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TEORÍA DEL CONOCIMIENTO II

Autores CLAVE en HERMENÉUTICA

Realizado con NotebookLM de Google Resumen para estudio por Borja Brun de: Grado de Filosofía - Teoría del Conocimiento II Realizado en base a mis apuntes y usando la aplicación de Google: NotebookLM. Obviamente puede contener errores de lectura al tratarse de un automatismo. En cualquier caso es una aproximación inicial al tema llena de valor por sí misma y un medio —que no un fin—, para acercarnos con otra mirada a la temática que se trata.

Transcripción

Bueno, os dejo con este debate que he creado con Notebook LM de de Google al respecto de la evolución de la hermenéutica filosófica, pasando por los seis autores principales que tocamos en la carrera de filosofía. Espero que os guste. Bien, hoy vamos a meternos con algo que hacemos todo el rato casi sin pensar, interpretar. Exacto. Tenemos aquí apuntes sobre hermenéutica, que entiendo que es la disciplina que estudia justo eso, la comprensión. Eso es. Parece que empezó con los textos, ¿verdad? Pero luego la cosa se fue, bueno, expandiendo. ¿Por dónde empezamos a tirar del hilo? ¿Qué es la hermenéutica exactamente? ¿Y por qué hace falta una teoría para algo tan cotidiano? Pues mira, es una buena pregunta para empezar. Surge porque eh comprender no es tan automático como parece. Claro, ya sea un texto antiguo, una obra de arte o incluso, no sé, las intenciones de otra persona. Hacía falta, digamos, sistematizarlo un poco, ¿vale? Y sí, como dices, el punto de partida moderno suele ponerse en Fritlich Schleermcker, principios del 19, muy centrado en texto. Sí, Schermcker. ¿Y qué buscaba él? Una especie de fórmula para entender sin fallos. Casi, casi. Su objetivo era, bueno, muy ambicioso, intentar evitar los malentendidos y reconstruir lo que el autor quería decir originalmente. Ajá. De hecho, fíjate, aspiraba a comprender al autor mejor de lo que él mismo se comprendía. Ostras, aprovechando la distancia histórica, ¿sabes? Distinguía entre una interpretación, digamos, gramatical centrada en el lenguaje en sí, ¿vale? el objetivo y otra psicológica o técnica que intentaba meterse en la cabeza del autor en su intención subjetiva. Buscaba un método riguroso para acceder a la verdad del texto. Entender al autor mejor que el mismo suena potente la verdad, pero se quedó ahí la cosa solo para textos. No, no. Luego llega Wilham Dilte y lo lleva a otro terreno. ¿A cuál? a lo que él llamó las ciencias del espíritur, o sea, la historia, la sociología, el derecho, eh las humanidades, básicamente. Entiendo. Él decía que estas disciplinas no funcionan como la física, buscando causas y efectos para explicar. Claro, no son matemáticas. Exacto. Lo suyo es comprender el famosoje en alemán, captar el significado de las experiencias humanas dentro de su contexto. Quería darles un fundamento sólido, un rigor propio, distinto al de las ciencias naturales. ¿Entendido? Seo decir, oye, que estudiar la historia o la cultura también requiere rigor, pero con sus propias reglas basadas en la comprensión. Y después, porque esto parece que evoluciona bastante y tanto. El gran giro, diría yo, viene con Martin Heidegger. Ajá. Heidegger. Para él, la hermenéutica ya no es solo un método que aplicamos a algo, es algo mucho más profundo. Es nuestra forma fundamental de existir, nuestro modo de ser en el mundo, lo que él llamaba sign, nuestra forma de existir. ¿Cómo es eso? Introduce una idea clave. El círculo hermenéutico. Espera, el círculo hermenéutico. ¿Qué significa eso? que damos vueltas sin llegar a ningún lado. No exactamente sin llegar a ningún lado, pero sí que estamos siempre en un círculo. Significa que nunca nos acercamos a algo, un texto, una situación, lo que sea, como una página en blanco. Ya siempre partimos de una precomprensión, o sea, de ideas previas, de expectativas, de bueno, prejuicios moldeados por nuestra cultura, nuestra historia, nuestro