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Tema 4: Los escenarios de la experiencia estética | Estética y Teoría del Arte I

Investigación de los marcos espaciales, institucionales y sociales donde se despliega la contemplación estética: el nacimiento del museo público, los salones, las galerías y la esfera pública del arte.

ESTÉTICA Y TEORÍA DEL ARTE I ⏱ 53:41

📖 Resumen Académico del Contenido

El Tema 4 sitúa la vivencia artística en sus coordenadas histórico-institucionales, estudiando la emergencia de los escenarios de la experiencia estética a partir del siglo XVIII. Se analiza la transformación del coleccionismo privado renacentista y barroco en la institución moderna del museo público (como el Louvre), el papel legitimador de los Salones de París y el desarrollo de la crítica periodística (con la figura seminal de Diderot). Asimismo, se examina el concepto habermasiano de la esfera pública burguesa como espacio de discusión del gusto, la institucionalización de las exposiciones universales y la posterior crisis del modelo canónico del «cubo blanco» ante las prácticas artísticas site-specific, el land art y las intervenciones urbanas contemporáneas.

📝 Transcripción Completa

Nos movemos ahora al tema cuatro, los escenarios de la experiencia estética. Seguimos en estos temas hablando del libro de Simón Marchan Fiz. Y bueno, como síntesis inicial de este tema cuatro, de estos escenarios, de esta experiencia estética, como idea principal tenemos que decir que la experiencia estética termina siendo mucho más amplia de lo que parecía al principio. Durante mucho tiempo, hablar de estética significaba hablar fundamentalmente de belleza más arte. Pero ya hemos dicho que la modernidad empieza a romper esa identificación. Primero ocurre algo con la propia belleza. Y es que esta deja de entenderse como una realidad completamente objetiva, universal, inmutable. Después ocurre algo todavía más importante y es que lo bello deja de ser la única categoría estética posible. Podemos tener experiencias estéticas también ante lo sublime, ante lo pintoresco, ante lo feo, ante lo grotesco, ante lo siniestro, ante lo trágico, ante lo cómico, ante el kitch. Por tanto, experiencia estética no es lo mismo que experiencia de lo bello. Además, la estética deja de concentrarse exclusivamente en las obras de arte. Podemos experimentar estéticamente la naturaleza, nuestra vida cotidiana, los objetos, las mercancías, las imágenes. Podemos también experimentar estéticamente a través de los medios de comunicación, de nuestra propia existencia, de los espacios reales y de los espacios virtuales. El movimiento general o la idea general de este tema podría resumirse así: belleza es igual a pluralidad de categorías estéticas y obra de arte es igual a ampliación de la experiencia estética estética a otros ámbitos de la vida. Bueno, pues empezamos con la primera sección que se llama relativismo del bello. La estética clásica estaba organizada fundamentalmente alrededor de dos conceptos que ya hemos visto, que era la belleza y la mímis. La belleza considerada esa propiedad objetiva y la mímesis era esa idea de que el arte imitaba o representaba la realidad. En el modelo clásico, lo bello se entendía como objetivo, como algo universal, como algo natural. Es decir, se suponía que algo era bello porque poseía determinadas características y no únicamente porque a una persona le gustase. La belleza se relacionaba además con lo bueno, con lo verdadero, con la proporción. con la proporción, también con la armonía, con la perfección. Y esto significa que la belleza formaba parte de una visión general del mundo basada en un concepto muy claro que es el orden. Si una cosa era proporcionada, si era armónica y perfecta, podría considerarse bella. Pero, ¿cuál es la crisis de la belleza objetiva? Pues este modelo, este modelo que hemos comentado empieza a entrar en crisis y una de esas manifestaciones de esa crisis es la kerel, la querelle. Quereelleye, que habíamos dicho ya, que es esa ese término francés que significa controversia o significa disputa. Y aquí la queel lo que se refiere especialmente es a la discusión entre los antiguos y los modernos. Entre los antiguos y los modernos. El resultado importante para nosotros es que empieza a cuestionarse la existencia de una única belleza objetiva y universal. Se empieza a distinguir entre aquellas bellezas universales o absolutas y aquellas bellezas particulares, relativas o arbitrarias. Las primeras pretenden valer siempre y para todos y las segundas dependen de factores como la época, el