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TEORÍA DEL CONOCIMIENTO II
(Versión reducida) ¿Qué es la Hermenéutica? de Jean Grondin (Resumen amplio)
Resumen para estudio por Borja Brun de:
Grado de Filosofía - Teoría del Conocimiento II
Versión ampliada: https://www.youtube.com/watch?v=wK4-wtv1ocY
Si queréis descargar la presentación para imprimir podéis hacerlo desde aquí:
https://gamma.app/docs/Que-es-la-hermeneutica-vxhp33pz08jzmpv
Transcripción
Bueno, he realizado una presentación de de qué es la hermenéutica, el libro de J Rondan. Disculpar eh la forma de decir el nombre del autor porque se me da fatal el tema de idiomas. Y ahora voy a hacer una presentación más breve, ¿vale? Bueno, empezamos con esta primera diapositiva que tiene una imagen generada por IA un poco sacada de contexto, ¿no? Un poco anacrónica. Y bueno, desde las primeras páginas del libro, el autor nos intúa la hermenéutica en el corazón de lo humano, no como una técnica erudita ni como una especialidad filológica, sino como una manera de estar en el mundo. Vivir, nos dice el autor, es interpretar, ya sea un texto, un gesto, un acontecimiento o incluso a nosotros mismos. A lo largo del libro, el autor propone una narrativa filosófica del desarrollo hermenéutico, desde sus raíces como técnica interpretativa hasta su consagración como filosofía del ser, del lenguaje y del sentido. La hermenéutica no solo responde a la pregunta cómo interpretar, sino también a cómo comprendemos lo que somos. Los orígenes clásicos de la hermenéutica. Bueno, pues el recorrido comienza en la antigüedad cuando la interpretación era un arte reservado a lo sagrado, a lo jurídico. El término hermenéutica remite a Hermes, el mensajero divino, hijo de de Zeus y una figura que traduce lo ininteligible para los humanos. La interpretación entonces nace como mediación entre eso ininteligible para los humanos, que era la voz de lo divino, y nosotros como humanos entre el texto y el lector. En este contexto, la hermenéutica se limitaba a esclarecer el sentido original del texto bajo reglas rígidas y normativas. El lector ideal debía desaparecer para no contaminar la verdad del autor. Esta etapa premoderna ya encierra una tensión latente. Si el sentido está fijo, ¿por qué necesitamos interpretarlo? Entonces, aquí tenemos estos tres conceptos. En primero, en cuanto a lo sagrado, la interpretación de los textos religiosos y las revelaciones divinas. Pensemos, por ejemplo, en en la Biblia. en cuanto a lo jurídico, cómo se aplican las leyes que están escritas. Y en cuanto a lo textual, se busca un sentido original y la intención que tenía el autor cuando escribió ese texto. Bueno, hacia una hermenéutica universal. El siglo XIX marca una inflexión decisiva y es que la hermenéutica deja de ser una técnica subordinada y comienza a concebirse como una teoría general de la comprensión. Slayer Maser y Dilday protagonizan esta mutación. Por su lado, Slayer Maser, era teólogo y fue un traductor de Platón, concibe la interpretación como una forma de reconstruir el pensamiento del autor. No basta con leer lo que se dice. Hay que comprender mejor de lo que el propio autor se comprendió. Bilzey, por su parte extiende la hermenéutica a todas las ciencias del espíritu frente al modelo de las ciencias naturales, que requerían siempre una explicación de todo, eh, de ese positivismo, propone un modelo específico para lo humano, la comprensión. Es decir, Slayer Masher introduce dos ejes, uno gramatical centrado en la lengua, y otro psicológico, centrado en el espíritu del autor. El intérprete de alguna forma se vuelve un poco cocreador del sentido y Dilthy para él el hombre se comprende a sí mismo a través de las expresiones de la vida, textos, acciones instituciones que no se explican, sino que se interpretan desde dentro. ¿Cuál es el giro existencial de la hermenéutica? Bueno, pues lo da Martin Heidegger, quien radicaliza el pensamiento hermenéutico al punto de convertirlo en una ontología fundamental. Para él comprender no es una actividad entre otras, sino la estructura misma del ser del hombre, el dasin. Desde su hermenéutica de la facticidad hasta ser y tiempo, su libro, Heidegger sostiene que el ser humano no es el primero, no, perdón, que el ser humano no es primero un sujeto que conoce y luego actúa, sino que es un ser en el mundo. un ser en el mundo que comprende su existencia en el actuar mismo. Este ser en el mundo lo que dice es que estamos arrojados a una red de significados que ya nos está dada. Cuando llegamos al mundo, esa red ya existe. Y el círculo hermenéutico es la comprensión siempre parte de precomprensiones, de una serie de ideas prefijadas y lenguaje como casa del ser, el pensamiento deja de ser calculador y se vuelve meditativo. En cuanto a Rudolf Wman, la hermenéutica existencial aplicada a la teología, bueno, lo que hace este autor es que aplica el pensamiento heidegeriano a la teología cristiana. Su propuesta de desmitologizar busca traducir el mensaje del Nuevo Testamento a un lenguaje comprensible para el hombre actual, digamos. No se trata de negar los relatos milagrosos, sino