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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I - PREGUNTAS DE EXAMEN
10 | Etapas de la humanidad | Evolución humana
Etapas de la humanidad | Evolución humana Divide la historia en tres fases según la autocomprensión humana: 1) Hominidad (mito, particularismo, el otro no es humano); 2) Humanidad (Grecia/Roma, descubrimiento de la razón universal, paideia y humanitas); 3) Modernidad (razón técnica, unificación global fáctica pero deshumanización y pérdida de sentido).
Transcripción
Bueno, pues vamos a empezar un viaje fascinante a través de la historia. ¿Para qué? Pues para intentar descifrar algo que a menudo damos por sentado. ¿Qué significa eso de ser humano? Vamos a ver que esta idea, lejos de ser fija, ha pasado por tres etapas gigantescas y cada una, ojo, está marcada por una forma completamente distinta de usar la razón. Esta es la gran pregunta, ¿verdad? Uno podría pensar que la respuesta es sencilla, algo biológico y ya está, pero la realidad es que desde un punto de vista filosófico, la respuesta ha dado un giro tremendo a lo largo del tiempo. La forma en que nos hemos visto a nosotros y a los demás no tienen nada que ver con la de hace siglos. Así que venga, vamos al lío. Todo este recorrido se puede dividir básicamente en tres fases clave. Y lo más interesante de todo es que cada una de ellas se define por un uso diferente de la razón, por una imagen distinta de nosotros mismos y esto es fundamental por una idea totalmente opuesta de lo que es humano y de lo que no lo es. Aquí tenemos el mapa del viaje ominidad, humanidad y modernidad. Pero que no nos engañen los nombres, no son solo tres palabras, son tres mundos, tres mentalidades completamente diferentes. Vamos a meternos en cada una para entender un poco mejor cómo hemos llegado hasta aquí. Empezamos por el principio de todo, por la ominidad. Es con muchísima diferencia la etapa más larga, un tiempo en el que la gente vivía de una manera que hoy, uf, nos costaría muchísimo imaginar. Un mundo que estaba gobernado por completo por el mito. A ver, pensemos en estas características. Hay que imaginarse un mundo de grupos pequeños, totalmente aislados los unos de los otros. El pensamiento mítico, ese que se basa en la tradición, en una autoridad que simplemente no se discute, era la única herramienta para dar sentido a las cosas. La identidad era tribal, particular, no había una idea de algo universal. ¿Y qué pasaba con los de fuera del grupo? Pues que muy a menudo ni siquiera se les consideraba humanos. Así de simple. Y todo esto se resume en un concepto clave, la intersubividad particular. ¿Qué quiere decir esta palabreja? Pues básicamente que la verdad, el conocimiento, la identidad, todo eso solo tenía validez y sentido dentro de la propia tribu. No existía un nosotros que abarcase a toda la especie. El universo de cada grupo literalmente se acababa en sus fronteras. Y de repente algo cambia, se produce un salto monumental. Entramos en la segunda etapa, la de la humanidad, que nace allá en la Grecia clásica con la filosofía y la ciencia. Y es aquí donde por primerísima vez en la historia se empieza a pensar en la idea de una humanidad universal. Aquí se ve perfectamente el cambio de motor, ¿no? Se deja atrás la razón mítica, la que acepta las cosas porque siempre han sido así y se da paso a la razón reflexiva, al famoso logos. El Logos es una auténtica revolución porque lo que busca es una verdad universal, una lógica que sirva para cualquiera en cualquier sitio. Es ni más ni menos que el nacimiento del pensamiento crítico. Y claro, con el Logos nace este ideal revolucionario, la humanitas, la creencia de que todos, absolutamente todos, formamos parte de una única sociedad universal. La identidad ya no se define por haber nacido en Atenas o en Esparta, se define por encima de todo por ser humano. Muy bien, pero ¿cómo se llega a ese ideal de humanitas? Pues a través de la paideia, este es el gran proyecto educativo de los griegos, un sistema pensado para formar a ese nuevo ciudadano universal. La educación pasa a ser la herramienta fundamental para cultivar la razón y para construir esa humanidad que se comparte. Pero, y aquí viene el gran pero de esta etapa, aunque la idea era potentísima, se quedó en eso, en una idea, en un ideal teórico. En la vida real, en la práctica, el mundo seguía funcionando con relaciones de poder, con guerras, con esclavitud. Esa nueva razón universal, tan bonita en el papel no fue capaz de cambiar la política. Y esto nos lleva de cadeza a nuestra propia era, la modernidad. Una etapa que está definida por una forma de razón completamente nueva y sobre todo por una paradoja profundísima y a veces bastante terrible. El motor aquí es otro, es la razón técnica. El objetivo ya no es tanto encontrar la verdad universal como lograr la eficacia. se basa en la observación, en la experimentación, en el cálculo. Es la razón que está detrás de la revolución industrial, de la ciencia aplicada, del poder inmenso del Estado moderno. Y es una razón poderosísima. Y es gracias a esta razón técnica que la modernidad consigue algo con lo que la etapa anterior solo pudo soñar, la unidad efectiva de toda la especie humana. A través de la tecnología, del comercio y no hay que olvidarlo, muchas veces de la conquista, el mundo se hace global. Por primera vez en la historia estamos todos conectados de verdad, pero claro, esa conexión, esa unidad no surgió de un diálogo entre iguales ni de un acuerdo amistoso. Tuvo un lado muy muy oscuro. Y aquí está la gran paradoja de nuestro tiempo. Esa unidad global se consiguió en gran medida a través del dominio de Occidente, gracias a su superioridad técnica y militar. Así que a la vez que se lograba esa humanidad global, se estaba creando una nueva forma de inhumanidad estructural basada en la explotación y en la violencia de esta razón que es puramente instrumental. En fin, hemos hecho un recorrido larguísimo, desde el mito en la tribu hasta la tecnología global. ¿Qué sacamos de todo esto? ¿Cuál es el balance final de este viaje? Pues como hemos visto, la historia de lo humano es en el fondo, la historia de sus distintas formas de razón. Empezamos con una razón mítica. totalmente cerrada en su propia comunidad. dimos un salto de gigante a un ideal de razón reflexiva y universal y hemos acabado en una razón técnica superperosa, pero también peligrosa, que nos ha unido a todos físicamente. Y todo esto nos deja con una pregunta flotando en el aire, una pregunta clave para el futuro. La unión técnica, la globalización, eso ya está aquí, es un hecho, pero basta con eso. Si esa razón nos conectó a través del poder y del dominio, ¿qué tipo de razón necesitamos ahora para construir una comunidad global que sea de verdad humana? Una que se base en el respeto, en el entendimiento mutuo. Ahí queda la reflexión.