pueblo, la costumbre, la moda, el gusto. Por ejemplo, aquello que una época considera bello puede dejar de considerarse bello posteriormente. Por eso empieza a parecer un relativismo de lo bello. relativismo entendido como que la valoración de la belleza depende en alguna medida, por lo menos, de esas circunstancias históricas, culturales y subjetivas. Como veis, estamos rodeando un poco el mismo eh la la misma idea que en los temas anteriores. Y ahora nos metemos con el hordo naturalis y el ordo artificialis. Bueno, eh en este caso h también usa dos expresiones latinas para hablar de este cambio, que sería el ordo naturalis, aquello que pertenece al orden natural, eh, que se supone que son las reglas que de belleza que reflejan un orden existente en la propia naturaleza. Sin embargo, el ordo artificialis, obviamente el orden artificial es aquel que está producido culturalmente por los seres humanos. Y el cambio, obviamente, es muy importante, ya que si la belleza depende de un orden natural, esperamos encontrar reglas que sean universales para toda la naturaleza, pero si dependen también de formas culturales creadas históricamente, aparece inevitablemente una mayor relatividad. Por eso la belleza moderna queda vez queda cada vez más relacionada con lo que sería el subjetivismo y el relativismo. Aquí subjetivismo viene a expresar o a conceder una mayor importancia al sujeto que percibe y que juzga. Bueno, entra Bodeler. Entra Bodeler en escena. Bodeller formula de manera especialmente clara esta nueva concepción de la belleza. Para él, la belleza posee dos dimensiones. La primera es que es La primera dimensión es que es eterna e inmutable. Y la segunda dimensión es que es relativa, es circunstancial y transitoria. Esto quiere decir que la belleza contiene algo que aspira a permanecer, pero también algo que pertenece específicamente a una época concreta. Bodelet relaciona la modernidad especialmente con lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente. Y tenemos que que ver a qué se refiere con cada uno de estos términos. Por transitorio, obviamente, es aquello que pasa, por fugitivo, aquello que desaparece de forma rápida y por contingente aquello que podría ser de cualquier otra manera y depende de circunstancias concretas. Por tanto, la belleza moderna no consiste únicamente en buscar aquello que permanece siempre igual. también debe captar lo propio del presente. De ahí, de ahí esa idea de extraer lo eterno de lo transitorio. Y es que no se elimina completamente la dimensión permanente de la belleza, pero esta debe encontrarse dentro de la vida histórica y cambiante. Extraer lo eterno de lo transitorio. En el apartado de belleza y diferencias históricas, una vez que aceptamos que distintas épocas y culturas consideran bellas cosas diferentes, la belleza deja de entenderse como una realidad completamente fija. Aparece entonces una diferencia importante entre lo que es a priori y lo que es a posteriori. Ya vimos antes que a priori significaba establecer algo independientemente de las experiencias concretas y a posteriori significa a partir de la experiencia. En vez de establecer primero una regla universal que determine qué debe ser bello, podemos observar que han qué cosas han considerado bellas diferentes individuos, épocas y culturas, qué cosas han considerado bellas diferentes individuos, épocas y culturas y buscar después posibles regularidades. Es un cambio bastante importante, la regla previa, de la regla previa a la observación de experiencias concretas. El siguiente apartado es el de la persistencia de posiciones objetivistas. Y es que el relativismo no elimina completamente los intentos de encontrar criterios objetivos de belleza. Continúan apareciendo explicaciones basadas en proporciones, en armonías numéricas, en teoría de sistemas, en información, en matematización, en modelos científicos. Es decir, sigue existiendo el deseo de encontrar algún fundamento objetivo de lo bello. Y también aparecen nuevos cánones de belleza. Un canon es un modelo que determina qué se considera bello o correcto. También estos cánones resurgen mucha fuerza dentro de la cultura de masas, dentro del consumo, dentro de los medios, especialmente en relación con la belleza corporal. En el texto, en el libro de del señor Marchá, se nos habla de que estos cánones están incrustados en el cine, en la moda, en la televisión, en el deporte, en el fitness, en los modelos corporales. Por tanto, aunque la modernidad parezca haber liberado la belleza de los antiguos cánones rígidos, siguen produciéndose patrones y modelos