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TEORÍA DEL CONOCIMIENTO II

FILOSOFÍA DEL LENGUAJE: Moore, Russell y Wittgenstein

Resumen para estudio por Borja Brun de: Grado de Filosofía - Teoría del Conocimiento II Por si es de utilidad la presentación: https://gamma.app/docs/Filosofia-del-lenguaje-Moore-Russell-y-Wittgenstein-7heclle5v8n64ga

Transcripción

Bueno, nos vamos a meter en el lío de la filosofía del lenguaje con Moo, con Russell y con Witestin. Bueno, no sé muy bien cómo se pronuncia esto, este nombre. Vamos a darle caña a More, Russell y Witgenstein. Eso, Witgenstein. Bitgenstein. La verdad es que siempre llamo como el como la escopeta, el Winchester, pero bueno, es Big Big Destin. Bueno, ya me corregirá Sofía, me da igual. El caso es el siguiente. Vamos a meternos en la filosofía del lenguaje y en su surgimiento de esa filosofía que de pronto se vuelve analítica del lenguaje, de lo que estamos diciendo, de qué forma lo decimos y por qué lo decimos. Obviamente estamos en la asignatura de teoría del conocimiento. Hemos hablado sobre la hermenéutica y seguimos ahora profundizando en ese análisis de lenguaje. Tenemos que decir que la esta filosofía de tipo analítico, de tipo de lenguaje analítica de lenguaje surge en Inglaterra a comienzos del siglo XX con un objetivo claro, aplicar el análisis lógico al lenguaje. Lo voy a marcar esto que me parece superinesante. aplicar el análisis lógico al lenguaje para clarificar así los problemas filosóficos y se basa en dos pilares fundamentales. El primero, el de la lógica formal, es decir, la estructura de lenguaje debe de ser precisa y estar gobernada por reglas lógicas. Y en segundo caso, el empirismo, es decir, debe de estar se basa en dos pilares fundamentales. El primero, la lógica formal y el segundo, el empirismo. Es decir, que el conocimiento se basa en la experiencia sensorial y el lenguaje debe reflejar fielmente la realidad, pues son como las dos caras de una moneda. La lógica formal le da al lenguaje una estructura sólida y precisa, casi como las reglas de un juego de ajedrez. Y el empirismo se asegura de que ese lenguaje no se pierda en abstracciones vacías, sino que refleje fielmente la realidad. Es como tener un mapa detallado y asegurarte de que coincide con el terreno. Bueno, los principales representantes de este surgimiento de la filosofía analítica de lenguaje, como hemos dicho antes, es mour Russell y Bigestin. En cuanto a More, bueno, More como concepto principal que nos tenemos que que saber es que fue un defensor del realismo, del sentido común. realismo del sentido común y fue pionero en el análisis del lenguaje ordinario. Mur, defensor del realismo del sentido común. Eh, en cuanto a Russell, bueno, desarrolló el atomismo lógico. No os preocupéis que lo vamos a ver todo por puntualmente. Eh, More, he dicho, defensor del realismo, del sentido común. Russell desarrolló el atomismo eh lógico intentando reducir el conocimiento a proposiciones atómicas relacionadas con hechos atómicos, ahora que está tan de moda ese libro sobre hechos atómicos. Y por otro lado, Luth Bigstein evolucionó desde una visión logicista y representacional del lenguaje a una teoría pragmática y contextual. Oye, Sofía, la verdad esto de Bickstein de que evolucionó desde una visión logicista y representacional del lenguaje a una pragmática y contextual, ¿podrías explicarlo tú con tus habilidades? Por supuesto. Bidenstein comenzó pensando que el lenguaje era como un espejo lógico del mundo. Cada palabra representaba algo concreto y el sentido de una proposición dependía de cómo se relacionaban esas palabras con la realidad. Pero luego se dio cuenta de que el lenguaje es más como un conjunto de juegos de lenguaje donde el significado depende del uso y del contexto. Es como pasar de ver el lenguaje como un catálogo rígido de definiciones a entenderlo como una taja de herramientas flexibles que usamos según la