todo de un vistazo. Los contextos, nada que ver. La Inglaterra de la reflexión filosófica frente a la Francia revolucionaria. Los métodos, pues por los opuestos, el argumento lógico y sereno frente al panfleto y la provocación. Los enfoques. Una piensa en una reforma a largo plazo a través de la educación y la otra exige derechos aquí y ahora. Y los tonos, bueno, el pedagógico de Wallstoncraft frente al irónico y radicalísimo de The Gosh. Y aquí ojo porque esta es quizá la diferencia más gorda entre las dos. Waltroncraft piensa en una maratón, un proceso largo de cambio de mentalidad a través de la educación. The Ghost, en cambio, piensa en un sprint. Para ella, la igualdad no es una meta lejana, es una condición indispensable para que la revolución sea una revolución de verdad y la quiere. Y entonces, ¿con qué nos quedamos de todo esto? A pesar de que sus caminos eran tan diferentes, lo increíble es que Wstoncraft y The Ghost juntas construyeron el pilar de un legado que sigue vivo, dejándonos una pregunta que de hecho nunca podemos dejar de hacernos, pues nos dejaron un concepto que es una bomba, la universalidad amputada. Lo que demostraron cada una a su manera es que la exclusión de las mujeres no fue un despiste, ni un olvido, ni un ya llegaremos a eso, no fue una decisión política. La universalidad nació coja por diseño. Y esto es fundamental para entenderlo todo. El feminismo no es un extra que llega después de la democracia. Nace dentro como la primera y más profunda crítica a las promesas que la propia modernidad no cumplió. Es, por así decirlo, la conciencia crítica de la democracia desde el minuto uno. Parece mentira, ¿eh? Dos. Solo dos pensadoras que con sus críticas no se limitaron a añadir un capítulo de mujeres a la historia. Su impacto fue mucho más allá. nos obligaron a releer y a reescribir toda la historia de la democracia y los derechos desde el principio. Y por eso al final todo esto sigue siendo tan increíblemente relevante, porque nos dejaron esa pregunta como una herramienta, casi como un visturí, para que cada vez que oigamos hablar de derechos, de libertad, de progreso en términos universales, su legado nos obliga a preguntar siempre, universales, sí, pero exactamente Right.