nuevos. La diferencia es que ahora pueden difundirse masivamente mediante los medios y el consumo. Y aquí pasamos al desbordamiento de lo bello y las nuevas categorías estéticas. Y este aquí entramos en uno de los cambios fundamentales del tema y es que la estética deja de identificar lo estético con lo bello. La belleza pierde su monopolio. Es decir, deja de ser la única categoría capaz de producir una experiencia estética y aparecen nuevas categorías que amplían enormemente el campo. ¿Y cuáles son esas categorías? Bueno, lo bello y sublime, esa primera gran ampliación se produce mediante la oposición entre esos dos conceptos. lo bello, aquello que es tradicionalmente relacionado con la armonía, la proporción y el placer y lo sublime que introduce experiencias mucho más intensas e incluso inquietantes. Burk, Burque escrito, concede autonomía a esta categoría. Para él lo sublime puede relacionarse con el dolor, con el peligro, con el terror, con la oscuridad, con el poder, con la vastedad, con la infinitud, con la magnitud, con la magnificencia. Esto puede parecernos paradójico. ¿Cómo es posible que una experiencia estética produzca algo que nos asusta? Bueno, pues precisamente está ahí la importancia de lo sublime. La estética descubre que una experiencia no tiene que ser simplemente agradable o armónica para ser estéticamente significativa. Por lo tanto, la experiencia estética no es igual que el simple placer agradable. Bueno, Kant va a desarrollar posteriormente esta categoría eh distinguiendo entre sublime matemático y sublime dinámico. Lo importante para este tema es comprender qué intenta mostrar esta distinción. El sublime matemático se relaciona con experiencias de enormidad o grandeza. ese ser sublime matemático que parecen superar nuestra capacidad de abarcar algo sensiblemente. Sin embargo, el sublime dinámico se relaciona con el poder o con la fuerza, especialmente ante fenómenos naturales que pueden aparecer como amenazantes. La introducción de lo sublime demuestra definitivamente que la estética no puede limitarse a la belleza armónica. En cuanto a lo pintoresco, a finales de la ilustración se consolidan tres categorías fundamentales. Lo bello que hemos visto, lo sublime que hemos hablado y lo pintoresco. Por pintoresco se podemos decir que es una cualidad relacionada con aquello que resulta de alguna forma singular, variado, digno de ser contemplado o representado y especialmente tendrá importancia en la experiencia del paisaje. La coexistencia de estas tres categorías demuestra que ya no existe un único modo de experiencia estética. La coexistencia de estas tres categorías, lo bello, lo sublime y lo pintoresco, demuestra que ya no existe un único modo de experiencia estética. La oposición entre bello y sublime prepara además otras grandes contraposiciones modernas, como por ejemplo lo ingenuo y lo sentimental, lo bello y lo interesante, lo clásico y lo romántico y nuestro querido Apolineo frente a lo diisíaco del señor Nietzsche y de Bagn. que lo estudiábamos. Este sí que creo que era el primer año, si mal no lo recuerdo. Bueno, bueno, aquí no es necesario estudiar todavía todas estas eh estas estos binomios, ¿no? Por decirlo así, en profundidad. Lo importante es que comprendamos lo que tienen todos en común. La estética deja de estar organizada alrededor de una única categoría homogénea. Se produce una ruptura de la homogeneidad de lo bello. Y bueno, la expansión va a continuar con las categorías negativas. Y es que la modernidad empieza a conceder autonomía estética a categorías que anteriormente parecían simplemente defectos o negaciones de lo bello, entre ellas lo interesante, lo característico, lo grotesco, lo feo, lo siniestro. El cambio consiste en que estas experiencias ya no tienen que justificarse como simples desviaciones respecto a la belleza, sino que pueden convertirse en categorías estéticas por derecho propio. Por eso hablamos de un desbordamiento de lo bello. Y lo feo. Lo feo. El caso de Lo es especialmente claro. En la concepción eh clásica podríamos entender simplemente como aquello que está privado de belleza. Es decir, feo es aquello a lo que le falta belleza, pero la modernidad empieza a concederle autonomía. Lo feo puede producir una experiencia estética significativa. En este aspecto, Víctor Hugo formula diferentes oposiciones. Lo bello de lo feo, lo gracioso de lo deforme, lo sublime de lo grotesco. Y aquí lo grotesco adquiere una especial importancia y es que lo grotesco mezcla, exagera de forma y rompe las proporciones y expectativas clásicas. Por eso contribuye