Bueno, vamos con esta versión ampliada del tema 3. Em, Heidegger y la, bueno, Heidegger o Heidegger, y la deconstrucción de la metafísica. La verdad es que he escuchado Heidegger y Heidegger por iguales a multitud de profesores, así que cada uno quedaros con el que os dé la gana. Bueno, el caso es que Heidegger considera que la metafísica occidental ha olvidado la pregunta por el ser al confundirlo, este ser, con los entes y buscar siempre su fundamento y para recuperar esta pregunta, lo que propone es una revisión histórica de la filosofía que revela su carácter onto-teológico, onto-teológico. Lo veremos a perfectamente claro, eh, lo comprenderéis perfectamente. La verdad es que eh este este tema 3, eh aunque es muy breve, pero mmm hay una terminología, pues, un poco compleja, pero acaba acaba acaba apareciendo la luz, eh. Bueno, y revelaba, decía, su carácter onto-teológico y su culminación en la técnica moderna y el nihilismo. Su pensamiento evoluciona desde ese análisis del Dasein, del Dasein, hasta la comprensión misma del ser como un acontecimiento y un desvelamiento. Este tema, al final, lo que va a hacer es examinar los límites de esta propuesta y la posibilidad de una metafísica transformada mediante la hermenéutica y el pensamiento de la diferencia. Venga, pues, vamos con el primer apartado, que se denomina la diferencia ontológica y el Dasein. La filosofía de Heidegger parte de la diferencia ontológica, es decir, la dis- la distinción entre el ser y el ente. Y esto es todo lo que va a revolotear este tema. Los entes son las realidades que existen, mientras que el ser es aquello que hace posible comprenderlos como existentes. Los entes son las realidades existentes, físicas, persona personificadas, mientras que el ser es aquello que nos permite comprender esos entes como existentes. Según Heidegger, la metafísica occidental ha identificado constantemente el ser con alguna determinación de los entes, olvidando preguntarse por el ser mismo. Y frente a este olvido, propone no tanto una superación de la metafísica como abandono, sino una asunción transformadora. Vale, usa estas dos palabras en alemán. Una abandono y otra es transformación, capaz de descubrir su lugar y sus límites. Vale, esta asunción transformadora que es capaz de descubrir su lugar y sus límites. Se trata de pasar del pensamiento representativo, centrado en los entes, a otro pensamiento superior que interrogue la verdad del ser y que pueda aproximarse al arte y a la poesía. Y esta investigación debe ser histórica. Vale, Heidegger y la historia, esa historicidad, porque el ser está esencialmente vinculado al tiempo, a su tiempo. En su obra Ser y Tiempo, Heidegger plantea dos tareas fundamentales. La primera, analizar el ente desde el cual puede formularse la pregunta por el ser. Analizar el ente desde el cual puede pro formularse la pregunta por el ser y revisar críticamente la historia de la ontología. Ese ente privilegiado es el Dasein, el ser ahí. Y su particularidad consiste en que a diferencia de los demás entes se pregunta por su propio ser y permanece abierto a su comprensión. A diferencia de los demás entes se pregunta por su propia ser y permanece abierto a su comprensión. La analítica existencial del Dasein constituye así el punto de partido de la ontología fundamental que busca esclarecer el horizonte desde el cual puede comprenderse el sentido del ser y ese horizonte es la temporalidad. Aunque inicialmente se identificó el Dasein con el hombre concreto, esto es algo que nos recalcan en en el en el manual en el libro, vamos, eh Heidegger eh lo que hace rechazar posteriormente esa interpretación tan existencialista. El Dasein designa más, por decirlo así, el ámbito de apertura en el que el ser puede manifestarse. Y de ahí procede la noción de existencia, que significa estar fuera de sí, fuera de sí, abierto al ser. No [resoplido] equivale simplemente a la existencia humana en sentido psicológico o biográfico, como tendieron a interpretar algunos existencialis- existencialistas franceses, especialmente, obviamente, Sartre y Merleau-Ponty. La pregunta por el ser exige, por lo tanto, comprender esta temporalidad del Dasein y revisar históricamente la tradición filosófica que ha olvidado, se ha olvidado de esta diferencia ontológica. Siguiente apartado, la metafísica occidental como ontoteología. Para Heidegger, la historia de la filosofía es también la historia del ser, porque este se manifiesta de manera diferente en las distintas épocas. La metafísica occidental comienza en Grecia y permanece vinculada a ese origen. Cada gran etapa filosófica representa una determinada forma histórica de interpretar el ser. Por ejemplo, Platón lo entiende como idea. Aristóteles como esa energía. Kant como posición, como positio. Hegel como ese concepto absoluto. Y el bueno de Nietzsche como voluntad de poder. Aunque estas interpretaciones sean diferentes, comparten un