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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I
QUÉ ES LA ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA
ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA I - Grado de Filosofía - 2º año UNED
Creado con Notebook LM
Transcripción
Parece de primero de filosofía, ¿verdad? ¿Qué es un ser humano? Pues aunque parezca mentira, esta pregunta tan corta es la que va a mover absolutamente todo lo que vamos a ver hoy. Claro, para una pregunta de este calibre, la filosofía tiene, cómo no, una disciplina entera dedicada a ella. Así que vamos a empezar por ahí con nuestra primera sección. Aquí está la definición del libro, antropología filosófica, pero ojo, que no es una rama cualquiera. Fijaos en eso de filosofía primera. ¿Y esto qué quiere decir? pues que su objetivo es ser como el director de orquesta de todo el conocimiento humano. Coge lo que dice la ciencia, lo que dice la historia, el arte y trata de crear una visión completa, unificada, una tarea, vamos, nada fácil. Entonces, ¿para qué sirve meterse en este lío? Bueno, pues tiene tres objetivos supercaros. Primero, nos enseña a hacer filosofía de una manera muy particular. Segundo, y esto es clave, nos da una especie de gafas de visión crítica para mirar lo que dice la ciencia. Y tercero, nos monta como un andamio mental, una estructura para poder movernos con más soltura por el resto de la filosofía. Perfecto, ya sabemos qué es y para qué sirve, pero de dónde sacamos el material, de dónde sale todo ese conocimiento sobre nosotros mismos. Pues esto nos lleva de cabeza a la segunda parte. Pues resulta que hay como tres grandes grifos de los que bebemos para saber quiénes somos. Por un lado, la tradición, todo lo que nos cuenta la cultura, la historia, el bagaje que traemos. Por otro, la ciencia. Claro, biología, psicología, datos, hechos. Y finalmente la propia filosofía que se pone a reflexionar sobre todo lo demás. El gran reto de la antropología filosófica es precisamente el agua de estos tres grifos y ver cómo se puede mezclar para que tenga sentido. Y aquí es donde la cosa se pone interesante, porque la relación entre la ciencia y la filosofía, bueno, digamos que no siempre ha sido un camino de rosas, a menudo hay tensión y de eso va precisamente nuestra tercera sección. Pensemos en la ciencia, sobre todo en la biología, como el primer fotógrafo que llega a la escena. Su trabajo es describir lo que ve de forma objetiva desde fuera. Nos mira como si fuésemos una pieza más en el tablero de la naturaleza, un animal más, y lo hace desde abajo, es decir, desde nuestros componentes más básicos. Es el punto de partida, los hechos brutos, por así decirlo. Frente a esta primera palabra de la ciencia, la filosofía puede tomar dos caminos. está el camino negativo, que es un poco como decir, "Bah, eso es solo biología, no me dice nada del alma humana y le da la espalda." Pero luego está el enfoque positivo, que es mucho más inteligente. Este dice, "Vale, genial, gracias por los datos. Ahora vamos a sentarnos y a dialogar. Vamos a ver cómo encaja esto que has encontrado con la experiencia humana, con el sentido de la vida. Es una colaboración, no una competición." Y mirad, esta idea queda perfectamente encapsulada en esta frase de Huserl, que es de verdad para enmarcarla. Si la ciencia tiene la primera palabra, no tiene la última. Es es genial. La ciencia abre la puerta, pone las cartas sobre la mesa, pero la partida no ha terminado. Es la filosofía la que tiene que jugar esa mano, interpretar qué significa todo eso. Bien, ya tenemos el qué y el por qué. Ahora toca la pregunta del millón. ¿Cómo se hace esto? ¿Cuál es el método para investigar algo tan etéreo? Pues vamos a verlo en la cuarta sección. Pues el método es sorprendentemente empezar por uno mismo. La materia prima es la propia experiencia, la autoexperiencia. A partir de ahí, de ese mirar hacia dentro, se analizan los grandes temas de la vida, el amor, la muerte, el trabajo. Y se hace a dos niveles. Por un lado, se busca lo que tienen en común esas experiencias para todo el mundo, la estructura universal, lo que llaman trascendental. Y por otro se mira el detalle concreto, cómo lo vivimos en el día a día, lo empírico. Y para hacer esto se usan dos herramientas filosóficas con nombres un poco intimidantes, pero que son más sencillas de lo que parecen. La primera es la fenomenología, que es básicamente intentar describir lo que nos pasa, tal cual, sin filtros, sin teorías previas. Y la segunda es la hermenéutica, que ya es el paso de interpretar. Es como ser un detective que coge esas descripciones y se pregunta, "Vale, ¿y esto qué significa?" Y todo este viaje desde la pregunta inicial pasando por las fuentes del conocimiento y los métodos nos lleva a una conclusión final, una idea que de verdad lo cambia todo. Entramos en la última sección. Fijaos en esta cita de Merlopont que es potentísima. Lo que viene a decir es, "Oye, que yo no soy un simple cruce de caminos donde se encuentran mi genética y mis traumas de la infancia." Es decir, no se puede pensar en el ser humano como una cosa más, como una piedra que puedes estudiar desde fuera con tus herramientas de biología o psicología. Hay algo más. Y esta otra de Javier San Martín le da la puntilla. Parece un trabalenguas, eh, pero lo que quiere decir es muy simple. Son un equipo. Si la ciencia que estudia al hombre le dice a la filosofía, "No te necesito," en realidad se está poniendo una venda en los ojos a sí misma y viceversa. Se necesitan para tener la foto completa.