a romper el canon clásico. La estética puede llegar así a desarrollar incluso una estética de lo feo. La experiencia estética comienza a abarcar también, por lo tanto, lo feo, lo trágico, lo cómico, lo grotesco, lo fantástico. De esta forma nos encontramos con una estética de lo no bello. Y es que este proceso va a seguir ampliándose. Además, en el libro se nos muestra una sucesión, una ampliación, una consecución de categorías. De lo sublime a lo irónico, de lo irónico a lo trágico, de lo trágico a lo grotesco, de lo grotesco a lo humorístico, de lo humorístico a lo horroroso, de lo horroroso a lo siniestro y de lo siniestro a lo obsceno. Lo importante no es que seamos capaces de memorizar una cadena de palabras, sino que seamos capaces de comprender lo que demuestra. Y es que la estética ya no puede definirse únicamente como una teoría de la belleza. Puede estudiar experiencias que son desagradables, inquietantes, terribles, deformes cómicas, siniestras. Por eso aparece esa categoría, esa categoría estética de lo no bello y lo siniestro y los lados oscuros, al ampliar todas estas categorías permiten que entre en la estética aquellas experiencias que están vinculadas con esa melancolía, con la tristeza, con el aburrimiento, incluso con la muerte, con el inconsciente con los lados oscuros del psiquismo, entendiendo el psiquismo como la vida mental o la vida psíquica del individuo. Por lo tanto, la estética empieza a relacionarse con otros ámbitos como el ámbito de la medicina y de la psicopatología. La psicopatología lo que va a estudiar pues son todas esas alteraciones de la vida psíquica, alteraciones y fenómenos que ocurren en la vida psíquica. Y va a haber movimientos como el romanticismo, el simbolismo y el surrealismo que van a explorar especialmente estos territorios. Por tanto, la estética también se convierte en un lugar para pensar. La estética se convierte en un lugar para pensar. Para pensar qué cosas, pues aquello que inquieta, aquello que perturba o desestabiliza al sujeto. Y vamos con una categoría muy diferente, lo kit. Bueno, Lokit está especialmente vinculado a la sociedad de masas y al consumo y el problema surge dentro de la relación entre la cultura de élite y la cultura de masas. El kits puede aplicarse tanto a productos como a comportamientos o personas y las características que tendría, pues sería la sentimentalidad. la inautenticidad, la provocación de efecto, el carácter sustitutivo, la pseudotrascendencia. Vamos a tratar de definir cada uno de estos términos, de estas características de loit. La provocación de efecto sería que busca producir directamente una emoción, tiene una teleología muy clara. producir directamente una emoción por sentimentalidad. Es un término que aquí se aplica de forma apellorativa, ya que señala una apelación intensa y fácil, intensa y fácil al sentimiento. inautenticidad. Lo que se nos indica es que trata de ofrecer una experiencia que parece como como prefabricada, artificiosa. Como carácter sustitutivo, lo que nos significa, lo que nos indica es que busca ofrecer una sustitución de experiencias o valores más complejos y por pseudotranscendencia significa que aparenta elevarnos hacia algo profundo y extraordinario, aunque esa profundidad resulte totalmente virtual, resulte totalmente simulada. El kitch o lo kitch dem teestra nuevamente que lo estético puede aparecer también dentro del mercado, dentro del consumo y dentro de la cultura de masas. Y bueno, como consecuencia, después de todas estas transformaciones, la belleza no desaparece, obviamente, pero sí cambia su posición. Pasa a ser una cualidad estética. entre otras. Por tanto, belleza no va a ser igual a totalidad de la estética. Y esta es una de las ideas que tenemos que tener más claras de este tema. Belleza no es igual a la totalidad de las estéticas. La experiencia estética y el arte de la vida. Bueno, hasta ahora hemos ampliado las categorías estéticas, pero ahora se amplía también el lugar donde puede producirse una experiencia estética. De hecho, recordar que este tema se denomina así, los escenarios de la experiencia estética. Durante buena parte de la modernidad se produjo una identificación entre la experiencia estética y la experiencia artística. Es decir, parecía que la experiencia estética tenía lugar fundamentalmente en las obras de arte, pero esa identificación empieza a ser cuestionada. La experiencia estética vuelve a adquirir importancia por sí misma. Y aquí aparecen dos polos. En Kant aparecen dos componentes importantes del juicio estético, que era el sentimiento de placer