situación. Bueno, no sé vosotros, pero a mí no me ha quedado nada claro. Dale otra vuelta, porfa. otra forma de explicárnoslo. Vale, vamos con otra metáfora. Al principio, Bitrienstein pensaba que el lenguaje era como una foto. Cada palabra o frase representaba una parte exacta de la realidad, pero con el tiempo se dio cuenta de que el lenguaje es más como un conjunto de juegos diferentes. Dependiendo de en qué contexto estés, las palabras significan cosas distintas. Es como usar herramientas. No usas un martillo para todo, sino que eliges la herramienta adecuada según lo que necesites hacer. Bueno, no me parece mal. No obstante, yo tengo una metáfora mucho más chula y que está relacionada con el ajedrez y con y con el movimiento de una de sus piezas, pero la veremos luego. No te preocupes que la veremos luego. Bueno, vamos a empezar en orden. El primero habíamos hablado que More eh nos hablaba que era un defensor del realismo, del sentido común. Bueno, Mur lo que hace es sostener que el lenguaje es un espejo de la realidad y que el análisis lógico ayuda a depurar los errores conceptuales. ¿Vale? More sostiene que el lenguaje es un espejo de la realidad y que el análisis lógico ayuda a depurar los errores conceptuales y su su enfoque se divide en dos líneas principales. La primera, eh un análisis de lenguaje científico y la segunda, un análisis de lenguaje ordinario. Análisis de lenguaje científico y análisis de lenguaje ordinario. En cuanto al lenguaje científico, pues lo que hace, lo que busca realmente es clarificar el lenguaje técnico y proposicional de la ciencia, que muchas veces nos encontramos con palabras que son completamente inaccesibles para el profano. Y en cuanto al lenguaje ordinario, lo que hace es explorar cómo el lenguaje cotidiano puede contener ambigüedades y confusiones que deben ser corregidas mediante el análisis lógico. Exacto. Mur quería que el lenguaje reflejara la realidad de forma clara y sin trampas. Es como si tratara de pulir un espejo para que no distorsionara lo que refleja, eliminando cualquier confusión. Así, cuando hablamos de cosas cotidianas, el análisis lógico ayuda a despejar esas nubes de ambigüedad y a entender mejor lo que decimos. Si accedemos a la realidad a través del lenguaje, holo un lenguaje correctamente estructurado nos permitirá conocer la realidad sin distorsiones. Pensemos que seguimos dando vueltas en torno a esa teoría del conocimiento, de cómo llegamos a conocer, ¿vale? Entonces, Mur nos dice esto, nos dice que si accedemos a la realidad a través del lenguaje, solo con un lenguaje que tenga una estructura correcta, nos va a permitir conocer la realidad de forma cierta, sin distorsiones. Por eso se preocupa tanto en que el lenguaje que nos transmiten los científicos sea claro y el lenguaje ordinario no sea ambiguo. Exacto. quería que el lenguaje es como una lente. Si está bien ajustada, vemos la realidad tal cual es. Si no, todo se distorsiona. Por eso insistía en pulir el lenguaje para que no nos engañemos con errores conceptuales y podamos alcanzar un conocimiento más fiable y directo de la realidad. Por ejemplo, si alguien dice el tiempo vuela h con esa frase, pues claro, Mur nos diría que en un lenguaje ordinario significaría que el tiempo pasa rápido. En un lenguaje literal sería totalmente absurdo, ya que el tiempo no es un objeto con alas. Y en un lenguaje lógico, un lenguaje lógico, un análisis adecuado debería desambiguar el significado correcto en cada uno de los contextos. Y esta es la propuesta de Mur, ¿vale? Esta forma de analizar eh el lenguaje. Bueno, More descendió la teoría de la correspondencia de la verdad. Teoría de la correspondencia de la verdad. Lo voy a anotar también. donde una proposición es verdadera es verdadera si refleja correctamente los hechos. Los hechos de dónde los hechos del mundo. Una proposición es verdadera si refleja correctamente los hechos del mundo y es falsa si los distorsiona