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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA II
1 2 │ Filosofía Renacentista │ Negación de la existencia
🧠 Negación de la existencia
Basado en el libro de Rafael Herrera, LA PRIMERA FILOSOFÍA MODERNA - EL RENACIMIENTO.
Creado por Borja Brun, usando NoteBookLM.
La cuestión de si existe una filosofía propiamente "renacentista" ha dividido a los estudiosos del siglo XX. La postura negativa más influyente es la del erudito alemán **Paul Oskar Kristeller**. Lista de reproducción del curso:
https://www.youtube.com/playlist?list=PLwC-RDH8ScOGo4QrWAL_wgcbmWpJvvcsU
Transcripción
A ver, cuando pensamos en el Rocimiento casi siempre nos viene a la cabeza una explosión de filosofía, ¿verdad? Como si de repente se encendiera la luz después de la oscuridad de la Edad Media. Pero, ¿y si esa imagen que tenemos de una gran revolución filosófica no fuera del todo correcta? Hay un argumento que nos obliga a darle una vuelta a todo esto. La pregunta es así de directa y la verdad bastante provocadora. Y si el humanismo, que se supone que es el motor intelectual de toda esta época, en realidad no fue una filosofía. Porque si eso es cierto, ¿qué fue entonces? Y sobre todo, ¿cambia por completo? ¿Como entendemos la historia? Bueno, esta idea tan radical no sale de la nada. Viene de un académico cuyo argumento fue tan potente que de verdad sacudió los cimientos de cómo entendíamos la historia del pensamiento. Su nombre es la pieza clave en todo este debate. Hablamos de Paul Oscar Christ, un historiador del siglo XX que se atrevió a cuestionarlo todo. Y no es que propusiera un pequeño matiz, no, no. Lanzó una tesis que literalmente hizo saltar por los aires la visión tradicional que teníamos de esta época. Los humanistas del Renacimiento no fueron filósofos y el humanismo no es una filosofía. Así tal cual, rotundo. Fijaos que Christ no dice que fuera una filosofía distinta o una filosofía menor. Dice simple llanamente que no lo era. Y claro, es una afirmación que lo cambia todo. ¿Vale? Entonces, si no era filosofía, ¿qué demonios era? Pues la respuesta de Christ bastante sorprendente. El humanismo no era un sistema de pensamiento, sino un programa educativo. Su verdadera esencia no estaba en la búsqueda de la verdad, sino en la retórica. Aquí está el meollo de la cuestión. Originalmente el humanismo no era una doctrina, eran los estudia humanitatis, un plan de estudios muy concreto. Y si nos fijamos en las asignaturas, gramática, retórica, historia, poesía, pues hombre, esto se parece mucho más a lo que hoy llamaríamos filología clásica que a una carrera de filosofía. Pero lo más revelador no es lo que estudiaban, sino lo que decidieron ignorar. Dejaron fuera, a propósito, la lógica y la metafísica. Justo el corazón, el núcleo duro de la filosofía de la época, la escolástica. Fue toda una declaración de intenciones. Su terreno de juego no era la filosofía pura. Es que el contraste, si los ponemos frente a frente, es clarísimo. Por un lado, la filosofía escolástica buscaba la verdad, la verdad con mayúsculas, usando la lógica pura y dura. Y por otro, el humanismo buscaba la persuasión, la elocuencia, el buen estilo a través de la retórica. Eran dos mundos distintos, con objetivos y herramientas que no tenían nada que ver. Y con esta nueva perspectiva, Christ le da la vuelta a la tortilla. El gran debate del Renacimiento, nos dice, no fue entre una filosofía vieja y una nueva. Fue un capítulo más de una tensión que tiene siglos. La lucha entre la filosofía obsesionada con la verdad y la retórica centrada en el arte de convencer. Visto así, el humanismo no es que fuera una invención del Renacimiento. Christ lo conecta con una tradición muy larga. empieza con los sofistas en la antigua Grecia, a los que Platón criticaba precisamente por valorar más la persuasión que la verdad, y llega hasta el gran orador Cicerón en Roma. Los humanistas, en el fondo, lo que hicieron fue revivir esta antigua tradición retórica. Esto explicaría porque para Christ muchas obras humanistas nos pueden parecer un poco superficiales. Son muy elegantes, si están llenas de citas clásicas, pero les falta ese rigor filosófico, esa profundidad. Las consideraba obras de diletantes, muy bonitas por fuera, pero con pocas ideas realmente nuevas por dentro. Pero un momento, un momento, si todo esto es así, ¿qué hacemos con esos grandes pensadores que todos tenemos en la cabeza y que asociamos con el humanismo? La objeción es obvia y es probablemente la más importante de todas. Exacto. ¿Qué pasa con gigantes como Marsilio Fichino o Pico de la Mirándola? Sus obras parecen precisamente la definición de filosofía humanista. Por supuesto, Christ se esperaba esta pregunta y tenía una respuesta preparada y su respuesta es muy sutil, muy inteligente. Lo primero que hace es reconocer que sí, que Ficino y Pico fueron filósofos geniales, sin ninguna duda. Pero, y aquí está el giro, argumenta que su filosofía no venía de su formación humanista. Sus grandes ideas venían de otras tradiciones como el neoplatonismo o la mística. La mejor forma de entenderlo es pensar en esto. Ser humanista era como tener el software cultural de la época. significaba que sabías latín y griego a la perfección, que dominabas los clásicos, pero el sistema operativo de su pensamiento, el motor de sus ideas filosóficas venía de otro sitio. Entonces, ¿cuál es el veredicto final? Si aceptamos el argumento de Christ, nuestra imagen del Renacimiento se transforma por completo. Deja de ser la cuna de la filosofía moderna para convertirse en algo bastante diferente. La conclusión de Christ se puede resumir en tres ideas muy potentes. Primero, el humanismo fue un movimiento educativo y literario, no filosófico. Segundo, la filosofía seria de la época seguía siendo la escolástica, una herencia directa de la Edad Media. Y tercero, la consecuencia más brutal. Intelectualmente, el renacimiento no fue una ruptura, sino más bien una continuación de la era medieval. Y claro, esto nos deja con una pregunta final que es fascinante. Si el Renacimiento fue, en el fondo, una extensión intelectual de la Edad Media, entonces, ¿cuándo empezó de verdad la modernidad? Quizás la auténtica revolución del pensamiento llegó mucho más tarde de lo que siempre nos han contado. Una idea que, desde luego, da mucho que pensar.