presupuesto fundamental. Comprenden el ser siempre como una presencia. Comprenden el ser como presencia. [resoplido] La metafísica identifica así el ser con aquello que está presente y puede representarse. Sin embargo, para Heidegger, el ser no se reduce a la presencia simple de los entes, sino que implica un juego de desvelamiento y ocultamiento. La diferencia ontológica no es simplemente la separación entre dos realidades, sino el proceso mediante el cual el ser permite que los entes aparezcan. Es el proceso mediante el cual el ser permite que los entes aparezcan al tiempo que él mismo se sustrae. Toma. Bueno, esta concepción del ser como diferencia y diferir, diferencia y diferir, influirá posteriormente en en différance de Derrida, que ya lo hemos visto en los capítulos anteriores. Al olvidar esta diferencia, la metafísica busca el fundamento de todos los entes y desarrolla una estructura doble, que decíamos antes, esa ontoteología. Por un lado, la ontología estudia el ser del ente en general, intentando determinar qué tienen en común qué tienen, perdón, en común, qué tienen en común todas las realidades existentes. Esto sería la ontología, estudia el ser del ente en general, intentando determinar qué tienen en común todas las realidades existentes. Y después está la teología, que en vez de buscar, perdón, en vez de estudiar el ser, como hacía la ontología, la teología busca el ente supremo que fundamenta y justifica la totalidad de de los demás entes. Y esta doble orientación constituye la ontoteología, estructura fundamental de la metafísica de nuestro de nuestro lado del continente, de la metafísica occidental. Y su origen aparece ya en Aristóteles, cuya filosofía oscila entre el estudio del ser en cuanto ser y la la investigación del primer principio divino. La noción de fundamento presenta, por tanto, una ambigüedad, puede referirse a aquello que sostiene los entes en general o al principio supremo del que todos dependen. Heidegger cuestiona esta búsqueda de un fundamento definitivo mediante el concepto de Abgrund, ese abismo o ausencia de suelo firme. En relación con el Dasein, en relación con el Dasein, el fundamento aparece ligado a la libertad. El ser ahí está arrojado al mundo y debe realizar sus posibilidades sin disponer de una base absoluta que garantice su existencia. Por lo tanto, la metafísica occidental es ontoteológica porque intenta explicar simultáneamente el ser de todos los entes y la existencia de un fundamento supremo olvidando la diferencia entre ser y ente. Y ahora pasamos al apartado del nihilismo y la modernidad. Bueno, Heidegger considera que la metafísica occidental alcanza su culminación en la modernidad, caracterizada por el desarrollo de la ciencia, la técnica mecanizada, la cultura, la interpretación estética del arte y la secularización. Y el cambio fundamental se produce con Descartes, cuando el sujeto se convierte en el fundamento del conocimiento y el mundo pasa a entenderse como una imagen representable. La realidad entonces aparece como [resoplido] como un objeto, un objeto disponible delante del sujeto que pretende conocerla, que pretende calcularla y por y por supuesto dominarla. La metafísica se transforma progresivamente en teoría del conocimiento y prepara el desarrollo de la técnica moderna. Para Heidegger, la técnica no es simplemente un conjunto de instrumentos, sino que constituye un modo de desvelamiento de la realidad que hace aparecer las cosas como objetos susceptibles de cálculo, organización y utilización. Este modo de desvelamiento recibe el nombre de Gestell, que se traduciría como imposición o como emplazamiento. La técnica moderna impone una determinada relación con el mundo, reduciendo la realidad a aquello que puede ponerse a disposición del ser humano. Sin embargo, esta situación también permite pensar la posibilidad de otra relación entre hombre y ser. Heidegger introduce el concepto de Ereignis. Ereignis, el acontecimiento de apropiación. Este acontecimiento de apropiación, entendido como el ámbito en el que el hombre y el ser se pertenecen mutuamente y pueden liberarse de las determinaciones impuestas por la metafísica. Frente a la a esta apropiación del Ereignis, la época técnica representa su dimensión negativa, que sería la Enteignis o expropiación, que oculta esa relación originaria. Ereignis, apropiación, Enteignis, expropiación. Bueno, la posibilidad de transformar el pensamiento surge precisamente dentro del peligro de la técnica. Heidegger expresa esta tensión mediante la idea de que allí donde se encuentra el peligro, también puede aparecer la salvación. Y esta transformación constituye ese giro que ya estudiamos, la Kehre, el giro que permite abandonar la comprensión la comprensión del ser como un simple fundamento de los entes. En lugar de preguntar únicamente por qué existen los entes, el pensamiento debe atender a la donación del ser, es decir, al acontecer por el