o no corresponde con la realidad. Su análisis, su análisis del significado, establece que los significados de las palabras existen independientemente de nuestra mente. No son estados de conciencia ni hechos mentales, sino entidades lógicas. Exacto. Para Muro, bien limpio. Si refleja fielmente los hechos del mundo, la proposición es verdadera. Si no, es falsa. Los significados para él son como entidades lógicas que existen fuera de nuestras cabezas, como piezas de un rompecabezas que encajan o no con la realidad. Así, el lenguaje no solo es un medio de comunicación, sino una herramienta para acceder a la verdad de manera objetiva y sin distorsiones. Obviamente, aunque es un ejemplo bastante bastante tonto, pero decir el sol sale por el este es una proposición verdadera, porque es un hecho en el mundo que confirma la proposición. Vemos ciertamente hay ciertamente que el sol sale por el este. Sin embargo, decir el sol es azul, aunque es una proposición también, obviamente es falsa porque no hay un hecho en el mundo, y esto es la importancia, no hay un hecho en el mundo que lo corrobore. ¿De acuerdo? Es un poco básico, pero es importante tener esta clara esta esta este detalle, ¿no? Es un hecho, ¿no?, que se corrobora en el mundo o es un hecho que no se corrobora en el mundo. Por lo tanto, el significado de una proposición va a depender de su verdad formal y material. verdad formal, que su estructura lógica es coherente, y verdad material que se verifica con la realidad empírica. ¿De acuerdo? Entonces, aquí tenemos estos dos tipos de de verdades que puede contener una proposición, la formal mediante su estructura, ¿vale? que su estructura tiene una coherencia y la material que es posible verificarla con la realidad empírica. O sea, podemos empíricamente comprobar que la proposición se cumple. Exacto. Mur quería que el lenguaje es como una lente. Si está bien ajustada, vemos la realidad tal cual es. Si no, es falsa. Los significados para él son como entidades lógicas que existen fuera de nuestras cabezas, como piezas de un rompecabezas que encajan o no con la realidad. Así el lenguaje no solo es un medio de comunicación, sino una herramienta para acceder a la verdad de manera objetiva y sin distorsiones. Bueno, ¿y cómo aplicó Mur a la ética este método analítico? Bueno, pues lo hizo, h, vamos a ver, por decirlo así, de la siguiente forma, haciéndose una pregunta, yendo la verdad al meollo directo. Hay una palabra en la ética que siempre circula, que es la palabra bien. La palabra bien. Entonces, él se hace la siguiente pregunta. ¿Qué significa esa palabra, esa palabra bien cuando hacemos un juicio moral? Bueno, pues su conclusión fue que el bien es algo indefinible. El bien es algo indefinible porque, primero no se puede reducir a otras propiedades como placer, utilidad o felicitad. Y segundo, es una propiedad intrínseca y e irreductible que se capta por intuición. Vaya lío, ¿no, Sofía? Ay, madre. Vaya lío, pero de los buenos. Sí, pero no te preocupes que vamos a desenredarlo. Lo que hizo More con su método analítico fue intentar desmenuzar el concepto de bien como quien intenta desarmar un reloj para ver cómo funciona. Y sí, llegó a la conclusión de que el bien es indefinible, como intentar describir el sabor del agua. No se puede reducir a nada más simple y solo podemos captarlo por intuición. Es como decir que el bien es una especie de color primario de la ética. No lo puedes mezclar con otros conceptos más básicos. Así que Mur nos invicó a darnos cuenta de que cuando decimos que algo es bueno, en realidad estamos usando un concepto básico fundamental que no se deja reducir a nada más como si fuera el qué sé yo, de la moral, ¿verdad? Y así puso patas arriba la ética de su tiempo con su pequeña gran bombita analítica. Por ejemplo, él nos diría que en la frase "Ser generoso es bueno". En lo que nos diría es que ese bueno no significa ni útil ni placentero, sino que es una