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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA ANTIGUA II

Religión Astral Vs Religión Olímpica en Epicuro de Samos

Resumen para estudio por Borja Brun de: Grado de Filosofía - Historia de la Filosofía Antigua II Por si es de utilidad la presentación: https://gamma.app/docs/Religion-Astral-Vs-Religion-Olimpica-en-Epicuro-de-Samos-jipqdla1vkpa764

Transcripción

Bueno, este es un pequeño apartado sobre los aspectos que Picuro demandaba al respecto de la religión astral y la religión olímpica, como él las diferenciaba y como las discutía. Bueno, para empezar, eh esta comparación de religiones, tanto una como otra, está basada, a su forma de entender, en creencias que que generan miedos o supersticiones en nosotros como humanos. No obstante, la principal diferencia que ve es que el astral, la religión astral, está basada en los astros y la olímpica está basada en dioses antropomórficos. Hm. Y tanto unos los astrales generan miedo cósmico como otros los olímpicos generan lo que se llama el miedo a los castigos divinos. Vamos a ir por partes. La primera, la religión astral. Como idea principal es el sostener que los astros, la el Sol, la Luna, las estrellas son seres divinos o dioses astros con voluntad propia. El fundamento científico, por decirlo así, eh de esta creencia, pues es que mezcla observaciones astronómicas con la idea de que los astros ejercen poderes o decretos inflexibles sobre la vida humana. ¿Y cuál es la visión que nos da Epicuro sobre la religión astral? Bueno, el primero que rechaza que el sol y los demás astros sean dioses con conciencia o voluntad. Para él tan solo son simples masas de fuego, agrupaciones de átomos, por lo tanto, regidas por leyes naturales. Niega que exista una inteligencia divina que gobierne el movimiento de los astros para premiar o castigar a los hombres. Y para él esta concepción astral que se presenta con un con una especie de ropaje científico es tan perjudicial como la olímpica. Porque temer a dioses astros también engendra angustia. Esto en cuanto a la religión astral, en cuanto a la religión olímpica. Bueno, la idea principal que que se transmite aquí es que la religión tradicional griega con dioses antropomórficos, es decir, con forma eh humana que habitan en el Olimpo, son Zeus, Era, Poseidón, etcétera, según según el mito, estos dioses lo que hacían era iniscuirse en la vida humana premiando o castigando a su a su decisión. para Epicuro, que él lo que hace es negar que los dioses se interesen por las acciones humanas, diciendo eso de que mejores cosas tendrán que hacer que preocuparse por nosotros. Si existen dioses, serían felices e impasibles, sin ocuparse de gobernar el mundo. Y califica de vana la opinión o la creencia de que los dioses olímpicos se indignan, bendicen o castigan. Y pues ello lo que haría es generar temor y superstición. Entonces califica de vana opinión la creencia de que los dioses olímpicos se indignen, bendigan o castiguen, pues ello generaría temor y superstición. ¿Y qué diferencias ve fundamentalmente entre una religión y otra? Bueno, lo primero, el modo de concebir esa divinidad. En la religión astral se reviste de cierto prestigio naturalista. Eh, veremos que es una especie como de de pseudociencia. Hm. Esta observación de los cuerpos celestes y afirma que los astros son seres con voluntad. Esto es lo que dice la religión astral. Este revestimiento de cierto prestigio naturalista afirmando que los astros son seres con voluntad. en la religión olímpica asume un panteón antropomórfico y narrativo con mitos, genealogías divinas. ¿Y qué tipo de miedo infunden? Bueno, pues el astral, el tipo de miedo que infunde es que hace pensar que el curso de los astros determina inexorablemente los eventos terrenales, generando ansiedad por supuestas fuerzas cósmicas. Y el miedo que infunde el la religión olímpica sería hace temer la ira o el favor caprichoso de dioses que pueden castigar, enamorarse, vengarse. Bueno, ¿y cuál es la postura que Epicuro considera de los dos? Pues en ambos casos considera que no existen dioses que dirijan el universo ni vigilen a los humanos. Tanto los dioses olímpicos como las hipotéticas entidades astrales están, según Epicuro, al margen de todo control sobre la vida humana y cualquier pretensión de lo de lo contrario crea la turbación en el alma. Bueno, el el tema de los de los del antropomorfismo, que ya lo veíamos en Genófanes de Colofón, eh nos venía a decir, lo tengo por aquí anotado para que no se me olvidara, decía una frase que era la siguiente: "Los etiíopes dicen que sus dioses son chatos y negros, los tracios que tienen ojos azules y pelo rojo. Si los bueyes, caballos o leones tuvieran manos y pudieran pintar o esculpir, representarían a los dioses con cuerpos como los suyos. Bueno, este este texto es de Genófanes. Genófanes es un presocrático y lo que está haciendo aquí es una crítica, bueno, es la crítica filosófica a la a lo que es la religión tradicional. Hm. De ahí esto que hablamos de los dioses antropomórficos o antropomórficos en nuestra imagen y semejanza, porque es como los hemos creado. Bueno, para cerrar como conclusión, tanto la religión religión astral como la religión olímpica coinciden en atribuir poder a entidades divinas y, por lo tanto, alimentan el temor de los hombres ante castigos o designios superiores inalcanzables para ellos. ¿En qué difiere? Pues en que la religión astral se apoya en fenómenos celestes aparentemente más científicos por ser observables, mientras que la olímpica es mítica y antropomórfica. Para nuestro autor, para Epicuro, ambas son erróneas. Ambas son erróneas. Los dioses en caso de que existan, que él no lo niega, simplemente dice que en caso de que existan, viven en perfecta beatitud, sin inmiscuirse en asuntos humanos. Y los fenómenos cósmicos se explican por simples leyes naturales, sin finalidad ni voluntad divina de ningún tipo. El objeto, el objetivo, mejor dicho, de Picuro en este caso es desterrar el miedo y alcanzar la tranquilidad. La taraxia, que era una de las dentro del tetrafarmacón, era uno de los cuatro puntos que de las cuatro medicamentos que decía para el alma, uno de ellos era ese, el no temer a los dioses, porque cosas mejores tienen que hacer.