lenguaje. Claro, no somos neutros. Exacto. No hay un sujeto puro frente a un objeto neutro. Ambos se constituyen en el acto de interpretar. Comprender es un ir y venir constante entre esas ideas previas y lo que nos encontramos. Para Heidegger existir es interpretar. O sea, que la objetividad total es como una ilusión porque siempre llevamos nuestra mochila cultural encima. Precisamente. Y esto lo recoge su discípulo, Hans Geor Gadamer, y lo desarrolla muchísimo. Gadamer, sí, me suena mucho. Verdad y método. Ese es. Él habla de la fusión de horizontes. Fusión de horizontes. Sí. La comprensión ocurre, según él, cuando nuestro horizonte actual, o sea, nuestras precomprensiones, nuestros prejuicios, que él no ve como algo negativo necesariamente, sino inevitable, entra en diálogo con el horizonte del texto o de la persona del pasado o de la obra de arte. un diálogo. Eso es para Gadamer. La hermenéutica ya no es la búsqueda de un método para controlar la interpretación y alcanzar esa verdad objetiva que quería Sibermcher. Entonces, ¿qué es? Es más bien la descripción de cómo la comprensión siempre sucede, cómo acontece, situada históricamente, le da mucho valor a la tradición, a la autoridad como puntos de partida necesarios para ese diálogo. ¿Vale? Entonces, si entiendo bien, Gadamar diría que no hay una única interpretación correcta y final. diría que la comprensión es siempre un diálogo abierto, productivo, es un evento, no la simple réplica de un significado original que estaba ahí escondido. Cada encuentro es en cierto modo nuevo. Entiendo. Y claro, esto choca frontalmente con otros enfoques como el de Huserl y su fenomenología, que buscaba precisamente lo contrario, suspender todos nuestros prejuicios para llegar a la evidencia pura de la conciencia. Ya, para gerigadamer esa suspensión total es imposible. Siempre estamos mediados por el lenguaje, por la historia. Suena bastante convincente, pero nadie le puso pegas a Gadamar. Nadie dijo que esa visión de diálogo con la tradición podía ser un poco conformista. Sí, sí, claro que hubo críticas. La más conocida seguramente es la de Jurgen Abermas. Abermas de la teoría crítica. Exacto. Él valora la hermenéutica de Gadamer, pero le critica por, según él, no prestar suficiente atención a cómo la ideología y las relaciones de poder distorsionan la comunicación. Ah, vale, vale. Dialogamos con la tradición, pero ojo, hay que ser críticos. La comunicación puede estar viciada por intereses ocultos, por poder. O sea, no basta con dialogar. Para Javer Más, ¿no? La hermenéutica necesita una dimensión crítica, una hermenéutica de la sospecha. Capaz de cuestionar la tradición, de preguntarse no solo qué significa algo, sino por qué se dice así y a quién beneficia. Necesita una crítica de las ideologías. ¿Entendido? Vale, pues recapitulando un poco todo este viaje, empezamos con Schleimager buscando el método perfecto para entender textos. Eso es. Pasamos por Dilte, que lo aplicó a las ciencias humanas. Luego Heidegger, que lo convirtió en la base misma de nuestra existencia. El girontológico. Sí. Gadamer, que lo ve como ese diálogo constante, inevitable con la historia y la tradición, la fusión de horizontes. Y finalmente, Aermas, que le añade esa capa de, bueno, de sospecha necesaria, de crítica. Vaya evolución, ¿no? Desde luego ha pasado de ser casi una técnica auxiliar para filólogos a convertirse en una filosofía fundamental sobre la naturaleza misma de la comprensión humana, que siempre está mediada por la historia, por el lenguaje, por nuestra situación. La verdad es que da mucho que pensar porque si toda comprensión parte de una precomprensión y es siempre un diálogo con una tradición o un otro, ¿cómo afecta eso? ¿A cómo nos acercamos, por ejemplo, a los filósofos del pasado o incluso a un debate actual en clase? ¿Es realmente posible separar nuestra perspectiva, nuestro horizonte de aquello que intentamos entender? Ahí lo dejo como reflexión