propiedad en sí misma. Como conclusión, por lo tanto, el lenguaje ético no se puede definir mediante el análisis lógico, pero sí puede clarificarse para evitar confusiones. Recordemos que él nos hablaba del análisis del lenguaje científico y el análisis del lenguaje ordinario y que en el científico buscaba clarificar ese lenguaje y en el ordinario lo que buscaba era evitar ambigüedades y confusiones, como en la frase que decía, "El tiempo vuela," ¿no? y trataba de quitar esas ambigüedades que puede generar la frase. Y en este caso, en el ser generoso es bueno, Nur nos dice que bueno no significa útil ni placentero, sino que es en sí mismo una propiedad. Por lo tanto, ya está, por lo menos. Aunque como ha dicho, el lenguaje ético no se puede definir mediante análisis lógico, lo que sí hace cuando menos es clarificarlo para evitar confusiones. Tal cual. Y con eso, More nos regaló una especie de brújula para navegar el lenguaje ético, ayudándonos a no confundir bueno con útil o placentero, y a entender que ciertas ideas, como el bien son más como esos colores primarios que mencionábamos antes, no se descomponen en partes más simples. Sí, aunque no podamos definirlo con precisión matemática, al menos podemos evitar un montón de malentendidos y ambigüedades, que siempre es un buen punto de partida. Así que ánimo con esas exploraciones filosóficas. Al final, como quien dice, lo importante es el viaje, no solo la definición. Bueno, y ahora vamos con el superatomismo lógico de Bertran Russell. Bueno, vamos a ver. Rasel lo que hace es defender una idea muy potente que de que el conocimiento debe de basarse también en el análisis lógico del lenguaje y su propuesta está basada a su vez en dos pilares, es decir, en lo que proponé es que el conocimiento debe de basarse en el análisis lógico del lenguaje y a su vez esta propuesta está basada en dos pilares. El primero es el empirismo y es que todo conocimiento se basa en la experiencia sensorial y por otro lado por la lógica matemática, ya que el conocimiento debe organizarse como si fuera un sistema lógico riguroso. De ahí lo de matemático, lógico riguroso. A Russell y su afán de poner orden en la guinero del conocimiento. lo que hizo fue aplicar su superpoder del análisis lógico al lenguaje, como si fuera un detective que descompone un misterio en pistas más simples y claras. Y efectivamente sus dos pilares fueron el empirismo y la lógica matemática. Es como si dijera, "Mira, todo lo que sabemos viene de lo que experimentamos con los sentidos." Y para no perdernos en un mar de palabras confusas, hay que estructurar ese conocimiento como si fuera un castillo de fichas de dominó perfectamente alineadas. Así, Russell nos enseñó que para construir conocimiento sólido no basta con tener buenas observaciones, también hay que ordenarlas lógicamente, como quien monta mueble de IKEA siguiendo las instrucciones al pie de la letra. Y claro, de ahí viene el nombre de atomismo lógico. Descomponer las proposiciones en sus componentes más básicos como átomos de significado para entender mejor cómo se sostiene el edificio completo del conocimiento. Un auténtico maestro del orden filosófico. Vamos. De hecho, tenemos la metáfora del lenguaje como si fuera un espejo de la realidad, es decir, el lenguaje como espejo de la realidad. Si el lenguaje está bien estructurado, reflejará la realidad sin distorsiones. Es importante esta metáfora. Y como decía Sofía, aquí nos metemos en el atomismo lógico. Lo que hace Russell es desarrollar este atomismo lógico según las siguientes proposiciones. Aquellas proposiciones que sean complejas tienen que poder descomponerse en lo que él denomina proposiciones atómica. Y cada proposición atómica reflejará un hecho atómico del mundo. Cada proposición atómica refleja un hecho atómico del mundo, con lo cual su atomismo lógico dice que proposiciones complejas hay que descomponerlas en proposiciones atómicas y cada