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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA I

06 Filosofía hebraica | El hilemorfismo universal de Ibn Gabirol

Historia de la Filosofía Medieval y Renacentista I - Grado de Filosofía - 2º año UNED Creado con Notebook LM

Transcripción

A ver, pensemos un momento. ¿De qué está hecho todo lo que nos rodea? ¿Y cómo es posible que nuestra mente, nuestro intelecto, pueda llegar a comprender el universo? Pues bien, hubo un pensador medieval, Iben Gavirol, que se atrevió a dar una respuesta y vaya respuesta, fue algo radical. Hoy vamos a meternos de lleno en su idea, una idea fascinante, el ilemorfismo universal. Y es que se enfrentó un rompecabezas filosófico que, la verdad, llevaba siglos atascado. Y es que el dilema era enorme. La pregunta del millón, ¿de dónde sale el mundo? Durante siglos, los pensadores se daban una y otra vez contra el mismo muro. ¿Cómo empezó todo esto? Y ojo que no es una pregunta cualquiera, ¿eh? Es la base de toda la metafísica. El problema era que la respuesta parecía sencillamente inalcanzable. De hecho, en la época de Maimonides, por ejemplo, el debate estaba totalmente bloqueado. Había, digamos, tres grandes explicaciones sobre la mesa, pero ninguna encajaba con las demás. Era un auténtico callejón sin salida. Por un lado, teníamos la creación absoluta desde la nada, la famosa creatio exnilo. Por otro la idea de que ya existía una materia primordial y Dios simplemente la ordenó. Y luego estaba la visión de Aristóteles, que el mundo es eterno, que siempre ha estado ahí. Tres caminos, sí, pero es que cada uno llevaba un problema a una contradicción que parecía no tener solución. Y justo ahí, en medio de ese lío, es donde entra en escena nuestro protagonista, Ivn Gavirol. Y lo que hizo fue genial. En lugar de elegir una de las tres opciones y defender la muerte, hizo algo mucho más audaz. Cambió por completo las reglas del juego. Dijo, "A ver, quizás la pregunta no es cómo se creó el mundo, sino qué es el mundo en su nivel más profundo, más fundamental. Así que vamos a ver su solución. Lo que propuso fue ni más ni menos que una nueva metafísica, una idea que lo redefinía todo, la materia, la forma, la propia creación, todo." Vale, el concepto central de todo esto es el ilemorfismo universal. A ver, que la idea de que las cosas están compuestas de materia y forma no era nueva, eso ya venía de antes. Pero la palabra clave aquí, la que lo cambia todo, es universal. Porque para Gavirol esta regla se aplica a absolutamente todo, a todo lo que ha sido creado, sin excepción. Entonces, según Gavirol, la realidad tiene como dos ingredientes básicos. Por un lado, la materia universal. Pensemos en ella como el material de todo, la sustancia base, el sustrato. Y por otro lado la forma primordial, que sería la estructura, lo que le da entidad y ser a esa materia. Es la clásica analogía de la arcilla y el diseño del alfalero. Lo interesante es que para Gavirol estas dos cosas van siempre juntas y se extienden por toda la naturaleza. Y es aquí, justo aquí, donde su idea se vuelve, bueno, verdaderamente rompedora, porque no se limitó a un concepto antiguo y repetirlo, no, lo llevó hasta sus últimas consecuencias. Vamos a ver, Aristóteles, por ejemplo, aplicaba esto del ilemorfismo al mundo físico, a lo que podemos tocar, ¿no?, al mundo sublunar. Pero Gavirol, Gavirol dio un salto de gigante. Dijo que esta composición de materia y forma no es solo para las rocas o los árboles, no. Se aplica también a las realidades espirituales, a los planetas, a las inteligencias angélicas, a todo el cosmos que ha sido creado. Todo. De hecho, hay una cita de su gran obra, La Fuente de la vida, que lo clava. Dice, "Lo superior está presente en lo inferior. Las sustancias espirituales tienen su ser en las sustancias corporales." Es que es brutal. lo que nos está diciendo es que no hay un muro que separe lo espiritual de lo físico. Lo espiritual se manifiesta dentro de lo corporal, porque en el fondo ambos están hechos de lo mismo. Así que quedémonos con esto. ¿Qué es lo crucial? Desde el ser más elevado que podamos imaginar hasta la mota de polvo más pequeña, todo comparte una especie de ADN metafísico. Esa estructura dual, materia y forma. Esa es en esencia la gran idea delorfismo universal. Vale, perfecto. Si todo lo creado está hecho de materia y forma, la pregunta es inevitable. ¿Y Dios? ¿Dónde encaja en todo este esquema? ¿Acaso está él también compuesto de lo mismo? Buen, la respuesta que da Gaviror es como poco muy interesante y muy suya. Para Gavirol hay un creador, sí, un ser único y simple. Pero, y aquí está el giro importante, este Dios no crea de la nada. Es más bien como un artesano que necesita su material. actúa a través de un medio, coge esa materia universal y le infunde las formas y de esa unión, boom, surge todo lo que existe. Esta idea de una creación que emana, que fluye desde el creador es puro neoplatonismo. Sé lo que se puede estar pensando. Vale, todo esto es muy abstracto, muy metafísico, pero ¿para qué sirve? Pues ojo, porque aquí viene lo bueno. Todo esto tiene unas consecuencias enormes y muy prácticas, porque resulta que esta estructura del universo es precisamente la llave que nos permite conocerlo. A ver, sigamos el razonamiento paso a paso, que es muy lógico. Punto uno, toda la realidad, todo comparte la misma estructura de materia y forma. Punto dos, las formas de las cosas más bajas vienen de las formas de las cosas más altas. Están conectadas. Y punto tres, y aquí está la magia, nuestro propio intelecto también está hecho de materia y forma. La conclusión es increíble, significa que nuestra mente puede, por así decirlo, sintonizar con las formas del universo. Ahí está la clave de toda. No existe un abismo gigante e insalvable entre nuestra mente y el mundo. ¿Por qué? Porque en cierto modo están hechos de lo mismo. Comparten naturaleza. Nuestro intelecto puede entender un árbol porque en el nivel más profundo la forma de nuestro intelecto concuerda, conviene con la forma del árbol. Ambas beben de la misma estructura universal. Entonces, para ir cerrando, vamos a resumir la tesis de Gavirol para que quede todo bien atado. Es que es una construcción filosófica superelegante que no solo resuelve un problema que llevaba siglos ahí, sino que abre caminos completamente nuevos para que entendamos cuál es nuestro sitio en el cosmos. En resumen, ¿qué nos deja Gabirol? Primero, una solución al dilema de la creación con una metafísica que lo unifica todo. Segundo, la afirmación rotunda de que todas las cosas creadas, da igual si son espirituales o físicas, están hechas de materia y forma. Y tercero, que es la guinda del pastel, esta estructura compartida es lo que hace posible que la mente humana pueda de hecho comprender el universo. Y con esto queda una pregunta final para la reflexión. Si la visión de Gabirol es correcta, si toda la creación está tejida con el mismo entonces, ¿dónde termina de verdad una cosa y empieza la siguiente? A lo mejor esas divisiones tan claras que vemos no son tan absolutas como creemos. Una idea profunda, ¿verdad? que nos deja pensando en la unidad fundamental de todo lo que existe.