de releerlos mejor como símbolos de la existencia auténtica, de reinterpretarlos. La fe, según Bullman, no consiste en aceptar hechos sobrenaturales, sino en asumir una forma de vida interpelada por el sentido profundo de esos relatos. Cristo no es una figura histórica que debe probarse, sino una llamada existencial. Por su parte, Gadamer hereda el heideegueranismo y lo transforma en una filosofía de la comprensión histórica y lingüística. en su obra Verdad y método afirma que el entender no es aplicar un procedimiento, sino vivir un acontecimiento. La verdad no está solo en las ciencias, está también en la historia, el arte, el lenguaje cotidiano. El modelo hermenéutico es el diálogo. Comprender es dejarse decir algo por el texto, por el otro, por la tradición. El lenguaje ocupa un lugar privilegiado. No es un mero vehículo, es el medio donde ocurre el ser. nos habla de los prejuicios no como errores, sino como condiciones necesarias de todo comprender. Nos habla de la tradición no como peso, sino como horizonte de sentido. Nos habla de la fusión de horizontes. Y es que la comprensión a su forma de ver ocurre cuando el horizonte del lector y el del texto se entrelazan. y nos habla también de la historia efectiva. Somos interpretados por la historia antes de interpretar nosotros mismos. Hermenéutica y crítica de las ideologías. Aquí aparece el desencuentro con la escuela de Frankfurt, en especial con Jurger Havermas. Aunque reconoce el valor de la tradición hermenéutica, Javermas la acusa de ingenuidad, de no tener en cuenta las distorsiones ideológicas que atraviesan el lenguaje y la comprensión. Para Havermas no basta con comprender, hay que desenmascarar. La tradición puede legitimar el poder. Los prejuicios pueden encubrir injusticias. Por ello, propone una dimensión crítica, un interés emancipador que permita liberar la comunicación de las coacciones del poder. Desenmascaramiento, crítica y emancipación. Para Paul Ricó, el sí mismo entre el texto y el conflicto de las interpretaciones. Rico busca reconciliar las tensiones entre comprensión y crítica, parte de la fenomenología, pero evoluciona hacia una hermenéutica que se enfrenta al conflicto entre la interpretación confiada, que busca sentido, y la interpretación de la sospecha que denuncia intereses ocultos, interpretación confiada e interpretación de la sospecha. Para Ricot, el texto es el gran mediador, ya que objetiva el discurso, lo pone a distancia y permite interpretarlo sin psicologismo. El texto ofrece una vía de acceso indirecta al mundo y también al sí mismo, sí de uno. La identidad no es una sustancia, sino una narración. El texto como mediador, donde se objetiviza el discurso, la doble hermenéutica, explicación y comprensión, sí mismo como otro, una identidad narrativa y ética. Hermenéutica y de construcción cuando el sentido se dispersa. Jax de Rida representa el mayor desafío a la hermenéutica contemporánea. Donde Gadamer busca el sentido como acontecimiento compartido. Terrida insiste en que el sentido siempre se difiere, se desplaza, se fragmenta. No hay una plena presencia ni verdad última, solo hay huellas, diferencias y trazas. La deconstrucción no destruye el texto, pero sí lo abre, lo descentra, lo lleva al límite. Derrida muestra que todo texto encierra a porías internas contradicciones que socaban su aparente estabilidad. El famoso encuentro entre Gadamer y Terrida en 1981 revela este desencuentro. Uno habla de diálogo y el otro de diferencia. La hermenéutica postmoderna entre el pragmatismo y el nihilismo. Con Ricard Rorty y Jano Bátimo, la hermenéutica entra en su fase postmoderna. El objetivo ya no es alcanzar la verdad, sino habitar el mundo desde una pluralidad de sentidos. Rorty propone abandonar la idea de representación y abrazar una visión pragmatista de lenguaje. La verdad no es correspondencia, sino utilidad en una conversación social. Bátimo, por su parte, asume el niñilismo hermenéutico como destino positivo. Si todo es interpretación, entonces debemos abandonar los grandes relatos metafísicos. Rorty, el ironista liberal, alguien que sabe que su propio vocabulario podría ser otro, pero que defiende la conversación y la solidaridad como valores pragmáticos. Bátimo, el pensamiento débil, abierto, sin fundamentos absolutos, que acepta la multiplicidad de interpretaciones como una liberación de la metafísica tradicional y, en fin, una pluralidad postmoderna, una hermenéutica sin garantías, pero también sin imposiciones, que navega entre fragmentos con ligereza, ironía y respeto. Para acabar, el autor cierra la obra sin clausurarla realmente y más que una respuesta, lo que nos ofrece es una constatación y es que la hermenéutica ha devenido universal. Ya no es un método, sino una forma de vivir, de pensar y de relacionarse. No hay fuera del lenguaje, no hay interpretación neutral, no hay comprensión sin historia. Pero eso no es una tragedia, es una oportunidad, porque la hermenéutica, en su versión más onda no pretende dominar el sentido, sino cuidarlo. Escuchar, interpretar, reinterpretar. Eso es todo lo que tenemos y eso tal vez sea suficiente.