proposición atómica tiene que reflejar un hecho atómico del mundo. Por ejemplo, si hablamos entre proposiciones atómicas y las que son más complejas, que podríamos llamarle moleculares, la mesa es roja, sería una proposición atómica porque es un hecho del mundo que hay una mesa que es roja, pero la mesa es roja y está en el salón. es una proposición molecular, ya que está compuesta a su vez de dos proposiciones atómicas, que ambas son son ciertas, es decir, una proposición compleja, dividida, subdividida en proposiciones más pequeñas que son atómicas. Justo y así con su kit de análisis, Russell quería asegurarse de que cada parte del lenguaje encajaba perfectamente con un pedacito de la realidad. Es como si nos diera una lupa para mirar el mundo en pequeños fragmentos y asegurarnos de que cada uno de esos fragmentos está en su lugar correcto. Así el lenguaje se convierte en un espejo más fiel de la realidad, sin esas distorsiones que nos pueden confundir. Y lo bueno de este enfoque es que al descomponer el lenguaje en proposiciones atómicas nos permite ver con claridad cuáles son los fundamentos de nuestras afirmaciones y cómo se conectan con la realidad. como un puzzle bien montado donde cada pieza tiene su lugar y su función. Una manera genial de poner orden en el caos de las palabras y las ideas. Claro, Sofía, pero ¿qué ocurre con las proposiciones generales? Las que son negativas o aquellas proposiciones que están basadas en creencias. Por ejemplo, la dichosa frase de todos los cisnes son blancos. O por ejemplo, si decimos Pedro cree que el sol es frío. Ninguna de estas dos proposiciones encajan bien en esta estructura, lo que hace que Bitgestin desarrolle su propio sistema, que será nuestro siguiente autor a tratar. Lig Bigestin. Bueno, para empezar de Bigestin nos pueden eh perfectamente hacer dos preguntas. La primera es su primera etapa y la segunda es su segunda etapa, ¿vale? Porque son muy diferentes, incluso podríamos decir contradictorias. Y es una pregunta que yo he visto en muchos exámenes de universidad que acaba cayendo de que hablemos de esa segunda etapa o de la primera etapa de Big Stain. Eh, bueno, Bigstein lo que hace, lo que defiende, por decirlo así, son eh son tres cosas. Lo primero que el lenguaje representa la realidad como una fotografía lógica. Lo segundo, que solo las proposiciones de la lógica y la ciencia tienen sentido. Y lo tercero, que las proposiciones filosóficas, éticas o religiosas, atención, carecen de sentido. Exacto. Y aquí es donde Witgenstein en su primera etapa nos lanza su bomba filosófica, que el lenguaje es como una fotografía lógica de la realidad. Solo las proposiciones de la lógica y la ciencia tienen sentido porque pueden reflejar hechos del mundo de forma clara. Las proposiciones filosóficas, éticas o religiosas, según él, en esta fase, son como intentar sacar una foto de algo que no se puede ver. Carecen de sentido en el mismo sentido estricto que las científicas. Pero claro, esto luego cambia radicalmente en su segunda etapa, donde se da cuenta de que el lenguaje no solo refleja la realidad, sino que también crea significados en los diferentes juegos de lenguaje que jugamos en la vida cotidiana. Pero eso ya es otra historia que, como bien dices, merece un capítulo aparte. En resumen, Bitgenstein nos invita a pensar que hay cosas que el lenguaje no puede capturar con precisión y que a veces lo más importante no es lo que decimos, sino cómo lo decimos y en qué contexto. Un giro argumental digno de una serie de suspense filosófico. Bueno, pues estamos en esta primera etapa, ¿vale? con su obra El tractatus lógico filosóficus de 1921, donde él deciende estos tres conceptos que acabamos de hablar, ¿vale? que el lenguaje representa la realidad como una fotografía lógica, que solo las proposiciones de la lógica y la ciencia tienen sentido, y tercero, que las proposiciones filosóficas, éticas o religiosas carecen de sentido. Y