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02 Foucault y los "anormales"

Este vídeo aborda las reflexiones de Michel Foucault en torno a las categorías de poder, control y normalización social. Se analiza cómo surge la figura del anormal a través de la psiquiatría y los mecanismos de normalización de conductas individuales.

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Resumen del Contenido

En este contenido se examina la teoría de Michel Foucault sobre el control social y la patologización del comportamiento no normativo. El autor detalla la aparición de la figura del anormal, una categoría híbrida que se sitúa a medio camino entre el delincuente y el enfermo, creada a través de la confluencia entre la justicia y la psiquiatría mediante el peritaje psiquiátrico. Foucault desvela que esta clasificación no responde a criterios puramente clínicos ni jurídicos, sino a la implantación de un sutil poder de normalización. Este dispositivo define el canon socialmente aceptable y vigila a quienes discrepan de él, puesto que lo imprevisible del comportamiento anormal amenaza la estabilidad del orden social preestablecido. El análisis advierte que esta otredad constitutiva habita latente en la ciudadanía, evidenciando los límites ideológicos y disciplinarios que determinan y administran lo considerado normal en la modernidad.

Transcripción

Hoy nos metemos de lleno en las ideas de Foucault sobre el poder, el control y la normalización. Pensemos en esto. ¿Por qué se encierra alguien que en realidad no es un criminal? Bueno, pues justo esa pregunta es la que nos ayuda a responder la obra de Michelle Fouo. Ojo, las acusaciones no eran delitos reales, eran cosas como no trabajar o tener una conducta irregular. Entonces, ¿cómo es posible algo así? Foucault lo tiene claro. Es una mezcla de justicia y psiquiatría. Se llama peritaje psiquiátrico. Básicamente la psiquiatría interviniendo directamente en los juicios. En teoría, su papel parece simple, decirle al juez si la persona juzgada está acuerda o no. Pero claro, Fouco dice que aquí algo se tuerce, que el sistema se corrompe por completo. A ver, la justicia juzga a delincuentes e inocentes, la psiquiatría en principio a sanos y enfermos. El problema es que en estos casos no se juzga ni un delito claro ni una enfermedad clara. Y así se crea una categoría nueva, ni delincuente ni enfermo, el anormal. Y claro, si no manda ni el juez ni el médico, ¿quién manda aquí entonces? Pues mira, el poder de los jueces el que juzga los delitos, no es. Y el poder de los médicos, el que diagnostica enfermedades, tampoco es otra cosa. Foucault lo llama el poder de normalización. Este poder básicamente define la norma y controla a todo el que se salga de ella. Vale, pero ¿por qué resulta tan peligroso para la sociedad ser una normal? Porque la normal es impredecible y eso eso amenaza directamente el orden social establecido. Y aquí está la clave. Ese otro en el fondo podría estar latente en cualquiera de nosotros. Lo que nos deja con una última pregunta. Si cualquiera puede serlo, ¿quién decide que es lo normal?