cual algo puede llegar a manifestarse. Al acontecer por el cual algo puede llegar a manifestarse. Y este desvelamiento requiere un ámbito de apertura denominado el claro, Lichtung, el claro, donde el ser puede aparecer, pero a la vez también ocultarse. La verdad deja de entenderse como una simple adecuación entre pensamiento y realidad y recupera su sentido de aletheia, de desocultamiento. Por [resoplido] ello, la tarea filosófica se desplaza desde la relación entre ser y tiempo hacia la relación entre claridad y presencia. Y la culminación de la metafísica coincide también con el nihilismo, cuya expresión extrema encuentra a Heidegger en la voluntad de poder de Nietzsche. El nihilismo consiste fundamentalmente en el olvido del ser y en el predominio de una interpretación que reduce la realidad a objeto de dominio. Superarlo exige abandonar las categorías del pensamiento representativo y reconocer que el ser no puede concebirse como una presencia absoluta. Su ocultamiento y su relación con la nada pertenecen también a su propia manifestación. Y en este contexto adquiere importancia el lenguaje entendido como ese lugar donde acontece la apertura de del al al ser. Heidegger encuentra especialmente en la poesía una posibilidad de recuperar esa relación originaria. Nos nombra a diferentes poetas que expresarán mediante su palabra dimensiones del ser inaccesibles al pensamiento calculador. No obstante, el texto cuestiona que la superación de la metafísica puede consistir simplemente en entregar la filosofía al lenguaje poético y a una experiencia casi esotérica del ser. Y frente a esa dificultad y siguiendo a Marramao, propone desarrollar una nueva hermenéutica capaz de interpretar los problemas de una época dominada por el nihilismo. Y esta propuesta se aproxima a la ontología débil de Vattimo, que ya ya hablamos de ella, y si que entiende el ser no como un fundamento eterno, sino como una transmisión histórica, como un recuerdo, una caducidad, un recuerdo con caducidad y mortalidad. Y el pensamiento debe reconocerse finito y provisional. Por eso, superar la metafísica nunca significa abandonarla por completo, sino transformarla desde sus propios límites. Y esta transformación conduce a situar la diferencia como una realidad más originaria que las entidades y los fundamentos. En esta dirección aparece la archiescritura y la traza de Derrida, Derrida. Bueno, llamarle como queráis. Entendidas como un diferir continuo que precede a toda presencia plenamente constituida. En esta dirección aparece la archiescritura y la traza de Derrida. Bueno, la conclusión al final del tema es bastante crítica en cuanto a que Heidegger eh abrió la posibilidad de un pensamiento posterior a la meta a la metafísica, pero se dice que no consiguió realizarlo plenamente. Y en este sentido, podría considerarse como el último gran metafísico occidental. No obstante, su importancia reside en haber preparado el camino para Derrida, para Deleuze, para Vattimo, quienes desarrollan un pensamiento de la diferencia, la pluralidad y el devenir que cuestiona la existencia de un fundamento único y definitivo. Y vamos con ese apartado de conceptos fundamentales. Este, ya os digo, es un tema bastante eh [resoplido] pequeño, es cortito, pero bueno, tiene tiene su aquel, tiene su aquel porque son unas explicaciones, las de Heidegger, que que se nos hacen siempre complejas de entender. Bueno, tenemos primero ese ser ahí, ese Dasein, que es un ente privilegiado en el que surge la pregunta por el ser y se caracteriza por su apertura al ser y por su temporalidad. También tenemos la diferencia ontológica, que sería esa distinción fundamental entre el ser y los entes, olvidada por la metafísica tradicional. Hablamos también de la época. La época es esa forma histórica en la que el ser se manifiesta y es interpretado por una determinada tradición filosófica. Hablamos de la presencia, que era un modo predominante en que la metafísica occidental ha comprendido el ser identificándolo con aquello que aparece ante el pensamiento. Hablamos de la ontoteología, que es esa doble estructura de la metafísica que estudia al ser del ente en general y busca un ente supremo como fundamento de todos los demás. Hablamos de ese abismo, que era esa ausencia de un fundamento último y seguro sobre el que pueda apoyarse definitivamente la existencia, de esa imposición que es el modo de desvelamiento propio de la técnica moderna que presenta la realidad como algo calculable y disponible, hablamos del acontecimiento que es el ámbito de apropiación mutua entre el hombre y el ser que permite pensar más allá de las categorías tradicionales de la metafísica y ya en este último momento hablamos del claro, Lichtung, que es esa apertura en la que el ser puede manifestarse, pero a la vez también ocultarse, haciendo posible el desvelamiento de la verdad. Hasta aquí este tema. Se agradece, ya sabéis, ese like. Nos vemos. Chao.