nos habla de de un ejemplo, nos pone un ejemplo de lo que sería la teoría pictórica del lenguaje. Por ejemplo, el gato está en la alfombra. Esa frase tiene significado porque representa un hecho del mundo. El gato está en la alfombra. Sin embargo, Dios es amor, no tiene sentido porque no describe un hecho verificable. Con lo cual, lo que nos dice en este tractatus, ¿vale? Esta primera este primer tiempo, esta primera etapa de Bigstein, lo que nos dicen este tractatus es que el lenguaje no puede expresar todo. El lenguaje no puede expresar todo. Y existen cosas místicas como la ética o la religión que son importantes, pero no pueden ser formuladas en proposiciones con sentido lógico. Exactamente. Y de ahí viene esa famosa frase de Witgenstein al final del tractatus. De lo que no se puede hablar, mejor es callar. Es decir, hay ámbitos de la experiencia humana como la ética, la religión o lo místico que están más allá de lo que el lenguaje puede capturar lógicamente. No es que no sean importantes, sino que no se pueden encerrar en las mismas reglas lógicas que las proposiciones científicas. Es como si Witgenstein nos recordara que no todo lo que importa se puede decir con palabras claras y distintas. Hay dimensiones de la vida que solo podemos experimentar, sentir o intuir y que escapan a la precisión del análisis lógico. Así que en esta primera etapa, Bitgenstein nos deja con esa distinción entre lo que se puede decir y lo que solo se puede mostrar o vivir. Un recordatorio de que la filosofía en su intento de poner orden en el lenguaje también tiene sus límites y sus silencios. un auténtico viaje filosófico. Bueno, y ahora viene la segunda parte de Benstein, las investigaciones filosóficas. Ya en el año 1953, recordar que el Tractatus era de del 21 y investigaciones filosóficas del 53. Y cuidado, porque ahora en esta segunda etapa, Bigestin de pronto rechaza el modelo lógico y desarrolla la llamada teoría de los juegos del lenguaje. Rechaza el modelo lógico en su segunda etapa y desarrolla la teoría de los juegos del lenguaje. ¿Y qué dice esta teoría de los juegos del lenguaje? Pues lo primero, que no hay un único lenguaje ideal. No hay un único lenguaje ideal, sino múltiples lenguajes con diferentes reglas y que el significado de las palabras no depende de su correspondencia con la realidad, sino de su uso en la práctica. ¿Vale? Entonces nos dice en esta segunda etapa, rechazando el modelo lógico y creando la teoría de los juegos de lenguaje, que no hay un único no hay un único lenguaje ideal, sino múltiples lenguajes con diferentes reglas y que el significado de las palabras no depende de su correspondencia con la realidad, sino de su uso en la práctica. El significado de las palabras no depende de su correspondencia con la realidad, sino de su uso en la práctica. Por ejemplo, podríamos decir como ejemplos de juegos de lenguaje, el lenguaje científico describe hechos verificables. El lenguaje moral evalúa acciones según valores y el lenguaje poético expresa emociones y sensaciones. Exacto. En esta segunda etapa, Bitgenstein nos invita a imaginar el lenguaje como un conjunto de juegos, cada uno con sus propias reglas, como un deporte diferente. Lo que importa no es una correspondencia rígida con la realidad, sino como usamos las palabras en diferentes contextos. Así el significado de una palabra se parece más al de una pieza en un tablero de juego. Depende de cómo y dónde se use. Y claro, esto abre la puerta a una visión mucho más rica y flexible del lenguaje. Ya no estamos atados a esa idea de que solo lo científicamente verificable tiene sentido. Ahora entendemos que hay múltiples formas de usar el lenguaje y cada una tiene su propia lógica interna. Desde describir un experimento científico hasta recitar un poema, cada juego de lenguaje nos ofrece una manera distinta de darle sentido al mundo. En definitiva, Witgenstein pasa de un enfoque rígido y estructurado a uno