y la forma de lo dado. Sentimiento de placer y la forma de lo dado. Y esto va a permitirnos distinguir posteriormente dos grandes orientaciones. Una se va a centrar en el sujeto y va a estudiar la experiencia estética, que sería ese sentimiento de placer, y la otra se centra en el objeto y estudia la obra artística, que sería esa forma de lo dado. Podríamos decir que el polo subjetivo, el polo subjetivo sería la experiencia estética y el polo objetivo sería la obra concreta artística. El formalismo artístico tiende a privilegiar, obviamente, la obra y su forma, pero frente a ello, otras corrientes recuperarán la percepción, la sensibilidad y la recepción. El siguiente apartado es la experiencia estética. El centro vuelve a ser, ¿qué ocurre cuando el sujeto qué ocurre cuando el sujeto experimenta algo estéticamente? Por eso la estética estudia cómo el sujeto percibe, cómo el sujeto siente y recibe. La experiencia estética no puede reducirse, simplemente analizar las propiedades objetivas de una obra. Y aquí aparece nuestra amiga la fenomenología. Aparece la estética fenomenológica que concede una especial importancia a lo que sería la percepción estética. Y claro, también aparece, aunque parezca una broma, la estética de la recepción que recupera el papel del espectador. En ambos casos cambia la pregunta. Ya no preguntamos solo cómo está hecha la obra, sino también cómo aparece, cómo se me aparece, podríamos decir, y cómo es experimentada, cómo se me aparece y cómo la experimento, fenomenológicamente hablando. El siguiente apartado se llama La actualidad de Kant. Bueno, la recuperación contemporánea de la experiencia estética supone, por supuesto, la vuelta a Kant y especialmente a su idea del juicio estético reflexionante. Pero esto no significa repetir literalmente todo el edificio filosófico cantiano. Lo que se va a recuperar principalmente es la importancia de la sensibilidad. del placer, de la percepción, de la reflexión. La experiencia estética aparece como un modo específico de relación del sujeto con aquello que percibe. El siguiente apartado es el de arte y vida y es que la expansión de la estética termina alcanzando también a la propia vida. se recupera, se recupera, se recupera la relación del arte con la vida y aparece la posibilidad de hablar de la vida como una obra de arte o del arte de la vida. Levens Kunt, obviamente Levens Kunt, Levent, ya lo sabemos que era lo de la vida, ¿no? Y kuns que es arte, ¿no? Arte de vivir, el arte de vivir. Pero aquí nos aparece una advertencia muy importante y es que no debemos interpretar o asumir que vida es igual a obra de arte. La relación es analógica, de analogía. Es decir, usamos el arte como un modelo para comprender la manera en que una persona puede configurar su propia existencia. El siguiente apartado es configuración de la vida. El arte de la vida significa pensar nuestra nuestra existencia como algo que no está completamente terminado de antemano. ¿Os suena esto? La vida puede entenderse como una tarea de formación, de transformación, de autonomía y, por supuesto, de elección. La vida es un que hacer, que diría Ortega. El sujeto puede intentar dar forma a su existencia del mismo modo, aunque solo analógicamente, en que un artista da forma a una obra, solo analógicamente. Por tanto, la estética deja de ocuparse únicamente de los objetos artísticos y puede alcanzar las formas de existencia. Bueno, y el arte puede relacionarse con la vida de dos maneras, mediante la anticipación y mediante la compensación. En cuanto a la anticipación, el arte muestra posibilidades de existencia que todavía no están realizadas. puede permitir imaginar otras formas de vivir, por ejemplo, y mediante la compensación, el arte puede relacionarse con la vida al ofrecer simbólicamente algo que la realidad no proporciona. Por tanto, la anticipación son que nos muestra posibilidades nuevas y la compensación es que sustituye aquello que falta. Y estas dos funciones no son necesariamente excluyentes, pueden aparecer juntas. Y hablamos ahora de Foucol. Fou eh hace reaparecer esta problemática mediante dos expresiones, la estética de la existencia y el arte de sí mismo. Como idea básica, tenemos que decir que para él el individuo puede trabajar sobre sí mismo y configurar su propia forma de existencia. Y esto se relaciona con esos dos conceptos, el del cuidado de sí y el gobierno de sí. Cuidado de sí, atender a la propia formación y gobierno de sí significa conducir la propia vida. Por eso lo estético empieza a vincularse también con el ejercicio de la libertad. Vamos ahora con la