← Volver al buscador
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA I

El Misterio del "Lektón" en Isidoro de Sevilla

Historia de la Filosofía Medieval y Renacentista I - Grado de Filosofía - 2º año UNED Creado con Notebook LM

Transcripción

Muy buenas. Hoy nos vamos a meter de lleno en un misterio del lenguaje académico, uno que está escondido en un texto de la Alta Edad Media. Se trata de una sola palabra, una palabra griega que nos va a servir como una llave para entender cómo se pensaba la lógica hace más, bueno, hace más de 1000 años. Venga, vamos a empezar a tirar del hilo. Y todo, todo empieza aquí con esta frase de nada de Isidor de Sevilla en su obra monumental, las etimologías. Ahí en mitad de una explicación en latín va y suelta esta palabra griega lectón. Y claro, la pregunta salta al momento, pero ¿por qué? ¿Qué necesidad tenía de recurrir al griego para definir algo tan básico para la dialéctica? Pues ese es precisamente el enigma que vamos a resolver. Así que vamos a plantear esto como una pequeña investigación, casi un thriller lingüístico. Tenemos a nuestro protagonista, que es Isidoro de Sevilla, un erudito de los que ya no quedan y tenemos la pista que nos dejó, esa palabrita lectón. Nuestro trabajo va a ser seguir esa pista hasta el final para entender qué nos quería decir exactamente. Venga, para empezar a montar este puzzle vamos a analizar la primera pieza, la más evidente, la palabra que el propio Isidoro usa para traducir lectón al latín, que es el término dictio. Y aquí, ojo, es super importante que entendamos una cosa. Dictio no es dicción, como lo usamos hoy, en plan, "Qué buena adicción tiene este actor!", No, en la lógica de la época, dictio era, digamos, el ladrillo básico del pensamiento, la palabra, la expresión, aquello con lo que construyes un argumento era la materia prima de la lógica. Y esto nos lleva directos al meollo de la cuestión. Para Isidoro, la dialéctica, que es el arte de discutir con lógica, se centra justo en esto, en analizar, en debatir sobre las dicciones, sobre los enunciados. O sea, no es una discusión sobre el tiempo, es una discusión sobre las palabras que usamos para razonar sobre el tiempo. Para que se entienda todavía mejor, Isidoro, la diferencia de su prima hermana, la retórica. A ver, mientras que la retórica lo que busca es persuadir, convencer con el discurso, la dialéctica tiene un fin mucho más analítico. Se mete, por así decirlo, en las tripas del lenguaje, en las dicciones, para ver si los argumentos se sostienen. Son dos formas distintas de usar las palabras, ¿vale? La parte latina dictió, "Ya la tenemos controlada." Ahora nuestra investigación nos lleva a la segunda pieza del misterio. Vamos a seguir la pista hacia atrás hasta su origen griego para descubrir qué era exactamente el lectón. Y aquí la cosa se pone bastante más profunda, la verdad. Para los filósofos estoicos, que son las que acuñaron el término, lectón no es simplemente lo que se dice, no, es lo decible, es el significado abstracto, la idea que además consideraban incorpórea que hay detrás de las palabras que soltamos por la boca. Es un concepto filosófico, vamos, con mucha más miga. Claro, este concepto tan denso no llegó así, tal cual a manos de Isidoro. La palabra hizo un viaje muy largo, nació como una idea filosófica superabstracta con los estoicos. Pero al pasar a la tradición latina se fue simplificando, se volvió más práctica y al final le llegó a Isidoro, que la usó de una manera muy funcional, como un simple sinónimo de dictió, de la expresión concreta. Bien, pues ya tenemos todas las piezas sobre la mesa. Ahora sí que podemos resolver el misterio. ¿Por qué demonios hizo Isidoro esta conexión? ¿Qué buscaba al sacar a relucir la palabra lectón? Pues el punto clave es este. A Isidoro no le interesaba la compleja filosofía estoica sobre si el lectón era o no incorpóreo. Su enciclopedio, las etimologías, tenía un objetivo práctico, educativo. Su misión era recopilar y hacer digerible todo el saber antiguo para la gente de su tiempo. Así que necesitaba un término claro y funcional para definir de qué iba la dialéctica. Así que la solución es en realidad de una lógica aplastante. Y si Dora utiliza Lecton como un argumento de autoridad, es como si estuviera diciendo, "A ver, esto de lo que estamos hablando, las dicciones, es algo tan fundamental que los mismísimos filósofos griegos ya tenían un nombre para ello. Lectón lo usa para darle prestigio y precisión a su definición. La dialéctica es el análisis de lo que se dice. Bueno, pues hemos hecho un buen viaje, eh, desde la Sevilla Bisigoda hasta la Grecia estoica y de vuelta vamos a resumir que hemos descubierto en esta pequeña investigación lingüística. En resumen, que no tiene más misterio, para Isidoro de Sevilla, lectón era el nombre técnico, el nombre griego con prestigio para lo que en latín se llamaba dictio. Y dictio es simplemente lo dicho, la expresión lingüística. ¿Y por qué lo menciona? Pues para dejar meridianamente claro que la dialéctica es la disciplina que se encarga de analizar esas expresiones dentro de los argumentos, sencillo y directo. Y claro, todo esto nos deja con una última reflexión. Isidoro usó una palabra clave lectón para definir todo un campo del saber. Hoy en día nosotros también tenemos palabras así, ¿no? Términos que encierran ideas complejísimas desde algoritmo hasta sostenibilidad o inteligencia artificial. Da que pensar, eh, cuáles son esas palabras clave que definen nuestro mundo y cómo, sin darnos cuenta, moldean nuestra forma de verlo.