mucho más orgánico y dinámico, donde el significado es una cuestión de uso y contexto, una auténtica revolución en la forma de entender el lenguaje y la filosofía. En este caso, en estos juegos de lenguaje, a mí me gusta recordarlo con eh con la con el símilas del ajedrez. En el ajedrez, un alfil se mueve en diagonal. ¿Esto tiene algún sentido? Bueno, pues no, simplemente en las reglas que ese juego tiene, pues esa es la lógica. Dentro de ese juego tiene sentido, pero no fuera de la ajedrez. Por ejemplo, si pensamos en un caballo que se mueve en L como en el ajedrez, esto no tiene ningún sentido, obviamente, porque un caballo no se mueve en L en la vida real, pero sí dentro de ese juego. Y ese es el símilegue. Perfecto. Esa metáfora de la ajedrez es justo lo que captura la esencia de los juegos de lenguaje de Witgenstein. Cada juego tiene sus propias reglas internas y el significado de las palabras depende de cómo se usen dentro de ese juego. Así como el movimiento de un alfil o un caballo tiene sentido en el tablero de ajedrez, las palabras adquieren su sentido en los contextos específicos donde se usan. Lo genial de esta idea es que nos libera de la necesidad de encontrar un único significado universal para todas las palabras. En su lugar entendemos que el significado es algo dinámico que cambia según el juego en el que estemos participando. Y eso nos ayuda a entender mejor por qué una palabra puede tener múltiples significados dependiendo de si estamos en una conversación científica, moral o poética. En resumen, esta segunda fase de Witgenstein nos invita a ver el lenguaje como un mosaico de prácticas humanas, cada una con su propia lógica y riqueza. una perspectiva realmente revolucionaria. Y es que no hay una única verdad absoluta, sino acuerdos dentro de cada comunidad lingüística. Es decir, cada palabra no expresa una única verdad y el lenguaje es dinámico y cambia según los contextos sociales. Con lo cual, para cerrar ya esta este vídeo como conclusiones generales, bueno, pues yo, Sofía, te voy a proponer lo siguiente y tú, por favor, corrígeme o añade lo que consideres. Lo primero, Mur que hace es defender un realismo del sentido común, analizando el lenguaje desde la lógica y el empirismo. Russell lo que crea es el atomismo lógico, pero encontró ciertos problemas con algunas proposiciones. Y por otro lado, Wickstein primero defiende una visión lógica, una visión logicista para después evolucionar hacia una visión más pragmática de la lengua, hacia un pragmatismo lingüístico. More, realismo de sentido común, Russell, atomismo lógico. Y Pickstein, primera etapa logicista y segunda, pragmática de la lengua. Me parece un resumen perfecto y muy claro. Has capturado lo esencial de cada uno de estos tres gigantes del análisis filosófico. More, con su realismo del sentido común, nos recuerda que hay cosas básicas y evidentes que podemos afirmar sin necesidad de complicarnos demasiado. Russell, con su atomismo lógico, intentó descomponer el conocimiento en unidades mínimas y lógicamente rigurosas, aunque se topó con desafíos en el camino. Y Bidgetstein, que empezó con una visión lógica y rígida del lenguaje, acabó evolucionando hacia una comprensión mucho más pragmática y flexible, donde el significado es una cuestión de uso y contexto. Nada que corregir, solo añadir que estos tres enfoques en conjunto nos ofrecen una visión riquísima de cómo podemos acercarnos al estudio del lenguaje y el conocimiento. Gran repaso. El lenguaje, por lo tanto, no es un reflejo exacto de la realidad, sino una herramienta flexible que varía según el contexto de uso. Pues nada, hasta aquí lo dejamos. Espero que os haya gustado este vídeo. Bastante intenso y denso, la verdad. Es un capítulo entero de la asignatura de teoría del conocimiento 2 de primer año de del grado de filosofía. Y bueno, espero que cuando menos os complemente, os sirva de guía para vuestro estudio particular. Gracias.