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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA I
05 IBN JALDÚN
Historia de la Filosofía Medieval y Renacentista I - Grado de Filosofía - 2º año UNED
Creado con Notebook LM
Transcripción
Ibne Yaldun. Hay nombres que, no sé, resuenan a través de los siglos, ¿verdad? Nombres envueltos en un aura de genialidad, casi de misterio. Bueno, pues este es uno de ellos. Es una de esas preguntas que nos hemos hecho desde siempre, ¿no? ¿Por qué los imperios prosperan y luego caen? Vemos civilizaciones que parecen eternas, invencibles, y de repente se desmoronan y otras que surgen casi de la nada. ¿Es todo una cuestión de suerte, puro azar o o hay algo más? Unas reglas de juego ocultas que dictan el auge y la caída de las sociedades. Pues bien, en pleno siglo XIV, un hombre decidió convertir esta pregunta en una auténtica ciencia. Y ojo, estamos hablando de mucho antes de Maquiabelo, de Adam Smith o de Marx. Este pensador visionario dijo, "Un momento, la historia no es solo un cuento de reyes y batallas, es un laboratorio, un lugar donde podemos de verdad descubrir las leyes que gobiernan a las sociedades humanas. Venga, vamos a meternos en materia. Hay que situarse en su época para entenderlo. Pensemos en el siglo XIV. Un mundo caótico, marcado por la inestabilidad, imperios que se venían abajo y por si fuera poco, la peste negra arrasando con todo. Pues bien, en medio de todo ese caos, Ibn Halyun no se limitó a sobrevivir. Se dedicó a observar y a analizar. Es que su propia vida es un reflejo de esa época tan turbulenta. Eh, nació en Túnez, pero su familia venía de Sevilla, de donde tuvieron que huir. Se pasó la vida moviéndose por las cortes del Magreb, de Granada, sirviendo a Príncipes, a Emires. O sea, que su conocimiento del poder, de la intriga política, del colapso social, no lo sacó de los libros, era su día a día. Y de toda esa experiencia, de todo lo que vio, es de donde van a nacer sus ideas, unas ideas absolutamente revolucionarias. Y es aquí donde llega el gran salto, el cambio de paradigma. Él se dio cuenta de que para entender de verdad lo que estaba pasando y quizá para intentar anticipar el futuro, no bastaba con contar historias. Había que transformar la historia con mayúsculas, elevarla de ser una simple crónica de sucesos a una disciplina analítica. Hacía falta, en definitiva, crear un nuevo lenguaje académico para hablar de la sociedad. Y para eso, para ese nuevo lenguaje, inventó un término, ilm al Umbran, literalmente la ciencia de la cultura, que vamos, es básicamente lo que hoy llamamos sociología. Y dentro de esta nueva ciencia desarrolló un concepto que es absolutamente clave para entender todo su pensamiento. La asabilla es una palabra difícil de traducir, eh, pero podríamos decir que es algo así como la cohesión social, el espíritu de grupo, ese pegamento que une a una sociedad. Para él, esta era la verdadera fuerza, el motor que permitía a un grupo de gente construir una civilización. Fijaos bien en el contraste, porque es brutal. Hasta Even Haldun, la historia era básicamente una lista de quién hizo qué y cuándo, una crónica de reyes, batallas y fechas. Él cambió la pregunta, no le interesaba solo el qué, sino el por qué. empezó a buscar las causas profundas, las económicas, las sociales, incluso las climáticas o psicológicas que estaban detrás de todo. Pasó, como decíamos, del simple relato a la ciencia. Pero es que es un método científico, no se quedó solo en la historia o la sociología, ¿no? No. Aplicó esta misma lógica, este mismo rigor analítico, a otro campo donde fue un pionero absoluto, la economía. Y aquí se adelantó siglos, pero siglos a su tiempo. A ver, echemos un vistazo a estos conceptos. Formación de capital, oferta y demanda, el papel del Estado. Parecen sacados de un libro de texto de economía de hoy. A que sí. Pues Ibn Haldun ya estaba analizando todo esto en el siglo XIV. Es que es increíble. Por ejemplo, entendió la perfección la ley de la oferta y la demanda. explicó cómo si hay demasiada producción de algo su precio baja y si hay escasez sube. Vamos, lo básico. Ideas que en Occidente no se formalizarían hasta casi 400 años después con Adam Smith. Él defendía que la libre competencia con la mínima intervención del Estado en el comercio era el auténtico motor de la prosperidad. lo tenía clarísimo. Para él, cuando los gobernantes se metían demasiado concando propiedades, creando monopolios para sus amigos, lo único que hacían era ahogar la economía, secar la fuente de la riquleza. La competencia, en cambio, era lo que hacía que todo creciera. Pero ojo, sería un gran error pensar que Iven Haldun era solo un analista frío, un tecnócrata que solo miraba los números, nada más lejos de la realidad. Para él, la economía y la política no eran cosas separadas de la moral o la ética. Estaban totalmente conectadas. Esto es clave para entender su pensamiento, que era superintegral. Él estaba convencido de que un mercado sin ética, sin un sentido de la justicia, estaba condenado a fracasar a largo plazo. La codicia sin control y la injusticia no eran solo pecados o fallos morales, no. Para él eran errores estratégicos garrafales, errores que al final destruían la civilización desde dentro. Y aquí volvemos a su concepto clave, la savilla, para entender sus advertencias más serias. A ver, si la cohesión social es el pegamento de la sociedad, ¿qué sostiene ese pegamento? Pues para él la justicia. La justicia es el pilar fundamental. Cuando la injusticia y las desigualdades se hacen extremas, la gente pierde la confianza, el grupo se rompe, la savilla se desintegra y ahí es cuando la sociedad empieza a decaer. Y lo peor es que él no hablaba en teoría, es que lo vio pasar delante de sus ojos una y otra vez. Y bueno, ¿dónde plasmo todas estas ideas tan revolucionarias? pues en su gran obra, la mucabdima, que su nombre significa simplemente la introducción, pero no es una introducción cualquiera, claro, es en esencia una introducción a cómo entender la historia de la humanidad. Yo creo que no hay una frase que resuma mejor todo su pensamiento. La injusticia es lo que provoca la ruina de la civilización. Es así de claro. Para él, el mayor peligro no viene de fuera. No son los ejércitos enemigos ni las catástrofes. El verdadero veneno es la injusticia que crece desde dentro. es lo que pudre los cimientos de una sociedad y al final la hace caer. Una advertencia que la verdad resuena hoy con una fuerza increíble, ¿no? Y con esta pregunta cerramos este repaso a su figura. Si la cohesión social y la justicia son los motores del desarrollo, ¿qué nos dice su análisis sobre nuestro mundo actual? Porque las herramientas que Iven Hald creó hace más de 600 años para entender su mundo siguen siendo increíblemente útiles para analizar el nuestro. Su obra no es solo un libro de historia, es un espejo. Un espejo que nos devuelve la pregunta. ¿Estamos cuidando esos pilares, esa cohesión, esa justicia o estamos sin darnos cuenta sembrando las semillas de nuestra propia decadencia? Gloria.