ampliación o las ampliaciones de los dominios, que es una de las consecuencias más importante más importantes de todo lo que lo que hemos estado hablando. Y es que la obra de arte sigue siendo una fuente privilegiada de la experiencia estética. Pero lo estético, recordamos, no se agota en el aire. En el aire, en el arte. Lo estético no se agota en el arte. Esto significa que podemos tener experiencias estéticas, pero que estén fuera del mundo artístico. Y además la obra de arte tampoco se agota en lo estético, porque una obra puede tener eh dimensiones, como hemos comentado, políticas, religiosas, sociales, históricas, económicas. Por lo tanto, estético y artístico no son lo mismo, aunque ambas dimensiones se van obviamente a relacionar. Y es que la experiencia estética aparece en la relación entre sujeto y objeto. No basta con que un objeto sea considerado artístico. Debe producirse un determinado modo de relación estética. Y es que lo estético es más amplio que lo artístico. Mukarowski entiende la presencia de lo estético hacia ámbitos como la moda, la educación física, las relaciones sociales, la producción industrial, la producción de tipo artesana. Esto quiere decir que la función estética puede aparecer en actividades que no pertenecen tradicionalmente al arte. La función estética puede aparecer en actividades que no pertenecen tradicionalmente al arte. La frontera entre la función estética y otras funciones, por lo tanto, no es completamente fija, sino que es móvil y depende de factores como los individuales y los sociales. Ahora hablamos de la estetización y desestetización. Son dos procesos completamente contrarios. Primero tenemos que hablar de la estetización de lo no estético, algo que originalmente no pertenece al campo artístico, adquiere una dimensión estética cada vez mayor. Por ejemplo, objetos de uso cotidiano o mercancías. Eso sería la estetización de lo no estético. Hablamos del iPhone. Segundo, desest Ya sabía que me iba a acabar equivocando. Desestetización de lo estético o artístico. Determinadas prácticas artísticas rechazan deliberadamente determinadas prácticas artísticas rechazan deliberadamente la belleza. la armonía, el buen gusto, las categorías artísticas tradicionales. Por lo tanto, la frontera se mueve en ambas direcciones. ¿Y qué es la estética de lo cotidiano? Bueno, esa expansión, aparentemente sin límites de lo estético, nos va a conducir hacia la vida cotidiana. aparece así una especie de estética de lo cotidiano, una especie de costumbrismo. Esta posibilidad está relacionada con la pérdida de una separación rígida entre lo que es el arte y la vida. Y aquí se nos nombran cuatro cuatro vanguardias que que nos hablan de esta pérdida de separación entre arte y vida, el dadaísmo, el readymade, el objet, no sé si es en francés, creo que es francés, objetovanguardias. Por ejemplo, un readymade es un objeto común que entra en el ámbito artístico mediante una determinada operación artística. El objet, sí, estará en francés. Exacto. Es ese objeto encontrado e igualmente incorporado a una práctica artística. Estas experiencias lo que van es a cuestionar la idea de que el arte tenga que fabricar necesariamente objetos completamente diferentes de los objetos ordinarios. ¿Vale? Esto es la importancia. Es decir, de pronto se cuestiona que el arte tenga que fabricar. Quizás podamos buscar esos objetos en nuestro día a día, en nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. que empieza así a quedar impregnada por una estetización difusa. Otra ampliación importante es la educación estética. Ya había aparecido antes en Schiller y también en Legel. Schleel. Bueno, la idea consiste en utilizar la experiencia estética para contribuir a la formación del individuo. La idea consiste en utilizar la experiencia estética para contribuir a la formación del individuo. Y aquí tenemos que relacionarla con la pedagogía cultural, con la educación poliestética y con la educación de la creatividad. Por tanto, la estética entra también en el terreno de la educación y tenemos la estética de la mercancía, que es otro escenario completamente diferente. En concreto, el término que utiliza e el señor Marchá es waren esthetic, que podríamos entender tal cual como estética de la mercancía. Aquí lo que hace es estudiar una dimensión estética de los objetos dentro de la sociedad industrial y de consumo. Esta estética de la mercancía aparece en objetos industriales, en la moda, en el diseño, en el sistema de objetos. Y la idea fundamental es que una mercancía no se vende únicamente porque sea útil, también