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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA II

5 1 │ Filosofía Política │ Introducción

📚 Introducción Basado en el libro de Rafael Herrera, LA PRIMERA FILOSOFÍA MODERNA - EL RENACIMIENTO. Creado por Borja Brun, usando NoteBookLM. La filosofía política renacentista marca el tránsito decisivo desde las estructuras de poder medievales hacia la modernidad política. Siguiendo la tesis de Leo Strauss, la filosofía política (la pregunta por el mejor régimen) se convierte en la "filosofía primera" de este periodo, sobrevolando todos los demás debates (filológicos, religiosos y metafísicos). Lista de reproducción del curso: https://www.youtube.com/playlist?list=PLwC-RDH8ScOGo4QrWAL_wgcbmWpJvvcsU

Transcripción

Hoy en día damos por hecho que nuestro mundo está dividido en países, ¿verdad? Con sus fronteras bien claras. Pero la verdad es que esto no ha sido siempre así. De hecho, es una idea bastante reciente. Vamos a hacer un viaje para entender una de las transformaciones más radicales de la historia. ¿Cómo nació el estado? Ese concepto que literalmente dibujó el mapa que todos conocemos hoy. Es una de esas preguntas que parecen simples, pero que tienen mucha amiga. ¿Por qué el mapa está lleno de líneas y colores? ¿Por qué vivimos en estados soberanos si no, por ejemplo, en un gigantesco imperio universal? Bueno, pues la respuesta nos obliga a viajar a un tiempo en el que la idea de un mundo unificado no era un sueño lejano, sino el ideal por el que se luchaba y se moría. Para entender de dónde venimos, lo primero es visualizar cómo era el orden medieval, un mundo que aspiraba nada más y nada menos que a una sola y gran república cristiana universal. El concepto clave de todo esto era la República Cristiana. Imaginemos una inmensa comunidad universal de creyentes, no un país. La idea era que toda la cristiandad formaba una única sociedad, un solo cuerpo, tanto político como espiritual. Estaba por encima de reinos ducados y feudos. Y este cuerpo, por así decirlo, tenía dos cabezas. Por un lado, la autoritas del Papa, es decir, el poder espiritual, el que guiaba las almas. Y por el otro, la potestas del emperador, el poder temporal, el que se encargaba de la justicia, de la guerra, de los asuntos del día a día, sacerdocio e imperio. Y claro, la gran pregunta durante siglos fue, "Vale, ¿y quién está por encima de quién?" Pero esa respuesta nunca, nunca fue sencilla. Este sistema de doble poder era en realidad super inestable. Las famosas luchas de las investiduras, los conflictos entre huelfos y gibelinos, no eran simples peleas, eran auténticas grietas en los cimientos de este orden. El Papa y el emperador se pasaron siglos debilitándose el uno al otro en una lucha de poder que parecía no tener fin. Ahora, lo interesante es entender qué tipo de imperio era este, porque a ver, no era como el de Egipto, que se basaba en el cosmos, ni como el de Atenas, que se basaba en la etnia, ni siquiera como el de Roma, que lo unificaba todo a través del derecho, ¿no? La República Cristiana era un imperio religioso. Superamento, lo que lo mantenía todo unido, era la fe compartida. Y aquí, precisamente aquí estaba su talón de Aquiles. Entonces, ¿qué pasa cuando ese pegamento religioso que lo unía todo empieza a disolverse? Pues que el sueño de la unidad universal simplemente se hace añicos. El proceso fue lento pero implacable. Primero, las luchas internas entre el Papa y el emperador desgastaron esa idea de un poder dual y armónico. Pero el golpe de gracia, el definitivo, fue la reforma protestante. Al romper la unidad de la fe, destrozó la autoritas universal del Papa. El resultado fue un caos absoluto, guerras de religión por toda Europa que demostraron una cosa muy clara. El viejo modelo ya no servía para mantener la paz. Y aquí está el punto clave, la idea central de todo esto. En el orden medieval, la unidad religiosa y la unidad política eran dos caras de la misma moneda, imposible separarlas. En el momento en que se rompió la fe, toda la estructura política se derrumbó con ella. Y de ese caos de las cenizas de las guerras de religión surgió una nueva tecnología política. una solución radicalmente diferente para organizar el poder y garantizar la paz. El Estado soberano. Esta frase en latín se convirtió en el lema de la nueva era. Significa literalmente de quien es la región es la religión. Un principio que puede sonar simple, pero que lo cambió absolutamente todo. Vamos a desglosar esta nueva lógica porque es fundamental. Primero, la autoridad religiosa ya no es universal. Ahora es el gobernante de cada territorio quien decide la religión. Segundo, como consecuencia, el poder se territorializa. Se acabaron los emperadores con aspiraciones universales. Ahora hay príncipes y reyes soberanos dentro de sus fronteras. Y tercero, y esto es lo más importante, la paz ya no depende de que todos tengamos la misma fe, sino del control efectivo que cada soberano tiene sobre su territorio. En otras palabras, el poder se seculariza, se separa de la autoridad religiosa universal. Este es el gran cambio de paradigma, el paso de un mundo que soñaba con la unidad a otro que aceptaba la pluralidad, la división, como su estado natural. El cambio es total, de verdad. Se abandona la aspiración a un único imperio para aceptar una nueva realidad, un mundo fragmentado en un montón de estados que compiten entre sí. El poder ya no viene de una autoridad divina y universal, sino que se concentra, se seculariza en la figura del soberano de cada territorio. Y esta nueva realidad política fragmentada, competitiva, pues encontró a sus grandes pensadores en figuras como Maquiabelo o Tomás Moro. Fueron de los primeros en analizar el poder no desde el ideal de cómo debería ser, sino desde la cruda realidad de cómo es. Y así llegamos al final de este recorrido. El Estado soberano fue la solución a la tremenda crisis de las guerras de religión. creó un orden que ha durado siglos, pero hoy con desafíos globales como el cambio climático, las pandemias o las crisis económicas, nos queda una pregunta flotando en el aire. Si aquella tecnología política resolvió la crisis de su tiempo, ¿cuál será la que resuelva las nuestras?