puede resultar atractiva por su apariencia. Por tanto, la estética entra directamente en el consumo. ¿Y cuál es el valor de cambio signo? Bueno, este concepto de valor de cambio signo nos dice que una mercancía puede tener un valor práctico, pero también puede comunicar prestigio, posición, identidad, estilo. Su apariencia entonces funciona como un signo. La mercancía no se limita a servir para algo. Ese Rollroyce no solo es un vehículo que nos transporta, sino que también significa algo más y puede seducir ese Rolex puede seducir precisamente por ello la comunicación visual, la esta ampliación de lo estético va a alcanzar también a los medios de masa, a los medios de comunicación de masa a los más media y a la industria cultural. Y es que la experiencia estética se produce cada vez más mediante las imágenes, mediante la publicidad, la televisión, mediante los medios visuales y posteriormente la reflexión se va a ampliar hacia la cultura visual y hacia los estudios visuales. Es decir, ya no se estudian únicamente las imágenes artísticas, sino que se estudia el enorme mundo de imágenes que organiza la cultura contemporánea y llega la postmodernidad. Aquí en el libro se nos relacionan estas transformaciones, todas estas transformaciones con una crisis de la modernidad y una consecuencia que es la llegada de la postmodernidad. La postmodernidad va a parecer vinculada a nuevas formas de de experiencia que están caracterizadas por la fragmentación y por la ampliación de ámbitos estéticos. Por lo tanto, las fronteras entre el arte, la cultura, el consumo, la vida cotidiana y los medios se vuelven cada vez menos rígidas. Vamos ahora con los escenarios de lo real. Bueno, también aparece un retorno en este en este momento a lo real, un retorno de lo real. Esto provoca nuevas orientaciones como las estéticas del desperdicio, de la hiperrealidad, la crítica de la representación y las políticas de representación. Tenemos que entender la hiperrealidad como una situación en que las imágenes, situaciones y representaciones pueden adquirir una presencia tan intensa que resulta difícil mantener una separación sencilla entre representación y realidad. La crítica de la representación lo que hace es preguntarse cómo cómo representamos la realidad. Y las políticas de la representación se preguntan a su vez quién puede ser representado y de qué manera. Por eso adquieren importancia las identidades múltiples y las estéticas diferenciales. Aquí en el en el libro eh la relaciona con el giro etnográfico, con el multiculturalismo, con el feminismo, estas estéticas diferenciales. La estética de esta forma lo que va a hacer es incorporar diferencias sociales, diferencias culturales y diferencias de identidad. Y tenemos ahora el los escenarios, los escenarios de lo virtual. Esta ampliación acaba llegando finalmente a aquello que es virtual. Por ejemplo, los medios electrónicos que permiten nuevas formas de experiencia estética. aparecen la estética de los medios electrónicos, la estética de la apariencia digital y la estética de las experiencias artísticas interactivas. La apariencia digital es la forma en que algo aparece mediante tecnologías digitales. Una experiencia interactiva es aquella en la que el espectador deja de ser completamente pasivo. El espectador deja de ser completamente pasivo y puede intervenir en lo que ocurre. La experiencia estética termina extendiéndose desde las obras artísticas tradicionales hacia la vida cotidiana, hacia nuestros objetos más cercanos, a las mercancías, a la comunicación, a las identidades, a la realidad y a la lo que acabamos de hablar virtualidad. Y esta es, en definitiva, la gran conclusión de este tema cuatro, de este tema de los escenarios de la experiencia estética. Y es que la estética con mayúscula amplía radicalmente sus escenarios. Y vamos ahora con esos conceptos fundamentales que que hemos repetido en este tema cuatro. Lo primero, el relativismo de lo bello, que era esa idea de que la belleza no se entiende ya como una propiedad absolutamente fija y universal, sino que puede depender de épocas, de culturas y de sujetos. También hablamos de belleza absoluta y belleza relativa. Y aquí era esa oposición entre esa belleza que hemos hablado considerada universal y una belleza eh condicionada histórica y culturalmente, ¿vale? ese relativismo de lo bello. Hablamos también de los dos órdenes, el ordo naturalis y el ordo artificialis, que era el paso de ese orden considerado natural a un orden entendido como una construcción cultural. Hablamos también de la modernité, de la modernidad en Bodeler, que es esa dimensión transitoria, fugitiva y contingente de la belleza moderna. Hablamos también del desbordamiento del oello, que es esa pérdida de la posición exclusiva de la belleza dentro de la experiencia estética. Lo sublime, lo sublime era una categoría estética vinculada a grandeza, pero quedaba quizás también terror, que podía suponer peligro, que era poder o infinitud. Lo sublime matemático y lo sublime dinámico era esa distinción cantiana entre lo que es sublime relacionado con la magnitud y lo que es sublime, pero está relacionado con la fuerza o el poder. También hablamos de lo pintoresco, que era una categoría estética vinculada a lo singular, a lo variado y especialmente adecuado para la contemplación, lo pintoresco, lo feo. Lo feo era una categoría que deja de entenderse simplemente como ausencia de belleza y adquiere una autonomía estética. También vimos lo grotesco, que era una categoría basada en la deformación, en la mezcla o en la ruptura del canon clásico. Hablamos de la estética del bello, que era una ampliación de la estética hacia experiencias como lo feo, como lo trágico, lo grotesco, lo siniestro o lo horroroso. Estética de lo no bello. hablamos de lo kit, que es una categoría relacionada con la cultura de masas, con la sentimentalidad que provoca el efecto que es inauténtica y que está destinada al consumo. La experiencia estética era un modo específico, un modo específico de percibir, de sentir y de relacionarse con algo que no tiene por qué limitarse a una obra de arte. La percepción estética era la importancia, la importancia concedida a la experiencia perceptiva del sujeto dentro de la estética. Importancia concedida a la experiencia perceptiva del sujeto dentro de la estética. Hablamos también del arte de la vida, el Levenskunt Lev Levenskunst. Levenskunst. Espero que tengáis mejor alemán que yo. Bueno, el Levenskun es esa comprensión de la propia existencia como algo que puede ser configurado tomando analógicamente el arte como modelo, arte de la vida. Hablamos también de la estética de la existencia, que es concepción de la vida como una tarea de formación y configuración de sí mismo. La anticipación era esa capacidad del arte para mostrar posibilidades de existencia todavía no realizadas. hablamos de la compensación, que es esa también capacidad del arte, para sustituir o compensar aquello que falta en la realidad. Anticipación y compensación. hablamos de la ampliación de los dominios, que es esa expansión de la estética más allá del arte tradicional, de la estetización, que es la extensión de la función estética hacia ámbitos anteriormente considerados no estéticos, y de la desestetización, que es el rechazo o debilitamiento de los valores estéticos tradicionales dentro del propio arte. También vimos la estética de lo cotidiano, que era ese estudio de las dimensiones estéticas presentes en nuestro día a día, en nuestra vida diaria del readymade o el objet, que es esa incorporación de objetos ordinarios o encontrados o encontrados al ámbito de lo artístico. La estética de la mercancía era el estudio de la apariencia estética de los productos dentro de la sociedad industrial y de consumo, estética de la mercancía. El valor de cambio signo era esa capacidad de la mercancía para comunicar un significado, identidad o prestigio, además de su propia utilidad. tocamos la comunicación audiovisual, la comunicación visual, mejor dicho, que es esa dimensión estética desarrollada mediante imágenes y medios de comunicación, comunicación visual. Tocamos también la las identidades múltiples, que es ese reconocimiento de sujetos e identidades heterogéneas dentro de la experiencia estética contemporánea. La apariencia digital era esa forma de aparición producida mediante medios y tecnologías digitales. La experiencia artística interactiva era esa experiencia en la que el espectador puede intervenir activamente en el desarrollo de la obra o entorno. Y la idea clave del tema es, de nuevo repetimos, esa esa forma de entender la estética no exclusivamente como belleza o obra de arte, sino pasar a estudiar una pluralidad de categorías, una pluralidad de experiencias y una pluralidad también de escenarios estéticos. Bueno, pues hasta aquí este tema cuatro, los escenarios de la experiencia estética. Como siempre, se agradece un montón ese like. Nos vemos. Ciao.
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Tema 4 de Estética y Teoría del Arte I: Los escenarios de la experiencia estética. Basado en Simón Marchán Fiz («La estética en la cultura moderna»). Realizado por Borja Brun.